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Ocho años sin Jorge Julio López y la Justicia aún investiga

La investigación por la desaparición del ex detenido durante la dictadura militar sigue su curso y se están ampliando las declaraciones de testigos, entre otras medidas.
Foto: web
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A ocho años de la desaparición del testigo Jorge Julio López, la investigación a cargo de la Unidad Fiscal que interviene frente a crímenes de lesa humanidad en La Plata se encamina a profundizar líneas de investigación abiertas e inconclusas en el inicio de la pesquisa, cuando estuvo a cargo de fiscales provinciales. 

Así se desprende del informe que el fiscal general coordinador de esa Unidad, Rodolfo Marcelo Molina, le remitió a la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad con un detalle de la actuación en la causa desde que la instrucción le fue delegada tres años después de la desaparición del testigo, indicó el portal oficial de la Procuración General de la Nación. 

Con el objetivo de "revisar lo actuado en los primeros días que siguieron a la desaparición de Jorge Julio López, se procedió nuevamente al análisis de la causa iniciada en la Justicia ordinaria y federal, entendiendo necesaria la realización de medidas de carácter probatorio, algunas que ya habían sido realizadas y otras que todavía, según las constancias de la causa, no habían sido llevadas a cabo", indicó Molina. 

De acuerdo al fiscal, "se han celebrado diversas audiencias testimoniales", entre las que se destaca la reciente declaración de la esposa de López, Irene Savegnago. "Nunca había brindado un amplio testimonio sobre los hechos acontecidos en el marco de la causa", resaltó Molina, así como también indicó que "se continúan analizando los vínculos de las comunicaciones" de los más de cinco millones captadas por varias antenas de la zona de la localidad platense de Los Hornos. 

Asimismo, el informe de la Unidad Fiscal señala que se "evalúa la necesidad de seguir convocando a otros testigos, lo que incluye a colaboradores que intervinieron en la primera etapa de la investigación". 

A lo largo del documento, Molina se refirió al cierre de una pista aportada por un testigo de identidad reservada que había señalado que el cadáver de López había sido tirado al Arroyo Ignacio Correas. 

Finalmente, el fiscal consideró que la creación de un registro de cuerpos sin identificar "colaboraría no sólo con la búsqueda de Julio López, sino de muchas otras personas que se encuentran desaparecidas". 

En tanto, el hijo del testigo desaparecido, Rubén López, calificó al caso de su padre como "una deuda pendiente de la democracia" y se quejó de que "en ocho años no hicieron nada". 

"Volvieron a investigar a la familia, es una locura y a ese grado está la causa. En 8 años no hicieron nada, están investigando cosas absurdas de mí", advirtió en diálogo con una radio porteña citada por la agencia Noticias Argentinas un día antes de que se cumpla un nuevo aniversario desde que su padre fuera visto por última vez. 

Julio López fue desaparecido por primera vez el 27 de octubre de 1976 por un grupo de tareas liderado por el jefe de la Policía de Buenos Aires, Miguel Etchecolatz, y estuvo en los centros clandestinos "El Destacamento" y "Pozo de Arana", en las Comisarías 5º y 8º y en la Unidad 9. 

Durante el juicio contra el represor, el albañil señaló a Etchecolatz como uno de sus torturadores y, días más tarde, el 18 de septiembre de 2006 y durante los alegatos de la querella, López desapareció por segunda vez y aún permanece en esa condición, en un causa en la que todavía no hay detenidos.