La mafia de la basura: los camiones "chancheros"
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Es una escena casi calcada a la que ejecutan los recolectores de residuos, solo que en este caso solo reina la improvisación y no parece haber un contrato de por medio con la municipalidad.
No deja de ser un fenómeno curioso, salvo por un pequeño detalle: se trata de una actividad ilícita. A su vez, ostenta un alto riesgo, ya que pone en peligro a quienes “levantan” la basura, muchos de ellos menores de edad.
¿Quién controla ese descontrol, que florece a diario en las noches mendocinas? Es la pregunta del millón. Por lo pronto existen en la municipalidad de Mendoza normas puntuales contra el cirujeo que no son respetadas ni controladas por nadie. Por caso, dice el Código de Faltas local:
“Son prohibidos tanto el cirujeo como la entrega de residuos para el cirujeo por parte de cualquier establecimiento; tales conductas están sujetas a la aplicación de sanciones establecidas en el presente código (…) Constatado por parte del personal municipal el traslado clandestino de residuos urbanos de cualquier clase, el vehículo en infracción será detenido y trasladado a la Dirección de Servicios Públicos a efectos de proceder a descargar los residuos para su posterior transporte al sitio correspondiente a su Disposición Final”.
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Lo que dice la norma es un dogma claro y conciso. No obstante, el trajinar de camiones ilegales cada noche echa por tierra cualquier pretensión de control oficial.
“Durante la gestión de (Eduardo) Cicchitti —entre 2003 y 2007— la orden fue ejecutar la ordenanza a pie juntillas. Incluso se les quitaba los camiones a los ‘chancheros’”, admitió a MDZ un histórico supervisor municipal.
-¿Era una política del propio Cicchitti?
-Sí, más o menos. La que realmente trabajó duro contra este fenómeno es Gladys Orihuela, una supervisora que ya no trabaja más. Los tenía locos, no los dejaba en paz. Hay un viejo incidente que ya se hizo famoso y en el que tuvo que intervenir la policía.
-¿Cuándo se pierde el control de la situación?
-Cuando llega (Víctor) Fayad a la intendencia y su cuñado (Carlos) De Pasquale hace que se termine la persecución para los “chancheros”, a pesar de que violan varias normas municipales.
-¿Por qué se permite que esto ocurra, a quién beneficia?
-Principalmente, el beneficio es para la empresa de recolección de residuos, porque los “chancheros” les alivian el trabajo a los camiones. Estamos hablando de la empresa Santa Elena…
-¿Eso qué quiere decir?
-Hay ciertos vínculos de esa empresa con Fayad, es un secreto a voces.
-¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
-Es obvio que se trata de un negocio redondo, ya que Santa Elena es adjudicataria de la limpieza y el retiro de residuos sólidos urbanos. A su vez, le cobra a la comuna por el trabajo de barrido limpieza de cunetas levantado de envanque y el retiro de los residuos domiciliarios y de la zona céntrica con una gran flota de camiones volcadores, barredores y camiones compactadores que tienen una capacidad de carga de aproximadamente 16 m3. No conozco la cantidad exacta de camiones que recorren la ciudad pero en mi opinión son escasos para la cantidad de residuos que se deben recolectar pero lo que sí es “jugoso” es el contrato que tiene la empresa, este contrato supera ampliamente el millón de pesos. Ahora, si vemos estos vehículos que circulan, vemos que estos se llevan lo que debería recolectar la empresa (que cobra por hacer esto). O sea, cobra para que otros lo hagan.
-¿Quién está detrás de los “chancheros?
-Hay que investigar a un tal Santibañez, es un tipo pesado del barrio San Martín y es dueño de algunos de los criaderos de cerdos que reciben la basura que juntan los camiones. Algunos de esos camiones incluso son de él. Tiene un hijo al que le dicen “Palito”.
-Imagino que debe tener buenos vínculos políticos…
-A eso iba: Santibañez es un puntero político de la muni, es conocido por todos. Es sabido que es amigo íntimo de De Pasquale.
-Volviendo al tema de los camiones: es muy difícil precisar a quién pertenecen, ya que muchos no tienen chapa patente.
-Ese es otro de los tantos delitos que cometen, y nadie los controla. Tampoco tienen seguro ni protección.
-¿Dónde se dirigen los “chancheros” una vez que cargaron toda la basura?
-Van a criaderos que están en El Challao y detrás del barrio La Favorita. Hay otros que en Lavalle y Costa de Araujo, pero los principales son los primeros. Nadie los controla.
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Uno de los conocedores del fenómeno es el concejal socialista Alberto Montbrún, quien admitió a MDZ: “Conocí el tema de los 'chancheros' cuando me tocó conducir la política pertinente a esos temas entre los años 87 y 91; allí tuvimos que trabajar mucho y enfrentarnos a gente pesada”.
Al mismo tiempo, el legislador aseveró que la municipalidad tiene la competencia para enviar inspectores y labrar actas de infracción. Y advirtió:
“Desde el punto de vista bromatológico es algo muy insano".
De manera similar se pronunció el edil Guillermo Mosso, quien reconoció que se trata de un problema de larga data en Mendoza.
Concluyendo
El negocio de la producción de carne porcina es harto rentable y ha venido creciendo en los últimos años sin cesar. Siempre sobre la base del incesante incremento en la demanda interna.
Según especialistas consultados por este diario, entre los años 2002 y 2010 el consumo de carne de cerdo pasó de 1 kilo a 4 kilos por habitante por año en nuestro país. Hoy ese número es más del doble: supera los 8 kilos por habitante por año.
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Como puede verse, un gran negocio que se sostiene —solo en algunos casos puntuales— sobre la base de la ilegalidad y la precarización humana. Es un paisaje que muchos parecen no querer observar, especialmente aquellos que deben controlar esta anómala situación.
Ello, hasta que ocurra una tragedia. Entonces, solo entonces, muchos se rasgarán sus vestiduras. Lamentablemente, ya será tarde para lágrimas.




