Estafas con autos, a la cabeza
La historia de Meteoro, el estafador de autos que escapó dos veces de la cárcel y cometió alrededor de 300 fraudes, alcanzó notoriedad nacional por su personalidad compulsiva. Pero no es el único que actuó en Mendoza. La Justicia y la Policía local aseguran que la modalidad de estafas con autos es el principal delito económico que se investiga. Le siguen: fraudes con viviendas y falsos planes del IPV, cheques robados, estafas con viajes al exterior, cuevas de dinero, secuestros virtuales, adulteración contable, administración fraudulenta y sobreprecios en licitaciones públicas y privadas.
Estos llamados ladrones de “guante blanco” no usan la violencia y sus delitos contra el patrimonio de las personas suelen tener una cierta sofisticación en el método empleado para cometerlos. El fiscal de Delitos Especiales, Santiago Garay, es uno de los investigadores más abocado a este tipo de delitos. “Los delincuentes se basan en la mentira, el engaño y utilizan un mismo método para atrapar a sus víctimas”, explica el fiscal.
Familias de gitanos y estafas reiteradas
Uno de los casos que llegó a la Corte Suprema de Justicia es el de una familia de gitanos que ha cometido cerca de 400 estafas en los últimos cinco años con vehículos. El clan acusado es el de la familia Esteban, afincada en la localidad de Kilómetro 8, en Guaymallén. “Son dos causas por asociación ilícita para estafar a los compradores de camiones, camionetas y tractores”, detalla el fiscal.
El modus operandi es similar en todos los casos denunciados: Ofrecían vehículos a la venta a través de avisos clasificados, por lo general en medios nacionales. Cuando aparecía el comprador, algunos de los hombres de la familia, valiéndose de un nombre falso, pactaba las condiciones de transacción y recibía el pago. Otro integrante del clan, bajo un pretexto cualquiera (concluir el trámite ante escribano, pago de sellados, pago de impuestos adeudados, falta de formulario de Afip, entre otros) manifestaba que el vehículo no podía ser retirado en ese momento y posponía la entrega. A veces intervenían falsos gestores o aparecían distintos integrantes de la familia con roles cambiados que confundían más la escena. Ante esta circunstancia, los compradores tenían que comenzar un largo peregrinar intentando, en vano, algún tipo de solución, como la entrega del vehículo, la devolución de del dinero o el vehículo entregado como parte de pago de un rodado mayor. Nunca lo conseguían.
En la demanda por asociación ilícita contra esta familia de gitanos dice: “Este grupo se inclinó por defraudar, pero no valiéndose del conocido ardid de fraguar documentación de los vehículos que se vendían, sino aprovechando las grietas legales que existen en el enrevesado trámite de traspaso del dominio automotor. Esta modalidad delictiva implica un ardid casi infantil pero indudablemente eficaz”.
La historia de Meteoro, un estafador serial
Víctor Ignacio Suárez (41), nacido en Santa Fe y apodado “Meteoro” por su habilidad escurridiza y su compulsión por estafar con los autos. Compraba vehículos y los revendía antes de que el propietario pudiera chequear la validez de una falsa transferencia bancaria. Lo volvía a vender y desaparecía con el dinero, dejando un auto con dos dueños. Cometió un centenar de estafas en Córdoba, Rosario, Mendoza, San Luis, entre otras ciudades. Escapó dos veces de la cárcel, en Rosario en 2013 y en Mendoza, en agosto de este año. A principios de octubre volvió a intentar fugarse, disfrazado de viejito, del penal de Boulogne Sur Mer. Fue detenido cuando abandonaba la zona de visitas con una careta de látex, anteojos, peluca y un bastón.
En sus escapes no utiliza la fuerza ni violencia para evitar la imputación. El fiscal de Ciudad, Gustavo Pirrelo, dice que lo más impactante de Suárez es la puesta en escena para cometer un delito. Se hacía pasar por abogado o arquitecto. Llegaba puntual a la cita. Vestía camisa italiana entallada, perfume francés y un falso rolex para seducir a sus clientes. Aprovechaba los fines de semana largos y feriados para retrasar la consulta de las víctimas al banco por el depósito no acreditado. Ese mismo auto, en unas pocas horas, se lo vendía a otra persona.
Llamadas extorsivas desde la cárcel
Las estafas con falsos secuestros virtuales están más controladas en Mendoza, pero no han desaparecido por completo. A mediados de febrero de este año, en una sola madrugada, se registraron 13 llamadas extorsivas que fueron denunciadas al teléfono 911 de la Policía. En uno de los casos, los delincuentes se alzaron con 16 mil dólares y, en otro, con 5 mil dólares. Todo ocurrió entre la medianoche y las 5 de la mañana.
Los delincuentes actúan de un modo similar y la Policía cree que se trata de bandas integradas por presos que realizan las llamadas desde la cárcel; y que tienen cómplices en libertad que reciben los datos y actúan como mensajeros. “Todo comienza con un llamado telefónico donde una persona se hace pasar por un policía o un médico que informa que un familiar ha tenido un accidente y que necesita datos”, explica el personal de Delitos Económicos de la Policía. En esa conversación, el delincuente logra que algunas víctimas le den información sobre el supuesto familiar herido y que entregue otros números de familiares. Es entonces cuando cambian el discurso y empiezan a amenazar y decir que la persona está secuestrada.
En los secuestros virtuales que se están registrando desde el año pasado en Mendoza hay dos modalidades utilizadas para conseguir el dinero: “Con un giro bancario, ya que los que llaman se encuentran en los penales; o piden que se arroje la recompensa en un sobre a pocas cuadras del domicilio de las víctimas”, explica la Policía. Al haber tanta proliferación de tarjetas sim (desmontable) de celulares, es muy difícil establecer quién es el dueño del teléfono.
El caso del humilde camarógrafo que se transformó en próspero empresario
El camarógrafo de San Rafael Gustavo Mátar, ligado al kirchnerismo, en dos años y medio le facturó 30 millones de pesos al Estado mendocino en propaganda oficial. Su mayor crecimiento económico fue entre 2010 y 2012, la última etapa del gobierno de Celso Jaque (ahora embajador argentino en Colombia) y la campaña del actual gobernador Paco Pérez y los candidatos del Frente para la Victoria.
Entre 2004 y 2009, Mátar trabajaba como fotógrafo y camarógrafo de la municipalidad de San Rafael. Cuando dejó el municipio cobraba 8.500 pesos al mes y estaba inscripto como monotributista. En ese momento alquilaba la casa donde vivía y se movía en una vieja camioneta.
La denuncia que llevó al fiscal Garay a investigar al fotógrafo fue presentada en 2011 por los diputados del radicalismo. Señalaron a Mátar como uno de los principales proveedores del Gobierno mendocino en servicios de fotografía, videos y publicidad; y lo acusaron de cobrar sobreprecios por sus trabajos.
Mátar tiene un estrecho vínculo con el ex secretario de la Gobernación de Mendoza, Alejandro Cazabán, quien está enfrentado con el oficialismo comunal. La esposa del fotógrafo es la diputada provincial Evangelina Godoy, que responde políticamente a Cazabán. La empresa del fotógrafo comenzó a contratar con el Estado a mediados de 2009. Según la denuncia de los diputados de la UCR, concentraba casi el 80 por ciento de lo que pagaba en ese entonces la Secretaría General de la Gobernación, a cargo de Cazabán, en concepto de publicidad. Mátar debe explicar a la Justicia cómo de una facturación de un millón de pesos se había saltado a más de 17 millones en un año y por qué recibió un millón de pesos por gastos de publicidad de la campaña de la última elección Primaria.
En mayo de 2014, el fiscal Garay pidió la elevación a juicio oral de la causa en la que se investigaba el pago de sobreprecios por publicidad oficial. Imputó a Cazabán, Mátar y los dos ex directores de comunicación Ricardo Funez y Pablo Catania. Hace un mes, la causa ha sido elevada a juicio oral por la jueza Alejandra Alonso, del Segundo Juzgado de Instrucción.
Personalidad del delincuente de guante blanco
Desde la División de Delitos Económicos de la Policía dicen que hay un denominador común en la mayoría de estos delincuentes: “Son manipuladores y muchas veces juegan con la necesidad de la gente que cree en ese negocio como la única oportunidad para adquirir una auto o una casa”. En cuanto a si hay bandas especializadas en estos delitos o son individuos, los investigadores dicen que la mayoría “actúan aisladamente” y , en el caso de las bandas delictivas, “es habitual que se trasladen de una provincia a otra”, por lo que consideraron muy importante la colaboración e información que reciben de otras policías.
Roxana Badaloni