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La burocracia mata: por qué puede repetirse lo de Luciana

Trabajadores no capacitados, funcionarios en exceso y que no deciden, ausencia de una decisión política y la indiferencia del Estado ante familias sin proyectos de familia. La dura y real mirada de una trabajadora social.

¿De quién finalmente fue la culpa y qué tiene que cambiar para que esta pesadilla no se repita? Sabido es que los que tropiezan dos veces con lo que se equivocaron y los acompaña una estructura que redobla su apuesta a la ineficacia y a hacer las cosas mal por defecto, el resultado final es la probabilidad de tropezar con más muertes evitables.

Falló el entorno familias más cercano. Y dolió más que la porción de culpa de la burocracia no fuera menor. Y revisando el trasfondo aparecen más factores, como la familia sin proyecto de familia y que finalmente no saben qué hacer con un hijo que llega a la vida, con el derecho de ser querido y criado por sus padres o familiares.

María Valeria Pérez Chaca es trabajadora social, especialista en Familia, Niñez y Adolescencia, y especializada en Violencia Familiar. Sobre este temática fue becaria del CONICET. Y enseña en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Cuyo.

Como está dada la situación en el abordaje del maltrato infantil en Mendoza no duda en creer que el caso Luciana puede repetirse. Y apunta a varios factores: falta de especialización en maltrato infantil en quienes hoy abordan el tema, una ley de minoridad mal implementada, funcionarios redundantes que no deciden, ausencia de decisión política y terminar con la idea de que las condiciones de proyecto de familia se da siempre en las mismas.

“Hoy lo que pasó tiene nombre y apellido. Pero si no están aceitados los mecanismos de ejecución de las leyes (como lo es el de minoridad) estas situaciones no sólo pueden volver a pasar: es probable que estén pasando, solamente que es invisible, no tienen nombre y apellido”, dijo la especialista. 

Y explica desde el punto de vista social por qué esto puede repetirse:

“Es un proceso de reproducción social que necesita de la responsabilidad de todos. Por ejemplo, una mamá de 24 años, con tres embarazos y tres niños en tres años: algo tendría que haber hecho el sistema de salud con esta mamá, que además tiene problemas de consumo. Esa mamá es un producto social, al igual que el padrastro, porque también ha pasado por un sistema penitenciario que tampoco lo ha rehabilitado y que lo ha largado a la calle. Además hay una trayectoria en un sistema educativo”. Así considera que “son situaciones que pueden volver a repetirse” si estos factores se replican en otros individuos. “Ojalá que no”.

Si bien coincide con quienes sostienen que toda la sociedad es responsable de lo que pasó, aclara que en este caso hubo “responsabilidades primarias, de cuidados del niño, que está en la familia biológica y en los vínculos primarios e inmediatos de la niña”. A partir de allí, “toda la cadena de responsabilidades del Estado, que es una responsabilidad transversal, porque también tiene que garantizar a la familia los instrumentos económicos, de acompañamiento y de educación para que pueda ejercer el cuidado de los niños”.

Sostiene que “todos estuvieron involucrados en mayor y menor medida” porque “hay una corresponsabilidad que la establece la convención de 1989 y lo ratifica claramente la ley 26061: la responsabilidad es de la familia, el Estado y la sociedad civil. En la sociedad civil están quienes aparecieron en algún momento de la historia de la vida de la menor, como lo fue en esta caso el cuidacoches”.

Dejando de lado la explicación social vamos a la letra fina de lo que ella considera que le compete al Estado provincial en este caso: decisión política, capacitar personal y asumir responsabilidades a la hora de decidir: 

1. Burocracia y decisión política. “Aceitar mecanismos significa que tiene que haber decisión política” para que las estructuras funcionen bien. “Cuando vos tenés 400 denuncias nuevas por mes y tres técnicos para que aborden eso es humanamente imposible hacer un seguimiento, porque la clave de todo esto no es hacer la denuncia solamente, sino que lo es el acompañamiento a la familia. La burocracia no puede superar la situación de vulnerabilidad que pone en peligro la vida de los niños”.

2. Poco personal calificado. “Además de no haber recursos humanos tampoco los hay calificados. La formación es fundamental en la gente que trabaja”. Opina que hoy al profesional que aborda esta temática “no se la forma para hacer una detección a tiempo y aguda del diagnóstico”. Además expresa que “para detectar casos de maltrato infantil, al recurso humano hay que formarlo con una especialidad. Si vas a los centros de salud u hospitales, yo haría un sondeo de cuántos han hecho una especialidad o una formación específica en maltrato infantil. En otra época se hacía eso, no sé si hoy lo están haciendo y eso se nota cuando pasan estas cuestiones (por ejemplo, en que los informes no están tan claros)”.

3. Malas condiciones laborales. “El otro problema es la fluctuación del trabajo, el nivel del estrés en el mismo y los contratos de trabajo hacen que los equipos técnicos que trabajan casos de violencia en menores se desarticulen, porque algunos de ellos se van cuando consiguen un trabajo con mejores situaciones laborales. Esas fluctuaciones hace que se cierre el acompañamiento: a veces ocurre que un niño o niña pasa por un montón de profesionales".

4. Muchos funcionarios que no deciden. “Y otra cosa también es que habiendo tantos actores que ninguno termina tomando una decisión y respondiendo: eso es una cuestión que hay que revisar. El miércoles había en la mesa cuatro organismos sentados y todos deslindando responsabilidades”.

5. Palos en las ruedas (a las trabajadoras sociales, entre otros). “Los palos en las ruedas son estas trabas burocráticas y administrativas. En casi todos los profesionales ninguna información que aportan, ni ningún diagnóstico que realizan es vinculante -excepto que sean gente del cuerpo médico forense o de organismos específicos, con tarea vinculante con la Justicia-. Que no sea vinculante significa que no es decisoria. Al ser expertos en el tema, en un caso de maltrato esto no debería ser así”.

 

Pérez Chaca explica que la tarea de la una trabajadora social es hacer una evaluación acabada de las condiciones ambientales (vivienda y contexto comunitario donde vive una familia) y de los vínculos de referencia (familia biológica, familia no biológica pero que son vínculos de referencia para el niño). La familia biológica no es "la familia" que cuida. “No siempre es así. La ley no dice que solamente hay que priorizar a la familia biológica, sino que los vínculos primarios de los niños”. También se evalúa los indicadores de vulnerabilidad, como lo habitacional, educativo, laboral, las relaciones que establece esa familia (redes institucionales, comunitarias y familiares). “Todos los actores que pueden estar vinculando y operando a favor o desfavorablemente en el desarrollo de la vida de un sujeto”. 

- ¿Por qué se considera familia a lo que no es un proyecto de familia?

- Las leyes las aplican personas y la ley no dice que la familia es el padre, la madre y los hijos. Es importante consensuar qué se entiende por familia. Como sociedad hemos avanzado mucho en pensar que hay numerosas formas de ser familia, pero a la hora de tomar una decisión evidentemente se juegan estas cuestiones. Se sigue pensando, por ejemplo, que la mujer naturalmente tiene un instinto materno (que no existe) y que por ser madre naturalmente cuida a sus hijos. No es así porque lo vincular es una construcción, no es algo biológico. Esa construcción se hace con el otro, que tiene que ver con el deseo, el afecto. No es lo mismo un niño que ha sido deseado, esperado y que ha sido parte de un proyecto (individual o de pareja), que otro que no lo ha sido así, que de este modo llega en una situación vulnerable.

_ ¿El Estado hoy asesora a las parejas con hijos que no son parte de un proyecto de familia?

_ Debería (no sé si lo hace). En la escuela, cuando se instala la ley de educación sexual integral, se habla de la maternidad y paternidad responsable, se habla del proyecto de pareja. La pregunta es: ¿lo dan? Hay organizaciones de distintos credos que lo hacen (aclaración: no es sólo educación sexual, sino también a formar a parejas para aprender a ser proyectos de familia). Pero acá hay una ley que es nacional y obligatoria. Y en todas las instituciones públicas y privadas debería darse. El tema es cómo se da, si se da y si se respeta eso como un derecho. 

La educación sexual integral ya no es más anticoncepción o salud reproductiva: es también paternidad responsable y pensar en un proyecto de familia.

_¿Hay algún país exitoso en el abordaje del maltrato?

_ Muchas naciones han avanzado en la temática. Pero como la misma abarca muchos otros hay que poner en la mesa del debate la educación sexual, despenalización de aborto, nuevas formaciones de familias, penalización en el consumo y tenencia de drogas; es un entramado de factores y por lo menos hay que ponerlo en discusión. Si no se debate todo ésto y sólo se ataca una temática, que es la punta del iceberg no alcanza. Suecia ha avanzado mucho en lo que hace a derechos del niño y a la vez era uno de los países con niveles más alto de prostitución infantil. Otros países de Europa tienen programas muy serios en materia infantil pero, a la vez, problemas muy serios en la droga. 

Hay condiciones para pensar y avanzar en esto, el tema es cómo ubicar las piezas en el tablero y el tema presupuestario es un tema importante, pero no es el único.

_ Promover valores, ¿es una lucha perdida?

_ Para nada: hay que sostener los valores, cada uno desde el lugar en que esté. Hay que seguir trabajando con ciertos principios que están ligados a valores que trascienden las banderas políticas y religiosas: son principios que hacen a los derechos de todas las personas, como los son el respeto al otro y el darle valor a la vida.

_ ¿El Estado tiene interés en promover estos valores?

_ Yo creo que sí, habría que ver qué intereses hay en esto. Para algunos habrá intereses solamente políticos, para otros habrá intereses en que vivamos en un contexto social más saludable. Todos tienen que involucrarse y no solamente cuando pasa un episodio así: cada uno en la función que tenga.