Pedaleando de Tucumán a Villavicencio por la donación de órganos
El tucumano Héctor "Etín" Manca es un deportista trasplantado que busca unir Tucumán con Villavicencio (12 días pedaleando). Con su bicicleta recorre el país y el mundo para lograr que se tome conciencia sobre la importancia de la donación de órganos y para demostrar que una persona trasplantada puede gozar de una excelente calidad de vida, tanto como cualquier otra.
Yo soy un sobreviviente, asegura Etín y explica que todavía quedan 7.800 argentinos viviendo "la tortura de estar en lista de espera".
Etín se despertó hace diez años de terapia intensiva, en el Hospital Italiano de Buenos Aires, desde entonces decidió promover la donación de órganos, en donde sea que lo inviten, porque aclaró que no tiene apoyos de ningún gobierno ni organización, pero sí con la ayuda incansable de su familia y amigos.
La mejor forma de transmitir los beneficios de la donación de órganos es mostrando la vida de un trasplantado, la sociedad tiene que ver cuál es el producto final de la donación de órganos.
La enfermedad que le cambió la vida
En 1996 los médicos descubrieron que Etín tenía una enfermedad congénita no hereditaria y no transmisible que lleva el nombre Wilson, de acuerdo con lo que él mismo contó.
El mal de Etín consiste en que al faltarle una enzima, su hígado "no paraliza el cobre presente en algunos alimentos como maní, miel, avellanas, aceitunas, chocolate, entre otros, que tienen alto contenido de este material".
"Me dio una cirrosis por acumulación de cobre, me descubrieron tarde el problema y en 2003, con el 7% del hígado funcionando, me fui medio muriendo en colectivo a Buenos Aires", relató el ciclista.
Mi donante es mi héroe, le rindo homenaje viviendo, porque es la mejor forma.
Etín contó que se pueden donar tres órganos estando vivo, uno de los dos riñones, una porción de hígado, y una fracción de lóbulo pulmonar. "Pero en mi caso particular tengo donante cadavérico, el 30 de junio de 2003 recibí un hígado completo, y el 1 de julio a las 12 de la noche me convertí en parte santafesino, porque mi donante era de allá".
Así, el deportista se ríe y comenta que nació en Tucumán, pero volvió a nacer gracias a un santafesino.
La travesía
Héctor Manca pedaleó durante 18 días para llegar desde su pueblo natal, Tafí Viejo, Tucumán, hasta Buenos Aires: desde la Casa Histórica, en la capital tucumana, hasta el Cabildo en Capital Federal (1.300km). Esa hazaña la realizó el 12 de marzo de 2012, ahora quiere repetir la apuesta y llegar hasta Villavicencio en Mendoza.
Etín hace un promedio de 100 km por día, así que planea salir el 8 de septiembre de su ciudad y llegar a Mendoza el día 23 del mismo mes.
"Son 12 días netos de pedaleo, pero siempre estimo 3 más, por si las condiciones climáticas no acompañan", indicó el ciclista.
¿Cómo nació la idea?
Durante el brindis de navidad de 2012, Etín brindaba junto a su familia cuando vio que estaba iluminado el Cristo de su ciudad natal y sintió que el siguiente paso en su cruzada sería unir ese Cristo con el Redentor. Pasaron dos años hasta que logró juntar los recursos necesarios para completar la travesía, pero finalmente se le puso fecha.
En la provincia encontró dos colaboradoras, la bioquímica Susana Brunet y la psicóloga Yesi Escalilla, quienes lo ayudaron a gestionar permisos y a promocionar su gesta.
Otros objetivos
Etín quiere apoyar con su esfuerzo todo lo que signifique donar vida, por eso contó que aunque donar sangre y médula ósea se debe hacer sí o sí con personas vivas y no reviste ningún peligro para el donante, cuesta que la gente se sume.
Pero además tiene otro deseo, y es el de lograr que se conozca el Mundial de atletas trasplantados que tendrá lugar el próximo año en Mar del Plata, siendo la Argentina el primer país latinoamericano que será sede de este evento.
Etín en 2013, en el Mundial de trasplantados, en Durban Sudáfrica.
Hoy puedo decir que lo peor que me pasó en la vida fue estar en la sala de espera, y lo mejor que me pasó en la vida es ser trasplantado, asegura Etín.
Una manchita negra
El ciclista comentó que existen dos provincias en Argentina que cuesta mucho que se sumen a este tipo de iniciativas, dos lugares en el país en donde no hay donantes, y que no respondieron a ninguno de sus pedidos: Catamarca y La Rioja.
Aunque comentó que seguirá intentando que en cada rincón de la Argentina se comprenda que donar órganos es donar vida.



