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Apuntes sobre cómo países mejoraron la educación

Polonia, Chile, Brasil, Finlandia y Singapur lograron optimizar sus modelos educativos a través de estrategias concretas. Salario docente, factor clave.
Foto: Archivo MDZ
Foto: Archivo MDZ

El prolongado inicio de clases en Mendoza -si bien en los hechos arrancó el jueves último, pero la semana que llega posiblemente sea interrumpida por jornadas de paro- hizo que el debate de la educación secundaria se centrara en lo salarial. Por otra parte, en las jornadas realizadas en febrero último en los establecimientos escolares, si bien se trataron temas relevantes, el gran tema ausente fue la autocrítica tras conocerse los resultados de PISA 2012 y las estrategias concretas para mejorarla.

Tras el bochazo del último informe PISA, que a nivel local y nacional blanqueó el evidente retroceso en la educación secundaria, hoy es inocultable la deuda educativa de nuestro país. Sin embargo, de la crisis educativa no se habla, ni se pide a los educadores que reflexionen sobre el modo de superarla. Los docentes hablan y se encuentran realmente preocupados por ella, sin embargo, parece no ser la preocupación central de las autoridades. Se sigue insistiendo en incluir a cualquier costo. Sin embargo, el costo es demasiado alto: desde hace al menos 14 años (la primera vez que el país participó en PISA fue en el año 2000) sabemos que están egresando jóvenes que manifiestan graves dificultades para expresarse, leer, escribir y realizar cálculos matemáticos.

Tras hacer un relevo de las naciones que desde hace tiempo se destacan en materia educativa, por lo que obtienen buenos resultados en las evaluaciones internacionales de calidad, puede corroborarse que hay dos factores decisivos: el compromiso de los padres, así como las condiciones laborales de los maestros y profesores y su formación. El salario docente es un factor clave, pero también lo es una capacitación seria y un sistema de evaluación permanente (algo que no se existe a nivel local). Se tratan factores que tienen que ver con la eficacia en el uso de los recursos y un serio y real compromiso con la calidad.

El gasto público en la educación es un buen punto de partida para, al menos, intentar mejorar el panorama educativo argentino, pero no es suficiente. Los últimos datos revelan que el país invierte en educación el 6% de su PBI (5,8% según el Banco Mundial), mientras que en Estados Unidos, sede algunas de las universidades más prestigiosas del mundo, la inversión es del 5,6%. Así también, Chile, Brasil y Japón, tres naciones que se encuentran por encima de Argentina en el Informe PISA, el porcentaje del PBI destinado a educación es del 4,1%, 5,8% y del 3,8%, respectivamente.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los países con la mejor puntuación ponen énfasis en la selección de los docentes y los incentivan a trabajar juntos. En estas naciones existen, además, altas expectativas de los padres respecto del futuro de sus hijos. En este contexto, los alumnos suelen rendir mejor, se sienten más seguros y motivados en la clase.

Chile obtuvo la mejor calificación en América Latina y Brasil registró importantes avances. Otros que hicieron bien las cosas fueron Alemania, Israel, Italia, Polonia, Portugal, Túnez, Turquía y Finlandia.

Algo que desde hace años realiza Polonia, con buenos resultados en la calidad educativa, es despojarse de la carga ideológica comunista impuesta en los colegios desde los tiempos de Stalin. Otro avance fue el esquema 6+3+3: seis de primaria, tres de secundario básico más tres de secundario superior. También lo fue el darle más autonomía a las escuelas, métodos de enseñanza adaptados a las necesidades de sus alumnos; la descentralización de los fondos escolares, en función de los estudiantes y una evaluación nacional al final de cada de las tres etapas nombradas Para continuar en la siguiente etapa los estudiantes deben lograr un puntaje determinado. La evaluación al finalizar un nivel, tan temida en la Argentina, fomentaría, por ejemplo, el esfuerzo y serviría de estímulo para mejorar el rendimiento.

Un dato clave de Polonia: más del 90% de los docentes, además de títulos universitarios, tiene master y participa en capacitaciones pagadas por el Estado. La mitad de los maestros recibe mejores salarios por el rendimiento de sus alumnos. El gasto público de educación en Polonia es significativamente menor que en el de nuestro país: 5,2% del PBI.

Cómo enseñan a los que mejor les fue

Shanghái (China), Hong Kong-China, Singapur, Japón y Finlandia fueron las cinco naciones participantes que mejores resultados obtuvieron en el estudio PISA 2012.

En la ciudad china, el porcentaje de universitarios es 84%, mientras que en el resto del gigante asiático es del 24%. Los profesores pasan el 70% de su jornada enseñando y el 30% restante desarrollando sus habilidades y planificando sus clases. En cada colegio se insiste en conseguir los estándares más altos y una cultura que premie la educación y el respeto a los profesores.

Otro punto que diferencia de Shanghái con la educación pública argentina es que el trabajo fuera del aula de los profesores no se centra sólo en corregir exámenes y preparar clases, sino también en compartir sus experiencias con colegas, y observar clases de otros docentes, para así identificar qué mejores estrategias de enseñanzas.

Un apunte para destacar acá es que en Mendoza una buena parte de los profesores va de un colegio a otro y se les paga por hora cátedra dictada dentro del aula, y no por todo el desarrollo del trabajo docente.

Para emular a ciudades como Shanghái deberíamos mejorar sus salarios y concentrar su trabajo en menos colegios.

La pregunta que sigue cuesta responderla: ¿cómo hizo Singapur para estar en el top ten mundial de la educación si para esta labor destina sólo el 3,2% de su PBI, mientras que Argentina casi lo duplica, mientras que obtiene resultados preocupantes?

En todo caso, la respuesta está en que con ese 3,2% del PBI logró mejorar la educación aumentando sustancialmente los sueldos de los profesores, comparables con los salarios de ingenieros. También, con la puesta en marcha de un centro nacional de formación de docente; con estrategias de enseñanza basadas en motivar a los estudiantes a que sean creativos, investiguen y emprendan trabajos en equipo. Además, de estimular el desarrollo del carácter, aptitudes y valores en los estudiantes.

Otros datos clave: los alumnos reciben un incentivo y apoyo constante desde sus hogares y están en constante evaluación (allí no se les regala la nota para que las estadísticas oficiales mejoren), Es imprescindible y urgente el compromiso de la familia argentina en la educación de sus hijos.

 

Según estudios internacionales, las madres en Asia invierten 10 veces más tiempo ayudando a sus hijos con sus tareas en sus casas, que las madres latinoamericanas.

 

En Brasil, para lograr estos fines se implementó un plan de ayuda llamado Bolsa de Familia, con el fin de sacar a los chicos de la calle. Y también hubo una fuerte inyección al salario docente y evaluaciones que incentivan a las escuelas en función de los resultados obtenidos. Además, el ingreso a la formación docente se hizo más exigente.

Todas las recetas descriptas redundan en lo siguiente: maestros y profesores con algo más que un salario digno, que trabajan en grupo y se forman permanentemente, evaluación constante desde la institución educativa hasta los alumnos y uso óptimo del dinero para los recursos.