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“No es normal que se hayan matado cinco personas”, dice piloto experto

Un ex gerente de operaciones de Aerolíneas Argentinas y asesor de la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil habló con MDZ: dice que el accidente se podría haber evitado y puso al combustible entre las causas de la caída del avión privado cerca de la costa uruguaya.

Un avión turbohélice bimotor Beech Super King Air B2000 partió en el mediodía de hoy del aeropuerto bonaerense de San Fernando, se dirigía a Carmelo (Uruguay) y cayó en el Río de la Plata, a diez kilómetros al suroeste del lugar de destino.

Se trata de un bimotor fabricado desde 1970 y es uno de los aviones turbohélices preferidos por los pilotos, celebridades y dueños de aeronaves, debido a su capacidad para aterrizar en distintos tipos de pistas, su amplia cabina y un mayor espacio de carga y confort a bordo.

“No era un avión chico. Era caro y moderno, con dos motores turbohélices. Permite el “single pilot” (que conduzca un solo piloto),pero normalmente se opera de a dos. Para este avión ir y venir a Uruguay es una operación sumamente sencilla y de rutina, con mínimos riesgos”. Quien dice esto es Guillermo Ballesteros, un experto piloto de la Fuerza Aérea Argentina que fue gerente de operaciones de Aerolíneas Argentinas y asesor de la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil. Consultado por MDZ sobre lo ocurrido hoy en el Río de la Plata apuntó, entre las causas del accidente, en mayor medida al combustible que llevaba el vuelo y en menor medida a la neblina, que fue la primera hipótesis que planteó el secretario de Seguridad, Sergio Berni, tras conocer el escenario del hecho.

“Si es cierto que al avión se le plantaron los dos motores es problema de los combustibles: o es falta de combustible o el mismo está contaminado. Combustible contaminado es cuando tiene hongo o humedad. Los dos motores son totalmente independientes". Explicó que “el kerosene parafinado JP1 es un combustible que tiene mayor grado de humedad y se condensa”. Agregó que cuando el mismo está contaminado por esta causa se plantan los motores “porque cuando excede el grado de tolerancia de humedad se detiene, ya que con agua no anda”.

Ballesteros aclaró que la humedad del Río del Plata o de las neblinas no son factores que incidan en la humedad del combustible, sino más bien a cómo llegó ese combustible al avión y a qué pasó cuando permaneció allí adentro. “No es un problema del proveedor de combustibles. Es un problema del combustible que está adentro del avión”, dijo. Luego explicó que “todas las aeroplantas de combustible tienen sus controles de densidad, humedad, de todo; en fin, controles muy estrictos. Lo que pasa es que si hace muchos días no voló, o cambió las condiciones de humedad y no lo drenaron puede haber un montón de situaciones. El combustible adentro del avión pudo tener un alto grado de humedad que no se controló o no se drenó, o se haya quedado sin combustible, cosa que no creo. Eso en cuanto a que se plantaron los dos motores”.

El piloto se mostró sorprendido por el “impacto descontrolado” del vuelo y opinó que “no es normal que se hayan matado cinco personas”. “Por la foto que vi el avión tiene destruida la nariz y rota la cola. Eso indicaría que el avión ha pegado en el agua con mucho ángulo de picada, no en un descenso planeando. En lugar de haber tratado de planear en el agua, que podría haber tenido algún otro tipo de rotura, se ve a simple vista que ha pegado con mucho ángulo. Eso es un problema de mal procedimiento o que haya tenido condiciones de niebla y no vio el agua y se tragó el suelo. Fue un impacto descontrolado”.

“Ese avión, aunque tenga los dos motores plantados, tiene una muy baja velocidad de aproximación (unos 80 nudos)y podía haber aterrizado planeando sin ningún inconveniente. Yo le bajo la nariz (la punta delantera del avión) aunque tenga los motores parados. La relación es de diez metros que avanza por uno que se desciende. Entonces bajándole la nariz puedo tener un régimen de descenso que me permite hacer un aterrizaje relativamente suave en el agua. Podría haberlo aterrizado en el agua como en tierra. No es normal que se hayan matado cinco personas en este accidente”, argumentó. 

Sacando conclusiones expresó que “acá hay un hecho desencadenante que es la plantada de uno o dos motores. Este es el hecho principal. Eso deriva que en lugar de hacer un aterrizaje de emergencia planeando, termina en un impacto bastante descontrolado contra el suelo (que en este caso es lo mismo que el agua)”.

Dijo que si bien Uruguay está a cargo de la investigación del hecho, por ser el “país de suceso”, también intervendrá Argentina “por ser el país de matrícula” y también Estados Unidos “por ser el país de fabricación y diseño” y Canadá “como país de motores”.

El avión que cayó al Río de la Plata es propiedad del empresario Federico Bonomi, dueño de la marca de ropa Kosiuko, y se estima que la nave podría haber sufrido alguna falla mecánica que obligó al piloto, Leandro Larriera -fallecido en el accidente-, a ensayar un aterrizaje de emergencia en una zona de poca profundidad en las costas uruguayas.

La aeronave puede viajar con una tripulación de una o dos personas y tiene capacidad para 13 pasajeros; mide 13,3 metros de largo, tiene una envergadura de 16,6 y una altura de 4,6 metros, de acuerdo con su fabricante.