La inteligencia "humana" de los abejorros
Tienen cerebros diminutos, pero los abejorros son capaces de algunos logros de aprendizaje muy notables, haciendo gala de una forma de aprendizaje que hasta ahora se creía exclusiva de humanos y primates. Además, son capaces de comunicar información entre ellos sobre cosas nuevas, como por ejemplo una "flor" artificial en forma de disco.

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En otros experimentos, el equipo de Mirwan ha constatado que los abejorros son capaces de aprender cosas viendo cómo las hacen otros abejorros, una habilidad bastante compleja.
Mirwan construyó flores artificiales que requerían de los abejorros que éstos caminasen en el lado inferior de un disco para conseguir el pseudonéctar. Estos abejorros intentaron alimentarse en las flores artificiales durante varios días, hasta que se acostumbraron a ello y se convirtieron en expertos.
Mirwan confinó a unos abejorros inexpertos en un recipiente hecho de malla y situado cerca de las flores artificiales donde podían observar a los abejorros expertos. Cuando se permitió a los inexpertos intentar alimentarse en las flores artificiales, sólo precisaron de 70 segundos para conseguir el premio. Los abejorros inexpertos del grupo de control, que no habían observado a los expertos, no consiguieron acceder al "néctar".
En una última prueba, Mirwan colocó a los abejorros experimentados en una colmena con abejorros inexpertos. Cuando se permitió a estos últimos alimentarse en las flores artificiales, consiguieron el sucedáneo de néctar en apenas 3,5 minutos.
Los científicos especializados en el estudio del comportamiento asumen habitualmente que la observación y la imitación se hallan en el corazón del aprendizaje social, pero los insectos sociales como los abejorros pueden también transmitir información a través del tacto, la vibración y el olor.
Tal como reconocen los investigadores, el método de comunicación usado por los abejorros tiene aún muchos misterios. Es sorprendente que abejorros que nunca habían visto una flor artificial pudieran volverse tan pronto lo bastante hábiles como para alimentarse de ellas. Es evidente que se produjo algún tipo de comunicación en la colmena. Ello sugiere que el aprendizaje social en los abejorros es incluso más complejo de lo que se suponía.
Fuente: http://noticiasdelaciencia.com/

