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Mi vecino es un psicópata: ¿Qué puede hacer la justicia?

Aterroriza a la cuadra pero no lo detienen porque no dañó físicamente a nadie, se emborracha y rompe todo. ¿Las autoridades mendocina puede proteger a los ciudadanos antes de que ocurra una tragedia?
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Convivir cerca de una persona que es un riesgo potencial, parece que sólo amenaza o asusta hasta que finalmente ocurre, entonces empiezan los testimonios que antes no salieron a la luz, "yo lo veía, se emborrachaba siempre y le gritaba a todo el mundo", "si hasta le pegaba a la mujer", y otros por el estilo, pero antes las recomendaciones rondaban el "no te metas, va a ser peor". ¿Denunciar a una persona que asusta a la comunidad, tiene algún sentido?, ¿el Estado tiene herramientas para protegernos?

"Escuchamos gritos, golpes y maltratos de un vecino hacia su familia, hasta que alguien del barrio se preocupó por la salud de los agredidos y lo denunció".

"Después de eso la persecución abandonó las fronteras de su casa y se dedicó a insultarnos, y enviarnos mensajes amenazantes, creyó que nosotros lo habíamos denunciado porque somos los que vivimos más cerca. Nos aterrorizaba y la policía no podía hacer más que patrullar la zona porque el hombre no tiene antecedentes (la denuncia por violencia familiar no prosperó)".

"Es un loco y tenemos miedo", el testimonio de un lector de MDZ que vivió un tormento, el agresor nunca dejó de perseguirlos -hicieron las denuncias a la policía por este segundo hecho, que debieron haberse sumado a las declaraciones de otro vecino- la policía no pudo dar respuestas, más que un patrullaje ocasional por la zona, que no podía tranquilizar a esta familia que vivía tan cerca de un crimen potencial.

Finalmente, cansados y asustados por no obtener respuestas, las víctimas se cambiaron de casa. Esto no logró quitarles el miedo, entendieron que poco puede hacerse para mantenerlos seguros y afirman "ahora tenemos miedo de todo". Mientras el agresor continúa libre, maltratando a su familia y con la posibilidad, latente de que un día cometa el temido crimen.

Este es un caso de algo que no fue, de una familia que tuvo que abandonar su hogar por no obtener respuestas y de un delincuente que continúa en libertad, pero en la Provincia, en los últimos meses han ocurrido tres crímenes en manos de personas con brotes psicóticos:

El 22 de abril un paciente del Hospital El Carmen, Diddier Joel Toranzo (26), golpeó hasta matar a un anciano de 88 años, Anselmo Fúnez, que estaba internado con él. Un mes después, José Benito Díaz, mató a golpe a un anciano en un geriátrico no autorizado, ambos ancianos estaban internados en el lugar. Finalmente, hace semanas, Ezequiel Pallares de 24 años, provocó el crimen más resonante, atacó sin ninguna provocación de por medio a la periodista Paula Giglio (33) mientras ella hacía cola en la Municipalidad de San Carlos.

¿Cuántas Paulas Giglio existirán antes de obtener una respuesta?

El subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Alejandro Gil de quien dependen los programas de protección, explicó los posibles casos y por qué muchas veces los agresores quedan libres, cuando tienen alguna condición mental que los convierte en peligrosos:

"En general estos psicópatas en su apariencia no parecen, y existen pocas herramientas que no sean las preventivas desde lo sanitario" -tratamientos con medicamentos o internaciones hasta tanto no se determine qué grado de peligrosidad suponen-.

Gil explicó que cualquier vecino puede denunciar a otro cuando es una persona agresiva, pero que muchas veces entienden que no deben decir que es una persona que se excede con el alcohol o que es adicto a algún estupefaciente por miedo a que al considerarlos inimputables no los detengan.

"La justicia tiene facultad para intervenir, supongamos que convivo con un familiar, que mientras no sea violento y yo me ocupo de cuidarlo permanece en casa, pero si tiene desequilibrios violentos un fiscal puede ordenar que se atendido en el Carlos Pereyra, o en En el Sauce, que es el único Hospital psiquiátrico con pabellón de detenidos", indicó el funcionario.

¿Qué pasa si nadie admite que no se trata de una persona cuerda?

"Si las amenazas son reiteradas y hay casos de violencia menor, como por ejemplo rompe con un palo de escoba una puerta, lo primero que va a hacer el fiscal, si tiene la menor duda de las facultades mentales del acusado, es determinar si pide las pericias psiquiátricas, si se demuestra que es violentó irá al Sauce", insistió el funcionario.

Cualquier vecino que es denunciado tiene que dar explicaciones a la justicia.

El funcionario aseguró que el procedimiento "es inmediato, y si el fiscal determina que hay mucha peligrosidad se ordena internarlo y que después lo revisen".

Pero en todos los casos, Gil comentó que "tiene que haber alguien que diga que está loco, porque si la persona estuviera en sus cinco sentidos y cometió un delito menor, recuperaría su libertad de inmediato".

El subsecretario comentó que "si no hay evidencia, ni nadie declara que el hombre en cuestión tiene problemas psiquiátricos, lo citarían para notificarle que está denunciado por amenaza, coacción y daños, y luego quedaría libre".

Si en cambio, a la declaración el vecinos sumara datos sobre que se trata de una persona que es adicta al alcohol o a cualquier droga psicoactiva o está en tratamiento psiquiátrico,  "el fiscal está en la obligación de someterlo a un peritaje y si da positivo, entonces el caso pasa a ser responsabilidad del sistema de Salud".

"Si el fiscal entiende que engendra algún peligro, y no hay peritos disponibles por algún motivo, previamente hasta tanto se pueda, puede ordenar su internación".

"No es una falla del sistema"

Si un hombre denunciado por agresión - si se tratara de un delito menor-, quedara libre, y luego reincidiera y en esta ocasión alguien resultara gravemente perjudicado, "es probable que nadie haya querido decir que se trataba de una persona inimputable, por mitos que indican que la Justicia no puede hacer nada", según explicó el funcionario.

El funcionario contó casos en los que las personas prefirieron omitir enfermedades que entendían que el agresor padecía por miedo a que no fueran detenidos.

"Yo prefiero decir que está enfermo, porque si es un delito simple y la persona está sana queda libre al poco tiempo, pero si estuviera mal, entonces el médico determinará cuando deja de ser peligroso, tanto para el mismo como para los demás, y podrían pasar años", insistió el subsecretario.

Finalmente, el funcionario indicó que si no pudiera detenerse a la persona que agrede, o internarla, entonces el fiscal dispondrá desde un patrullaje por la zona hasta una caución en la puerta. 

En el caso de nuestro lector, los consejos del Estado no fueron de utilidad, las constantes amenazas los obligaron a dejar su casa, el barrio, y a alejarse a donde no tuvieran que cruzarse con el hombre que los aterrorizaba, ya que él sigue ahí. Y para sumarle otro dato, tuvieron que abonar una multa por incumplir el contrato del alquiler que dejaron.

Quizás, sirvan para otra víctima que pueda utilizar las herramientas que desde la Subsecretaría aseguran que existen y que son de inmediata aplicación.