Hace 300.000 años la humanidad dominaba el fuego
Hace quizá tanto tiempo como un millón de años, el Ser Humano descubrió que el fuego podía ayudarle en algunas cosas, como por ejemplo para combatir el frío o para ahuyentar a las fieras.
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En esta imagen aportada por el Instituto Weizmann, la flecha apunta a la chimenea hallada en la cueva durante las excavaciones.
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Ruth Shahack-Gross, del Instituto Weizmann de Ciencia, en el mismo país, ha participado en esta investigación arqueológica desde que comenzaron las excavaciones. Ella recolecta muestras en el yacimiento arqueológico para un análisis detallado posterior en el laboratorio. Shahack-Gross, especializada en identificación de materiales arqueológicos, identificó un depósito grueso de ceniza de madera en el centro de la cueva. Usando espectroscopia infrarroja, ella y sus colegas pudieron determinar que, mezclados con las cenizas, había trozos de hueso y tierra que se habían calentado hasta temperaturas muy altas. Esto fue una prueba concluyente de que el área había sido el emplazamiento de una gran chimenea, en el sentido de espacio habilitado para hacer fuego en él de manera controlada y usarlo para cocinar y como calefacción.
Luego, Shahack-Gross analizó la micromorfología de la ceniza. Ella pudo apreciar señales claras de que la chimenea se utilizó repetidamente a lo largo del tiempo.
Alrededor del área de la chimenea, así como en su interior, los arqueólogos encontraron gran cantidad de herramientas de sílex que claramente fueron usadas para cortar carne. Por el contrario, las herramientas de sílex encontradas a pocos metros de distancia tenían una forma diferente y fueron diseñadas para otras actividades. También dentro y alrededor de esa área había una gran cantidad de huesos quemados de animales, una prueba más del uso reiterado del fuego para cocinar carne. Shahack-Gross y sus colegas han mostrado que esta organización de diversas actividades "domésticas" en diferentes partes de la cueva indica una organización del espacio, y por tanto cierto tipo de orden social, que es típico de los humanos modernos. Esto sugiere que la cueva era una especie de campamento base al que los humanos prehistóricos, esencialmente cazadores-recolectores, volvían una y otra vez.
Fuente: https://noticiasdelaciencia.com/