El caso de la joven lavallina abandonada en Tunuyán
Cerca de la una de la mañana del viernes el CEO de la Policía de Mendoza con asiento en Tunuyán tomó conocimiento sobre la situación de una adolescente que estaba sola en la Terminal de ese departamento.
Esto ocurrió luego de que Franco Ochoa informara sobre la situación de Belén (17) en la subcomisaría de Costa de Araujo, en Lavalle, quien aparentemente fue advertido por la misma joven de su situación.
Todo comenzó cuando la chica que viajaba en el interno 5.080 de la empresa de transporte de larga distancia Andesmar rumbo a Caleta Olivia, Santa Cruz, se descompuso y por ello el chofer decidió desviar su curso hasta la Clínica del Valle donde fue revisada por “el doctor Minotto”, informó el comisario Atilio Bergamín, titular de la Distrital del Valle de Uco.
Según el efectivo policial, el médico diagnosticó que la adolescente había sufrido “un pico de presión”. Y agregó: “aparentemente la chica fue dejada en la Terminal de Tunuyán cerca de las 23.45 de la noche del jueves”, manifestó.
Los primeros informes sobre el curioso suceso “la misma chica les habría solicitado a los choferes bajarse por voluntad propia y abandonar su viaje”.
Cuando la joven fue identificada en esa terminal por efectivos de la Policía de Mendoza con auxilio de bomberos fue asistida y alojada en la dependencia “los Bomberos Voluntarios”, explicó el jefe policial.
Durante la mañana del viernes es que los efectivos volvieron para buscar a la joven previo haber solicitado instrucciones a la sede que posee el Juzgado de Familia en el Valle de Uco por lo que se ordenó que fuera trasladada hasta un hogar de tránsito en San Carlos donde aún está internada por ser menor de edad.
“La chica aún está en San Carlos a la espera de que un familiar mayor de edad la retire. Allí permanecerá hasta tanto llegue Ochoa, supuestamente su pareja, u otro pariente”, manifestó Bergamín.
Pero el interrogante de la autoridad policial ahora es que, por una parte, la chica con esa edad nunca debería haber abordado el transporte a menos que fuera acompañada por un mayor o hubiera exhibido un permiso legal de sus progenitores. Asimismo, por el mismo motivo de la edad, nunca debería haber sido dejada sola donde solicitó abandonar el viaje.