Caso Campoy: la reconstrucción favorece a los gendarmes
La reconstrucción de la escena en la Ruta 7 y los exámenes practicados hasta el momento, fueron coincidentes con la versión que brindaron los gendarmes. Los expertos aconsejan una autopsia psicológica para tratar de probar o desechar la posibilidad de que Andrés García Campoy se haya quitado la vida.
El jueves se reunieron los distintos elementos que estaban aislados hasta el momento, entorno a la extraña muerte de Andrés García Campoy, el joven de 20 años que fue hallado muerto de un balazo en la cabeza el pasado 13 de junio en un control de Gendarmería en la Ruta 7.
La primera posibilidad que se juzgó fue si “Andy” pudo ser el autor del disparo en virtud de sus condiciones físicas y de la forma en la que quedó tendido su cuerpo, en el interior del Peugeot 504, tomando como parámetro la zona del cráneo donde quedó alojado el proyectil.
La simulación se realizó empleando un modelo parecido en contextura física a la víctima y se recrearon distintas posiciones en el interior del vehículo para inferir cómo se produjo la muerte.
Los elementos
De acuerdo a los forenses, el impacto de bala se produjo a menos de 10 centímetros en la región temporal derecha del cráneo, es decir arriba de la oreja derecha y no en la parte posterior como se dijo en un primer momento. En la zona se encontró una pequeña quemadura provocada por la corta distancia en la que se efectuó el disparo.
Otro aspecto que se pudo analizar fue la trayectoria de la bala, que correspondería a la carabina 22 que el joven tenía en su poder. El camino que recorrió el proyectil en el cráneo fue de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba, donde luego se disgregó y quedó alojado en la zona "pareto-occipital".
La pericia de investigaciones reveló que la boca de la carabina 22 tenía sangre que correspondería a la del joven y que sería coincidente a la que se encontró en el interior del vehículo.
Aunque no está claro si todos esos elementos pueden orientarse a la teoría del asesinato, que es la otra posibilidad que estudia el juez federal Walter Bento. Y por la que aún mantiene imputados a los dos gendarmes.
Pero si fuera así, si alguien apoyó le carabina en el cráneo, lo lógico sería un intento de defensa por parte de García Campoy.
En la necropsia no se encontraron signos de defensa, como tampoco golpes o elementos en sus uñas que permitieran demostrar que hubo un intento de defensa.
Tampoco se halló droga o alcohol en el cuerpo de Andrés, que hicieran suponer que sus sentidos pudieran haber sido afectados y dejarlo en estado de indefensión.
“El estado general de su salud era bueno”, concluyeron los especialistas.
En las maniobras se probó que el arma estaba apta para su uso y “se encontraba en buenas condiciones”, según refirieron desde Científica.
Siempre según el relato de los gendarmes, la tarde en la que ocurrieron los hechos, el joven estudiante se prestó sin ningún problema a mostrar los papeles del vehículo y a que revisara el baúl, aunque esa calma se vio afectada cuando le solicitaron revisar la parte trasera del coche. Allí se encontraba la carabina 22 tapada con una campera.
Uno de los testigos indicó que el joven le dijo “tomátelas de acá” y percutó el arma.
Los dos uniformados que estaban en el puesto de control aseguraron que se asustaron y salieron corriendo a ambas direcciones del puesto caminero en búsqueda de ayuda y es cuando intervienen los agentes penitenciarios. Estos arribaron al lugar y encuentran el cuerpo en medio del asiento trasero del vehículo, aún con signos vitales. Pero Andy estaba inconsciente y falleció antes de que llegase la ayuda médica.
En esa secuencia, explicaron que retiraron al joven del interior del auto y también la carabina para auxiliar al joven, que estuvo agonizando por un lapso de 45 minutos mientras esperaban la ambulancia.
La sensación de los investigadores es que el relato de los gendarmes fue preciso y trasmitido con seguridad. Los testigos son jóvenes de la misma edad de Campoy, quienes no están separados preventivamente de Gendarmería por estar imputados hasta el momento, sin una situación procesal comprometida.
Los interrogantes
Hasta el momento no se pudo precisar porque Andrés se dirigió hasta el puesto de Gendarmería en Ruta 7, cuál era su destino final y por qué llevaba la carabina 22 que era de su abuelo y al parecer quería vender.
No obstante, MDZ pudo saber que las pericias practicadas al celular no habrían arrojado elementos que esclarezcan el caso.
Es decir, que en las listas, no se hallaron comunicaciones que permitan establecer por qué se dirigía a Potrerillos -como indicaron los testigos- o si quiso vender la carabina, como también se indicó desde el entorno familiar.
Otro interrogante es por qué Andy tenía la carabina cargada con 15 balas y en condiciones de uso, ya que el arma -de acuerdo a las pericias- había sido mantenida. Según fuentes judiciales, una vez que el arma fue usada y produjo la muerte de Andy, quedaban en el cargador 14 balas.
Ahora, todo se direcciona a conocer las comunicaciones que se realizaron desde su notebook, y la computadora de su familia.
Autopsia psicológica
Los expertos sugirieron no descartar la autopsia psicológica, que es el procedimiento por el cual se reconstruyen los últimos días de la vida de una persona, a través del aporte de amigos y familiares que contribuyan a entender si hubo alguna situación que desencadenara al suicidio.