Conocé la tricotilomanía, la conducta compulsiva de arrancarse el cabello
Los sujetos que padecen este tipo de trastornos, no pueden controlar sus impulsos ya que al momento de experimentar un estado de tensión y ansiedad excesiva, descargan dichos estados arrancándose el cabello, lo que les genera una sensación de alivio inmediato porque la ansiedad disminuye rápidamente.
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Estos individuos han aprendido a bajar el estado de ansiedad, arrancándose los pelos de manera compulsiva, y dicho hábito se ha internalizado por la sensación de tranquilidad que sienten luego de arrancarse el cabello, según el psicólogo Santiago Gómez -Director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva-.
¿Qué factores intervienen?
Tiene que ver con la vulnerabilidad genética, con los circuitos neuronales,factores ambientales y experiencias tempranas.
Otra de las causas que pueden provocar la tricotilomanía son las situaciones traumáticas que pude haber vivido el individuo, generando el estrés post traumático.
Las personas que padecen esta conducta pueden tener diferentes problemas de salud como obstrucciones intestinales: en aquellas personas que se comen los pelos, infecciones en la cabeza y en otras partes del cuerpo, baja autoestima, retraimiento social por la vergüenza que genera su aspecto, temor a las cargadas y burlas y trastornos en el estado del ánimo.
¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento puede se combinando, utilizando tratamiento farmacológico, terapia psicológica y grupos terapéuticos.
La Terapia Cognitiva Conductual ha resultado ser muy efectiva en el abordaje de la Tricotilomanía, y para esto utiliza diferentes técnicas que han sido probadas científicamente. Algunas de ella son:
Aprender a identificar las situaciones que le generan ansiedad, para prevenir la conducta impulsiva.
Evaluar si el impulso aparece por aburrimiento o por un estresor ambiental.
Aplicar conductas resolutivas que resulten saludables.
Descargar la ansiedad de otra manera que no sea arrancándose el cabello.
Aprender diferentes estrategias para poder controlar los impulsos.