Romano, abogado de los represores
Lo que se sabe: Otilio Romano está preso, acusado de ser partícipe primario en 103 delitos de lesa humanidad por no haber investigado denuncias por torturas, secuestros, y desapariciones entre 1975 y 1983 cuando era fiscal federal.
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Entre ellos, los magistrados Luis Miret, Guillermo Petra, Gabriel Guzzo y Rolando Carrizo.
Romano recaló en el penal de San Felipe, en un pabellón que está destinado para presos de las fuerzas públicas y que cuenta con 60 detenidos entre condenados y procesados.
Si bien en un principio los presos vieron al ex juez como un extraño, pronto descubrieron que se trataba de alguien relevante, al menos durante sus días al frente de la justicia Federal. Lo mismo ocurrió con su estado de salud: en un comienzo, se habló de la situación delicada en la que lo ponía su diabetes, pero luego logró superar esa supuesta debilidad.
Lo que no se sabe
“La estoy pasando bárbaro. Pase la mejor semana de mi vida”, dijo Romano a los guardiacárceles esta semana. ¿Fue sincero o solo intentó ser provocador? Poco importa, porque hoy el ex magistrado es la “estrella” del lugar.
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A ambos, Romano los asesora como abogado. “Revisa sus escritos y los aconseja respecto de cómo tienen que proceder judicialmente en sus causas penales”, dijo a MDZ una fuente penitenciaria.
El mismo informante confirmó a MDZ que el ex juez “no tiene baño, comparte retrete y usa su propio camastro”.
A pesar de ello, es un hombre feliz: lo visitan sus hijas, recibe atención psicológica y hasta ostenta tratamiento odontológico.
A pesar de todo lo dicho, el director del servicio penitenciario, Eduardo Orellana, insiste: “Romano tiene el mismo tratamiento que los demás internos”.
¿Qué más puede decirse?


