Lola: de nuevo, la prensa buitre queda en "off side"
Es importante saber quién mató a la chica Lola Chomnalez. Pero también lo es saber quién mató a cada uno de los muertos que hay en la Argentina y por supuesto, también en los países vecinos.
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Sucede que algunos consiguen mayor repercusión mediática y, por otro lado, sobre ellos los lectores demandan una actualización permanente. Es un círculo vicioso que se retroalimenta, pero que, sepámoslo, no informa, sino que juzga y condena.

El periodismo busca ser "testigo de los hechos", nunca ser el juez. Pero a veces se tergiversa su rol y eso ocurre cuando la sociedad demanda más y más en torno a algún caso que la conmociona. Si fue primero el huevo o la gallina será una eterna discusión.
Pero lo cierto es que con Lola pasa algo parecido a muchos otros casos mediáticos: cada persona que la justicia citó fue puesto bajo la lupa por la prensa que transmitió, aun durante los días festivos (y sobre todo por ello: la falta de otras noticias) hasta el punto de que muchos, inclusive, trazaron un perfil psicológico en torno a "por qué el marido de la madrina la mató" o bajo qué circunstancias "la madrina fue cómplice del asesino".

El festival del morbo llegó hasta un punto tal que muchas portadas de diarios impresos quedaron en "off side" cuando la justicia uruguaya decidió que los que había detenido para ser indagados, quedaran libres. ¿Por qué? (Y hay que preguntárselo, habida cuenta que algunos medios hasta se indignaron por la decisión judicial que los dejaba en ridículos en su relato ficticio) Porque no hay pruebas en su contra. Si las habrá más adelante o no, lo determinarán los investigadores, no la prensa que necesita llenar horas y horas muertas de programación veraniega.
Cuando a un caso que es objeto de investigación, cualquiera, se le hace un seguimiento minuto a minuto en una carrera por tener "el dato", "la primicia", "la diferencia", no se está buscando justicia sino otra cosa: rating, lectores, impacto.
¿Es importante saber qué pasó con Lola? Claro que sí. Pero todo a su tiempo y paso a paso, tomando distancia y dejando la pasión de lado. La tormenta informativa ya ha hecho que ni los periodistas sepamos muy bien qué paso con Ángeles Rawson, por ejemplo. Y por cierto: en Mendoza hay decenas de niños y niñas, adolescentes y adultos desaparecidos y ni preguntamos qué está haciendo la justicia por encontrarlos a ellos y a los que se los llevaron. Ni hablar de los asesinatos. ¿Quién mató al Kote Bolognezi, por ejemplo?
Ante un nuevo resbalón de la prensa, mejor recordar de que hay que dudar de todo lo que se dice en los medios, aun de lo que digamos en MDZ: nuestra mejor tarea es conseguir que los lectores piensen por sí solos y no que les demos la realidad "predigerida".

