Presenta:

Cómo recuperar los contenidos educativos de la netbook

Muchas veces los mismos alumnos borran los mismos porque prefieren tener más espacio para guardar videojuegos y música. Dos caminos para que un profesor pueda recuperar los contenidos destinados a la enseñanza.
Foto: MDZ
Foto: MDZ

Es muy común que un docente mendocino, a la hora de pedirle a sus alumnos que prendan la netbook que les entregó el Gobierno para hacer algunos de los ejercicios que trae la carpeta Escritorio Alumno se encuentre con que la misma desapareció o existe, pero es imposible acceder.

Escritorio Alumno es una carpeta ubicada en el escritorio de las netbook que reúne el material educativo más importante de las entregadas en el programa Conectar Igualdad. Allí hay actividades (contenidos digitales con material teórico y trabajos prácticos de todas las materias para leer y aplicar en el aula o en cualquier lugar), cursos (diseño y arquitectura web, lenguajes de programación, producción audiovisual,  literatura hipertextual, Cmap Tools, programas de Office, técnicas de estudio y búsqueda de empleo), juegos didácticos (palabras cruzadas para repasar Lengua, aventuras gráficas para aprender Ciudadanía, preguntas y respuestas para entender mejor los temas de Ciencias Sociales), videos del canal Encuentro y del portal Educ.ar,  y programas (aplicativos para realizar y leer mapas, cálculos, textos, videos, imágenes).

Sin embargo, muchos docentes a la hora de querer usar algunas de estas aplicaciones para el fin en que fueron creadas, la realidad es que un buen número de alumnos lo borran del escritorio, ya que no queda a tono con el nuevo fondo de pantalla que configuraron, o simplemente porque ocupa un espacio que desearía ser utilizado para videojuegos y música. Muchas veces esto lleva a que los contenidos educativos se conviertan en archivos inubicables a la hora de hacer el rastreo por el buscador del mismo sistema operativo Windows 8.

La gran pregunta: al desaparecer Escritorio Alumno, ¿estas netbook se transforman en un privilegiado dispositivo de entretenimientos de los jóvenes? (aclaración: “privilegiado” porque está permitido utilizarlo adentro de la misma aula, durante una clase, como es habitual hoy en día, en el que muchos profesores se ven obligados a interrumpir la misma para llamar la atención al grupo que está jugando a “matando enemigos” en su netbook.

Federico Romano es profesor de sistemas y propone un par de soluciones: una “de emergencia”, que consiste en recuperar la carpeta Escritorio Alumno y las restantes que estaban en la netbook apenas fue entregada al alumno y la otra solución, que es más de fondo: cómo lograr que definitivamente estas computadores se utilicen para estudiar y no para jugar.

Alternativa A

Recuperar la información perdida o borrada de la netbook.

El camino es simple: encender la computadora y al aparecer las opciones Windows 7, GNU Linux o Sistema de Recuperación (o Imagen), en lugar de hacer clic en W7 –como habitualmente hacen los chicos- seleccionar Sistema de Recuperación. Esto significa que la computadora volverá a hacer la misma que se le entregó al alumno, por lo que desaparecerán todos los juegos y canciones instaladas (y otros software, archivos y aplicaciones, también).

La computadora misma explica al usuario de qué se trata:

Mediante esta herramienta usted puede restaurar las particiones del sistema operativo a las imágenes originales de fábrica. La información que se encuentra en la partición de datos no será modificada. Sin embargo, cualquier dato que haya sido salvado en las particiones de los sistemas operativos se perderá definitivamente. ¿Desea continuar? SI/NO.

La opción a seguir es SI.

Lo que sigue es un largo proceso que puede llevar unos cuántos minutos.

Conviene explicarle primero al alumno lo que se va a hacer, porque más allá de los juegos y canciones que muchos de ellos allí guardan, también en la netbook pueden haber carpetas con apuntes de clase, lo que se perdería si no se le avisa. Por esta razón, lo mejor en estos casos es que cada alumno lleve un pendrive para guardar los contenidos que quiera salvar.

Al final del proceso, la netbook volverá a ser la misma que se le entregó al alumno y en el Escritorio de la misma aparecerá la carpeta Escritorio Alumno.

“Esto es así porque permanece en la imagen de la computadora, por lo que nunca ese contenido se perderá”, aclaró Federico Romano.

Alternativa B

La solución de fondo es que los dispositivos sean utilizados para la enseñanza. Según docentes consultados por este diario, si bien admiten que aún “no nos pusimos las pilas” con las netbook –más allá de que en varios espacios curriculares exigen por trimestre un contenido impartido desde las computadoras entregadas gratuitamente por el Gobierno a profesores y estudiantes- también todos coinciden en que éstas “se han convertido en un problema” porque se las usa para jugar –inclusive entre ellos mismos, conectados- mientras se está impartiendo clases.

¿Cómo lograr que las netbook sirvan para estudiar?

Romano trabaja en la escuela 1012 Saturnino Torres de Luján de Cuyo. Y allí está a cargo del aula móvil.

“El aula móvil es una mesa con ruedas y con treinta netbook conectadas al sistema de la escuela. Cada vez que un profesor lo solicita ingresamos al aula con todas esas máquinas y cada alumno elije una netbook para trabajar en esa clase”, explicó.

De este modo, admite, “puedo controlar las máquinas, desinstalar los juegos que durante la clase hayan cargado, limpiarlas de virus y dejarlas en condiciones para que sean nuevamente utilizadas para cuando un docente vuelva a solicitarlas”.

Con esta estrategia, en esa escuela pública de Luján de Cuyo, se ha logrado que los alumnos utilicen las netbook para aprender y no para distraerse y jugar.

 Esta forma de utilizar estos dispositivos deja abierta una pregunta: ¿fue efectiva la decisión del Gobierno entregar una netbook por alumno o hubiera sido más óptimo entregar una cantidad menor a cada escuela para que sea utilizada por todos los alumnos en una modalidad de aula móvil? (y en todo caso sí regalar netbook, como forma de premio, a aquellos alumnos que en las aulas móviles demostraron un uso responsable de las mismas).