Presenta:

Cómo los chicos aprenden a disparar en Mendoza

Esta semana, en Arizona, EE.UU, una niña que aprendía a manipular una ametralladora mató accidentalmente a su instructor. En Mendoza, los chicos aprenden en el Tiro Federal, pero con armas de aire comprimido. Para un especialista, esto vulnera los derechos del niño.
Foto: tirofederalmendoza.com.ar
Foto: tirofederalmendoza.com.ar

Esta semana, en Arizona, EE.UU, una niña de nueve años que aprendía a manipular una ametralladora Uzi en un campo de tiro, le disparó accidentalmente a su instructor de armas, quien no sobrevivió.


Si bien ya se ha hablado profusamente de la problemática en lo que armas respecta en Estados Unidos -de hecho un mapeo de la propiedad de las armas de fuego (ver imagen) en todo el mundo realizado por The Guardian, con datos recopilados en 2012, da cuenta de que EEUU tiene el doble de armas de fuego cada 100 personas que quien le sigue en la lista, Yemen, con 88,8 armas cada 100 frente a 54,8- sin embargo, resulta interesante conocer el factor activo que ostentan los niños en esta manifestación cultural, y no solo como victimarios, sino también como víctimas.


No todos en Estados Unidos saben manipular un arma, pero los que sí lo hacen, en general comienzan jóvenes.

Según cuenta la BBC, la participación de los niños está tan arraigada en la cultura de las armas estadounidense que en algunas zonas las escuelas cierran durante el primer día de la temporada de caza del ciervo.

Un 31% de los hogares estadounidenses tenían en 2012 al menos un hijo y una pistola en el hogar, según el Centro de Ley para la Prevención de la Violencia Armada.

Cuando tenía cinco años, Dan Baum -autor de "Gun Guys: A Road Trip"- comenzó a disparar armas de fuego. Para ese trabajo, él recorrió el país aprendiendo sobre la cultura de las armas de Estados Unidos.

Baum cree que las academias de tiro pueden enseñarles a los niños valiosas lecciones sobre respeto y disciplina.

Otros sostienen que al ser los padres propietarios de un arma deben enseñarles a sus hijos a respetarlas y manejarlas desde pequeños, antes de que se produzcan accidentes al encontrarlas por sorpresa o bien por la curiosidad que pueda producirles ir a buscar por ellos mismos algo prohibido.

Por lo menos 25 millones de hogares tienen armas de fuego y el 50 porciento de sus dueños las mantienen cargadas con balas.

En Mendoza los chicos practican, pero con aire comprimido

En Mendoza, el Tiro Federal, en la calle Boulogne Sur Mer es el único lugar habilitado por el Registro Nacional de Armas (Renar) para competir, practicar y aprender a disparar. Allí, los niños de 10 a 17 años de edad, en la Escuela de Tiro -que está a cargo de un instructor- aprenden a disparar con armas largas de aire comprimido.

Final provincial de tiro deportivo, durante los Juegos Nacionales Evita 2012

Osvaldo Figuero, encargado de la armería que funciona dentro del Tiro Federal Mendoza, contó a MDZ que “la edad para ser usuario legítimo de armas son los 21, ya que para el Renar esa es la mayoría de edad”, y que “menores a esa edad no pueden siquiera estar en la pedana de tiro”.

Vale destacar que antes el reglamento era más laxo y los menores aprendían a disparar con armas de fuego, algo que el Renar prohibió tajantemente en el año 1994.

En la escuela del Tiro Federal Mendoza, entre 25 y 30 chicos acuden a la Escuela de tiro, y compiten a nivel nacional. En agosto lo hicieron en Córdoba, y la provincia ubicó a 9 campeones nacionales.

Además de esto, el Tiro Federal ofrece cursos de manejo de arma cortas de fuego a partir de los 14.

Preguntado Figuero sobre si este curso suele ser indicado por padres que tienen armas en sus casas y ofrecen a sus hijos la posibilidad de conocer el manejo de las mismas, el encargado de la armería fue determinante en cuanto a su negativa respecto a que si un menor conoce dónde sus padres guardan el arma y cómo se usa, la curiosidad se desvanece: “Aconsejamos siempre a los padres que no tengan armas si hay chicos en la casa, o bien recomendamos la compra de un candado especial para guardarla”.


Para Martín Appiolaza (foto), especializado en seguridad, crimen, políticas sociales y juventudes “incluir a los niños en actividades violentas, vulnera parte de los Derechos del Niño”.

“Cuando Nilda Garré era ministra de Defensa prohibió el entrenamiento militar para niños, porque los niños no distinguen entre un juego y la realidad”, mencionó Appiolaza a MDZ, y destacó que “entrenar a los chicos para disparar es un tema sensible”.

“La tenencia de armas ya es un problema en mano de los adultos. Desde el caso de la bala perdida en un colegio de Buenos Aires hasta el caso reciente del padre que acababa de comprar un arma y terminó con la vida de su hijo”, agregó el experto.

Además, Appiolaza consideró que por más que se trate de un deporte y “por más medidas de control que se tomen, es un alto riego, desde lo simbólico”.

Si te acostumbrás a vivir con la posibilidad de que tenés un instrumento en casa para matar a otra persona, ?cómo le enseñás a vivir en una cultura de lógica y de paz?

“Sí, el deporte del tiro es otra cosa, pero con niños ya es otra historia y es un problema”, explicó, y añadió: “Los derechos del niño obligan a protegerlo de toda forma de violencia, y las armas son un instrumento de violencia”.

Los que matan, los que mueren

En Mendoza, los adolescentes que tienen entre 15 y 29 años son los que más mueren por las armas de fuego, según un trabajo de Appiolaza, plasmado en Niños y Armas, Víctimas y Victimarios. Vale destacar que este informe fue publicado en 2004 y que el Ministerio de Seguridad no publica estadísticas desde 2009 por orden oficial.

A nivel global, un 43 por ciento de todas las víctimas de homicidio corresponden a jóvenes de entre 15 a 29 años. Sudamérica y Centroamérica multiplican por cuatro la tasa promedio global de asesinatos de personas en ese rango de edad.

Del trabajo de Appiolaza se desprende además que:

-Los adolescentes, varones y de sectores humildes son los que más mueren por armas de fuego y los que más delinquen con ellas.

-Los adolescentes, varones y de sectores humildes son los que más armas reconocen tener y los más dispuestos a usarlas en su defensa. Armas como identidad.

-Intentar rechazar un ataque con un arma multiplica el riesgo de morir. La presencia de armas en una casa aumenta los riesgos de homicidio y suicidios en el hogar.

-La mayoría de los homicidios en Mendoza se comenten con armas de fuego. Y en la mayor parte de los casos las personas que conocían previamente (no fueron asaltos seguidos de muerte).

-Los niños aparecen como grupo de riesgo de accidentes con armas de fuego y también por ataques.

-La violencia con armas genera un desvío de recursos que podrían usarse para el desarrollo comunitario como una forma de reducir la violencia.

Al parecer, aún hace falta un debate serio en Mendoza y Argentina sobre el uso de armas, y con la opinión de especialistas que sean escuchados por los funcionarios de turno.