Poemas de verano: Gonzalo Córdoba
Pingüinos y gorilas
me saludó un pingüino con su aleta
el traje bien planchado y su andar
cuánta elegancia vana, por favor
qué decir del gorila que agita la jeta
y por las ramas se lo ve pasar
argumentando cosas sin valor
calentando los huevos que su hembra deja
el pingüino no cesa de rascar
es un mantenido sin pudor
el gorila va y viene con su treta
y molesta a quien ve caminar
tira frutas y no pide perdón
el pingüino a su pingüina venera
la aplaude sin dejar de salivar
y se las da de emperador
desde chicos prendidos a la teta
no han oído sus tripas sonar
los gorilas no conocen el dolor
aunque iguales no parezcan
a la hora del reparto
pingüino y gorila se dan la mano
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Perros a la vanguardia, cerdos en la retaguardia
cuando el cerdo tiene miedo
alimenta a su jauría
porque con ella estaría
abriendo camino al cielo
con cuánto garbo mueve el cerdo
su rabo en los departamentos
y proyecta su oink con seriedad
al momento de inaugurar
pareciera haber nacido
pa calzar trajes de lujo
blancos de bautismo
o negros de luto
a la vanguardia la jauría
bien alimentada y ruidosa
hace creer que fuera gran cosa
y salta con algarabía
guardan en público la etiqueta
y visten de argumento sus ladridos
con corbata tapan sus nudillos
los perros son gente muy coqueta
de tanto olfatear el rastro
no se dan cuenta del caso:
el camino es siempre ancho
para ser esclavo del chancho
cuando el cerdo tiene miedo
se deleita viendo al perro
que por su cuota de alimento
ladra lo que dicte el puerco
