El poder del pensamiento
"Todos somos responsables por los pensamientos que albergamos en nuestra mente en cualquier momento. Tenemos la capacidad de pensar lo que deseemos. Así que inclusive todas nuestras actitudes y comportamientos negativos y autodestructivos se han originado en la manera en que hemos elegido pensar". Wayne Dyer
LA PIRÁMIDE PENSAMIENTO – SENTIMIENTO – ACCIÓN
Con el fin de hacer progresos en el mundo físico, hacen falta tres cosas, un pensamiento, un sentimiento y una acción (actividad dirigida) forman una pirámide:
Si tenemos un pensamiento y un sentimiento que lo acompaña, pero no hay acción, no logramos nada. Si los pensamientos y los sentimientos son negativos, suelen crear preocupación, depresión y angustia. Si los pensamientos y los sentimientos son positivos, suelen crear una sensación de “positividad” igualmente improductiva. Es necesario que intervenga una acción física para que algo se haga realidad. Si tenemos un pensamiento y una acción, pero no hay sentimiento, es probable que la acción no continúe durante mucho tiempo. Nuestros sentimientos son nuestros motivadores más importantes. La motivación es emoción en movimiento, es lo que mueve el cuerpo. Para que haya una acción física duradera necesitamos sentir algo sobre lo que estamos haciendo.
Si tenemos un sentimiento y una acción, pero no hay pensamientos que los dirijan, somos como un bote a motor sin timón. No hay dirección lógica, racional. Esto sucede a menudo con los comportamientos adictivos, comer en exceso, abusar de las drogas, alcoholismo, actividad sexual compulsiva. Las emociones dicen: “Quiero”. El cuerpo dice: “Aquí está” antes de que la mente tenga oportunidad de intervenir.
Si falta uno de los tres lados de la pirámide, la estructura se desploma. Teniendo esto en cuenta, si no tiene un pensamiento, un sentimiento y una acción que coincidan, al mismo tiempo, deje ir todo.
Si está pensando lo importante que es bajar de peso, pero sus emociones y su cuerpo están comiendo postre de chocolate, necesita llegar a un equilibrio, o las emociones y el cuerpo tendrán que dejar de lado el postre o la mente tendrá que dejar de lado su concepto de perder peso.
¿Alguna vez sintió que estaba tratando de ir en tres direcciones al mismo tiempo? Tal vez su mente quería una cosa (limpiemos la casa), las emociones otra (vayamos a caminar) y el cuerpo otra (durmamos un ratito). La misma persona no puede ir en tres direcciones al mismo tiempo
En algunas ocasiones podrá alinear las tres direcciones o ponerle un orden. Otras veces necesitará imponer suavemente la ley y decirle al cuerpo “no hay siesta”, a las emociones “no hay caminata” o a la mente “la casa está limpia”
Cualquiera que sea la forma en que lo trabaje, no se quede atrapado en el pensamiento, los sentimientos o las acciones improductivas. El resultado es la falta de efectividad, y la falta de efectividad alimenta la falta de valoración (“Ya sabía que no podía hacerlo”), lo que lleva a más pensamientos negativos, lo que conduce a más Respuesta Pelea – Huída.
(*) Patricia Frascali es psicóloga, especialista infanto juvenil y familia


