Alta Performance y Calidad de Vida: ¿Por qué no pájaro en mano y cien volando?
La frase “Más vale pájaro en mano que cien volando” me hizo reflexionar respecto a muchas situaciones en que se necesita decidir o definir algo. Siento que en la vida somos estimulados por un doble discurso.

Natalia Aramburu
Por un lado, nos incentivan desde niños a mejorar, a estudiar, a cumplir objetivos y concretar metas, luego otras, y luego más. Pero también nos sugieren por momentos conformarnos con las cosas, apreciar lo que logramos y lo que tenemos, saber que hay otros que no tienen tal privilegio.
Hoy pensaba en cómo lidiar con esos dos paradigmas de conducta, que si bien parecen contradictorios, me parece que en el fondo no lo son. Creo que tienen que ver con el nivel de conciencia que tenemos respecto a que lo que nos sucede está ligado en gran parte a nuestras propias acciones y, sobre todo, a nuestras decisiones. Si nos paramos en el extremo de ser siempre conformistas, probablemente avanzaremos poco hacia el cumplimiento de nuestros sueños, o lo que es peor, tal vez ni tengamos sueños por concretar. Si nos vamos al otro extremo, el de la pura ambición e inquietud por lograr cosas, quizás perdamos el sabor por las pequeñas conquistas cotidianas.
Hay etapas en la vida en las que solemos dedicar más energía a cumplir metas, y estamos lejos de conformarnos. Por otro lado, veo que mucha gente en cierto momento comienza a empujar la balanza hacia el lado de la resignación, llegando casi a estancarse en ese extremo.
Respecto a cualquier sueño, como a cualquier vínculo o relación humana, creo que alimentar un interés permanente por alcanzar algo mejor, así como tomar pequeños descansos de reconocimiento, es la combinación ideal para que nos mantengamos siempre en ritmo de crecimiento y degustando los logros sucesivos. Sería algo así como ir subiendo una escalera y tomarse el tiempo necesario –pero no ilimitado– para el descanso, observar hacia atrás y apreciar lo conquistado, pero luego mirar hacia arriba y ver que se puede seguir subiendo. Asocio ese avance principalmente a sensaciones subjetivas de autorrealización, de felicidad, de mejores relaciones humanas, sabiendo que aunque estemos bien, podemos estar aún mejor.
Propongo cambiar el paradigma de que hay que optar por una cosa u otra. ¿Por qué no pensar que es posible pájaro en mano y cien volando?
Por Natalia Aramburú (foto), directora de la sede Mendoza del Método DeRose

