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“Lo de Gaza es un holocausto total”

Quien representa a la comunidad islámica en el Consejo Interreligioso de Mendoza define a Gaza como un pueblo “sufrido y diezmado” y responde a MDZ preguntas de fondo sobre este conflicto. "Estoy en contra del nazismo, pero ellos son los mejores alumnos", dispara.
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Este sábado, tras concluir la tregua, se reanudaron las acciones bélicas en Gaza. Tras 19 días de enfrentamientos ya se reportaron más de mil palestinos muertos, muchos de ellos civiles.  El funcionario de salud de la Franja de Gaza Ashraf al-Kidra dijo que las autoridades recuperaron más de 100 cadáveres solo el sábado.

“Hay jardines de infantes totalmente bombardeados y han partido mezquitas por la mitad. Allí también hay muchísimos cristianos y católicos. Están bombardeando iglesias, hospitales, escuelas y centros de salud. Esto es un genocidio y un holocausto total”.

Quien lo dice es Osmán Amores, miembro del Centro Islámico de Mendoza y del Consejo Interreligioso provincial. A diferencia de lo que ocurre en el Oriente Medio, aquí está acostumbrado a reuniones y diálogos con los miembros de la comunidad judía que integran el ente de distintas confesiones. Sostiene que “hay judíos practicantes que están totalmente en contra” del ataque de Israel a Gaza. Por otra parte aclara que respeta “a las víctimas de los holocaustos de la historia y estoy totalmente en contra del nazismo, pero ellos son los mejores alumnos”.

-¿Es posible una solución no violenta con Hamas?

-Obviamente Dios nos dice que Él es la paz. Uno de los nombres de Dios es "paz", el paraíso es la morada de la paz y en todos los mensajes divinos Dios los mandó con llamados a la paz entre los humanos. Ahora, como habitante de esta época, si Naciones Unidas dio tantos comunicados sobre el caso de Palestina y nunca fueron cumplidos, lo que pasa ahora no es una guerra sino que un genocidio, por el potencial bélico de Israel respecto de los palestinos. 

Me llama la atención que cerca de Gaza, los ciudadanos israelíes buscan zonas estratégicas en las montañas, con viandas y sándwiches, mirando como una atracción cómo impactan los misiles allí.

"Si no hay una paz basada en la justicia para los ciudadanos civiles no hay una paz verdadera. No se puede mentir ante la sociedad y ante Dios", expresa. 

-¿Qué puede hacer la comunidad internacional?

-Que se cumplan mínimamente las resoluciones de la ONU. Eso es un buen principio. El estado de Israel nunca los cumplió.  Tampoco dejan que los musulmanes entren en la mezquita de Al-Aqsa, que está en Jerusalén y es una de las tres más importantes del mundo. No han respetado el mes de Ramadán, que es el más sagrado de los musulmanes.

-¿Alguna crítica a Hamas?

-Estoy a 20 mil kilómetros de allí. Yo hablo de pueblo palestino, no de una facción, o de un partido político. Y es un pueblo que sufre. Me choca la cantidad de muertos, de niños sin padres, de mujeres que quedan solas. 

-¿La jornada de oración en El Vaticano entre líderes de Israel y Palestina generó expectativas en el pueblo musulmán o se sabía que esto no alcanzaba para frenar una posible guerra?

-Los islámicos vieron con mucha esperanza la convocatoria del papa Francisco porque es un hombre muy comprometido con la paz. Eso fue una luz en el camino. Hoy la única luz es el de las explosiones.  Veo a un pueblo sufrido, diezmado y martirizado y el mundo está mirando para cualquier lado. 

-¿Cómo entender todo esto desde acá, tan lejos y tan distintos?

-El Corán dice que "quien mata a un ser humano es como si matara a la humanidad y quien salva a un ser humano es como si salvara a toda la humanidad". Es necesario aclarar que el cristianismo, el judaísmo sincero y el islamismo llaman a la paz. 

"Todo lo que tengo ha desaparecido"

Durante la tregua, las calles de Gaza se llenaron rápidamente de vecinos que intentaban aprovisionarse o volvían a las zonas devastadas para examinar sus casas.  Miles de gazatíes que habían huido de los combates entre Israel y Hamas volvieron el sábado a las devastadas zonas de la frontera, donde encontraron destrucción a gran escala: decenas de casas pulverizadas, escombros que bloqueaban carreteras y cables eléctricos tirados por las calles. 

En la localidad norteña de Beit Hanun, los vecinos encontraron una destrucción generalizada. La mayoría había huido unos días antes tras las advertencias de Tel Aviv sobre bombardeos en la zona.

Sentada sobre escombros frente a una tienda de la calle principal, Siam Kagfarneh, de 37 años, lloraba. Esta mujer con ocho hijos dijo que la casa a la que se había mudado dos meses antes y para la que había ahorrado durante 10 años, había sido destruida.

"No queda nada. Todo lo que tengo ha desaparecido", dijo.

 Tel Aviv ha dicho que está haciendo todo lo que puede para impedir bajas civiles y culpa a Hamas de ponerles en peligro. Israel ha perdido 37 soldados y 2 ciudadanos. También ha muerto un trabajador tailandés en Israel. 

 Hamas, por su parte, no está dispuesta a detener el fuego hasta tener garantías internacionales de que se levantará el bloqueo egipcio e israelí impuesto a sus fronteras hace siete años. Tel Aviv y El Cairo estrecharon el bloqueo después de que Hamas tomara el control de Gaza en 2007.