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Crece la violencia de género en Mendoza

Las estadísticas de la Oficina de la Mujer de la Suprema Corte así lo indican. "El Poder Judicial es un sistema violento", admitió Stella Spezia.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Los casos de violencia de género en la provincia van en franco aumento, según los números que maneja la Oficina de Asistencia Jurídica de Violencia Contra la Mujer (OFAVMU) de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.

Tanto es así que en poco más de un mes las intervenciones de la oficina a cargo de Stella Spezia, una rebelde por naturaleza que no se conforma con los paradigmas con los que ha debido evolucionar el género femenino a lo largo de la historia, crecieron de 983 a 1.050.

Y el número es importante si se considera que las primeras 983 intervenciones aludidas se refieren al trabajo de un año de la OFAVMU en Mendoza, desde que se puso en funcionamiento prácticamente sin presupuesto gracias a la aprobación y el apoyo que recibió en su momento de parte de los entonces miembros de la Suprema Corte.

“Las 983 intervenciones son al 24 de julio pasado y están contadas desde que iniciamos nuestro trabajo el 24 de julio de 2012. En ese período recibimos 2.663 casos de los cuales 1.775 llegaron a nuestro conocimiento vía telefónica y también en forma presencial. Algunos conflictos se solucionaron por si mismos y el resto de las denunciantes desistieron de seguir adelante con las denuncias”, detalló Spezia en su oficina en el cuarto piso del Palacio Judicial local, donde funciona la Suprema Corte provincial.

La letrada además informó que “en su gran mayoría son casos de violencia familiar, doméstica, y el resto son casos de violencia hacia el género femenino en el ámbito laboral”, expresó la mujer quien basa su trabajo técnicamente en el artículo 75 de la Constitución Nacional y en la Ley 26.485 del 2009. “Por mañana recibimos entre 10 y 15 consultas en la oficina”, reveló.

“Esta ley tiene en cuenta la defensa de los derechos de las personas consideradas en la sociedad como vulnerables. Y contempla en esa categoría a niños y niñas, a mujeres, ancianos y personas con discapacidad. Todas ellas tiene protección constitucional”, remarcó Spezia.

Según la mujer, “esta ley lo que hace es indicar el camino que debe tomar y la forma en que debe intervenir el Poder Judicial ante esos casos de violencia hacia personas vulnerables. En nuestro equipo por eso es que está Jorge Cortéz, quien está especializado en minoridad y familia”, manifestó.

Por la joven experiencia que posee Spezia al frente de la única oficina en su tipo en el país “el 98% de quienes se han acercado son mujeres y el restante 2% son varones. Lo que sucede es que en nuestra sociedad la violencia está naturalizada y la mujer forma parte de un grupo estructural vulnerable. Pero afortunadamente se observa hace unos años una nueva corriente de igualdad que basa sus defensas en lo que dicta el artículo 16 de la Constitución Nacional que habla de nadie puede discriminar ni sometar a otra personas simplemente por una relación de poder desigual. Normalmente ese rol de poder está representado por el varón, por el género masculino. Y muchas veces es casi normal en situaciones de pobreza y con mucha falta de información”.

Para que hacer entender mejor el concepto es que Spezia explicó que “todos nacemos con distintos sexos, se es macho o se es hembra. El género es la construcción socio cultural que tenemos sobre los roles que deben cumplir tanto el hombre como la mujer en la sociedad y por lo tanto se puede cambiar. Hoy por ejemplo se puede cambiar de género. El problema es por los estereotipos que están instalados en todo el mundo”, reflexionó.

“Por ello es que se supone que el papel femenino debe servicial, pasivo, condescendiente y el del varón de un ser fuerte, activo, con iniciativa. Cuando se quiere cambiar eso surgen los problemas de una natural resistencia a los cambios profundos. Esto lo vemos a diario cuando mujer quiere ser competitiva o quiere cuestionar una orden. Cuando eso sucede se la ve como altanera, peligrosa”, lanzó.

Analizando lo que ocurre en el ámbito doméstico, la titular de la OFAVMU “ocurre lo mismo. Cuando una esposa quiere progresar o cuando quiere trabajar simplemente para ayudar en la economía familiar aviene la violencia. Porque la violencia no solamente se la entiende como una forma de acción física. El sometimiento también es una forma de violencia”.

Llevando su reflexión al plano del Derecho advierte “que está imbuido del papel patriarcal. Al jefe, al patriarca, a quien toma las decisiones, porque los estereotipos están instalados de forma natural”, añadió.

 

El peligroso ciclo de la violencia

“Entonces el hombre humilla, descalifica, golpea, empuja y se entra en el ciclo de la violencia, donde de a poco la violencia va aumentando. Cuando el hombre golpea se produce una descarga. Se entra en la etapa que llamamos de luna de miel. El hombre le promete a la mujer que no lo va a volver a hacer, que no va a ocurrir de nuevo. Conviven un tiempo y el ciclo comienza a gestarse de nuevo y el ciclo comienza producirse en lapsos cada vez más cortos”, narró.

Y agregó: “Entonces la mujer comienza a ser golpeada cada vez más fuerte y cuando eso ocurre se anima a denunciar lo sucedido. Muchas veces por las graves heridas la mujer debe asistir a un hospital y es cuando los médicos de guardia o la misma policía que custodia el nosocomio realiza la denuncia ante la fiscalía y el caso llega a la Justicia”, enumeró.

Pero cuando “la Justicia no actúa en forma inmediata, la situación se enfría, la mujer se calma y muchas veces no desea avanzar en la denuncia. Esa es una conducta típica de la mujer que en todo momento sueña con reconstruir su pareja. Esto le ocurre casi siempre a la mujer que hace muchos años viene soportando violencia de género. Se archiva el caso y no se profundiza la investigación”, se quejó Spezia.

“Hay casos de mujeres que han debido ser asistidas en hospitales luego de haber tenido antecedentes de violencia en los últimos 10 o 15 años de su vida. Esto ocurre por que todavía en nuestra sociedad aún no se entiende bien qué es el ciclo de violencia. Por eso hace mucha falta mirar estos hechos con enfoque de género”, consideró.

 

Instituciones violentas, como la Justicia

Repasando los tipos de denuncias que recibe la OFAVMU, Spezia confiesa que “en su mayoría son de tipo familiar o doméstica y esas están en franco aumento. También tenemos un alto número de denuncias por violencia laboral, que muchas veces no se denuncia por miedo a perder el trabajo”.

Entre las instituciones en la que hizo blanco la abogada está la Policía de Mendoza admitiendo que “hay instituciones violentas como la fuerza de prevención. El Poder Judicial en si mismo es un sistema violento que en su caso particular no tiene programas para cambiar y capacitarse”, dijo.

“Por ejemplo, una mujer denuncia hechos de violencia graves ante la fiscalía y después ese hecho transita hacia el juzgado correspondiente para continuar el trámite procesal penal. El varón desde el momento que es denunciado tiene un defensor oficial que lo protege, lo cuida, lo asesora y lo patrocina. En cambio la mujer no. Ella transita el proceso penal sola sin asistencia jurídica ni patrocinio. Porque solamente en Mendoza existe una Oficina del Querellante Particular para delitos graves con prisión mayor a tres años”, achacó.

Entonces, si se denuncia una lesión, que no está incluida en la consideración de la Oficina del Querellante, “no la patrocina. Además es una oficina solamente con dos personas para toda la población de Mendoza. Entonces la mujer está en una desventaja procesal total respecto a la persona denunciada. El varón tiene el defensor el oficial y la mujer está sola. Eso termina normalmente con la absolución del varón y muchas veces con una compulsa de falso testimonio a la mujer que por miedo se retracta”, contó.

“Eso lo vemos todos los días. Y dónde está entonces el servicio de Justicia a la mujer que padece violencia. Está totalmente ausente. Y eso es porque el procedimiento judicial está así diseñado. Porque no previó esto. Sin embargo la Ley 26.485 dice que la mujer tiene que tener en forma gratuita el servicio de Justicia y a su vez el Estado tiene el deber de promocionarle patrocinio gratuito”, recordó Spezia.

Estas situaciones son las que “nuestra oficina está poniéndolas de resalto. Lo está observando. Ha encontrado esta situación y le está buscando solución. Informando a la mujer, asesorándola, buscándole el patrocinio. Asistiendo nosotros al debate, algunas veces, cuando nos permiten ir. Cuando nos convocan y seguimos detectando esas falencias. Y esta falta de ejercicio de la mujer a defenderse, a estar patrocinada. Afortunadamente este servicio solamente está en Mendoza. En otras provincias las oficinas similares solamente actúan en los casos de violencia familiar”, diferenció.

“No reciben casos de violencia institucional. Ni de violencia laboral, ni violencia reproductiva, obstétrica. Nosotros recibimos todo tipo de violencia. Las otras oficinas solamente violencia familiar”, repitió.