Presenta:

Guillermo Moreno, no Mariano

El secretario de Comercio en el medio de la puja. Moyano, Massa y la democracia sindical. La paradoja del “cometa De Narváez”.
Foto: Taringa
Foto: Taringa

Por Julio Villalonga*

El primer procesamiento del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, decretado este martes por el juez federal Claudio Bonadio, disparó las alarmas en un sector del Gobierno nacional. La causa es aquella que se inició porque el funcionario buscó evitar, a través de fuertes multa, que las consultoras privadas emitieran informes sobre la evolución de los índices de precios debido a que sus clientes, argumentaron, les pedían otra referencia porque no confiaban en el producido por el INDEC.

Esta investigación, a poco de andar, demostró que en la iniciativa de Moreno subyacían dos torpezas: la de no haber desmontado a tiempo el complejo sistema de ocultamiento de los índices oficiales; y la de pretender que multando a los consultores éstos dejarían de confeccionar sus números, que lejos están de ser índices técnicamente válidos porque –siempre lo admitieron– no cuentan con la parafernalia ni la estructura para hacerlos, sino que son trazos gruesos para indicar aproximadamente por dónde se ubica la inflación real, un dato que para los empresarios, en particular los de empresas extranjeras, resulta básico para prever la evolución de sus negocios. Luego está el uso político que de esos índices se haga. Moreno no era un líder jacobino como Mariano sino que ejercía el poder delegado de la Presidente. Si el apoyo decae, el funcionario no ejerce poder alguno.

Mientras, quienes piden un ministro de Economía "más fuerte", que se imponga a Moreno, solo buscan quitarle la agenda de la mano a Cristina. Si lo hace habrá cedido la iniciativa. Si no lo hace, quedará demostrado que reincide y que no entendió el mensaje de las urnas.

Después del fiasco electoral de las PASO, y en particular de cara a la previsible caída que tendrá lugar en territorio bonaerense el 27 de octubre, comienzan a escasear los “mariscales de la derrota”: es comprensible, nadie quiere ponerle el cuerpo a una situación así. En especial cuando no hay un para qué. Y cuando intendentes y dirigentes políticos de toda la Provincia sufrieron un ninguneo notable por parte de los dirigentes juveniles que promueve Cristina.

El que ha decidido hacerse cargo de la campaña a como dé lugar es Daniel Scioli, quien logró imponer al publicista Eduardo Savaglio como reemplazante del histórico Fernando Braga Menéndez, ya famoso por su defensa sin fisuras del kirchnerismo. Savaglio tiene la tarea, ahora, de apuntalar a Martín Insaurralde, pero contará con una menor presencia de la presidente Cristina Kirchner (al menos eso le dijeron cuando lo convocaron). El objetivo, apenas, es moderar los perfiles del resultado final, que según las encuestas más extremas separa en 15 puntos a Insaurralde de Sergio Massa, el más que probable y holgado ganador.

Una nota publicada este martes en Clarín, del especialista Ricardo Carpena, advierte sobre los incipientes movimientos de Massa en el mundo sindical. El “escudero” del jefe comunal sería Facundo Moyano, el hijo del líder de los Camioneros que surfea una onda socialdemócrata en un territorio que no conoce de matices. Según el columnista, Moyano (h) habría recibido la indicación de Massa de avanzar con un proyecto que ampliaría los ceñidos límites de la democracia sindical vigente, que permite la permanencia por décadas de dirigentes eternos con el dominio de cajas millonarias. Si el modelo en el que sueña Facundo se hace realidad, los sindicatos manejados por líderes ortodoxos (sean “gordos” o no; se reconozcan o no como integrantes de lo que se llamaba la “burocracia sindical”) como su propio padre deberían ver crecer “hacia adentro” a las minorías que hoy obstaculizan con todo tipo de chicanas y aprietes, lo que, si el proceso fuera transparente, instalaría algunos representantes de esas minorías en las comisiones directivas de las organizaciones sindicales. No se trata de una iniciativa a favor de la democratización, lo que convierte al titular del Sindicato de Empleados de Peajes en un “pichón” de burócrata, como no podía ser de otra manera. Lo que no quiere el sindicalismo peronista es perder su tradicional interlocución con el poder con la aparición de nuevos agrupamientos sindicales de otras tendencias, que les están “comiendo” las bases desde hace una década al calor de sus acuerdos de cúpula, siempre a espaldas de los intereses de los trabajadores.

El mismo día que se supo del proyecto que prohija Moyanito, su padre anunció la convocatoria para el próximo lunes 23 de una marcha de camioneros en repudio a una investigación judicial en la que se lo acusa de vaciar su sindicato junto a su tercera esposa, Liliana Zulet, y su hijo mayor, Pablo.

El informe que el Área de Delitos contra la Administración Pública de la Procuradoría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) recibió de la Unidad de Información Financiera (UIF) y remitió a la fiscalía nacional en lo criminal y correccional federal número 12, fue publicado esta semana, además, por el diario ultrakirchnerista Tiempo Argentino, todo lo cual le sirvió a Moyano para denunciar detrás la existencia de la “mano negra” del Ejecutivo nacional.

Apenas se conoció el resultado de las PASO, el 12 de agosto pasado, dirigentes cercanos a Massa y a Moyano iniciaron una serie de reuniones que concluyeron con el pase del titular de la CGT Azopardo a las filas del Frente Renovador massista, al que cada vez le cuesta más sostener lo de renovador (El apoyo del rendidor Aldo Rico y la admisión de parte de Graciela Camaño, la esposa de Hugo Barrionuevo, de que no aparecía en la campaña para “no perjudicar a Sergio”, completan el panorama).

Para usar una expresión muy meneada en alusión a la economía de los primeros años del kirchnerismo, es tan fuerte el “viento de cola” del massismo, tanto por el clima social como por el apoyo de la corporación mediática antiK, que nada de lo enumerado, en particular, ni la evidencia de que el massismo tiene una impronta restauradora del “status quo” de los noventa, en general, hace mella en su inminente performance electoral.

Algo parecido ocurrió en 2009 con el "cometa De Narváez". Pero, claramente, el camino a las presidenciales de 2015 será otra cosa. Allí se desplegarán los protagonistas del juego grande de la política argentina que los comicios de octubre habrán instalado.

* Director de gacetamercantil.com