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Caso Prado: vuelta a fojas cero

La investigación por la muerte del médico Sebastián Prado volvió a “fojas cero” luego de que el supuesto asesino fuera liberado por la Justicia. La sombra de los “perejilazos” y las dudas que nadie parece querer responder.
Foto: Facebook
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Luego de que ayer la Justicia decidiera dejar en libertad a Jonathan “Johnny” Morales, el expediente que investiga la muerte de Sebastián Prado se quedó sin asesino presunto y con todo el sabor de que la detención del joven de 26 años solo se trató de un “acting” para calmar la furia ciudadana en torno a la inseguridad que acucia a Mendoza.

Morales había sido imputado por homicidio agravado por el fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello, sobre la base de un suspicaz testimonio aportado el pasado domingo por un hombre que ni siquiera intentó cobrar los 50 mil pesos de recompensa que ofrece el Ministerio de Seguridad para aquellos que aporten datos ad hoc.

Según el propio Carniello, no habría “elementos suficientes” para elevar el expediente a juicio. Oportunamente, el mismo funcionario había admitido a MDZ que los elementos que tenía en su poder para avanzar contra “Johnny” no tenían la suficiente fortaleza y que apenas podía sostenerse la imputación contra el joven.

Todo se derrumbó luego de que un testigo asegurara que, mientras ocurría el asesinato de Prado, Morales se encontraba trabajando en un café ubicado en 25 de Mayo y Colón de la Ciudad de Mendoza. El dato fue confirmado por Susana Aguilera, abogada de Johnny.

Para colmo de males, el otro imputado en la misma causa judicial, Ismael “Pipi” Merlo –sindicado como partícipe secundario en el crimen del médico-, se encamina a correr la misma suerte. Si esto ocurriera, la investigación se quedaría entonces sin sospechosos y volvería casi a “fojas cero”.

¿No sería hora de empezar a preguntarse quién señaló a Morales y Merlo ante el fiscal y por qué lo hizo? ¿Fue una declaración espontánea o interesada?

¿A quién le sirvió que trascendiera que el crimen del galeno estaba casi esclarecido?

"No tengo idea de por qué me detuvieron ni por qué alguien, que no sé quién es, declaró en mi contra.", dijo el propio Johnny sorprendido.
 
Los interrogantes se suman a los que acumula el propio expediente, donde las contradicciones están a la orden del día. El mismísimo fiscal Carniello admitió a MDZ que "es una causa realmente complicada por las circunstancias en las que se dio (el crimen)".

Los detalles que arroja la causa judicial, escapan a toda lógica posible. Al menos de acuerdo a lo que dicen todos los manuales de criminalística. Por caso, ¿cuántos antecedentes de robos de autos incluyen el disparo de cinco proyectiles de fuego? ¿Cuántos se hacen con la cara encapuchada?

No son las únicas preguntas, hay muchas otras que ya publicó este diario en las últimas semanas. Todas ellas deberían ser respondidas de manera concreta por parte de las autoridades de la cartera de Seguridad.

Si es posible, antes de que todo vuelva a “fojas cero”.