Presenta:

La extraña hipótesis del empujón fatal

¿Qué vínculo puede haber entre los rastros de ADN de Mangeri en las manos de Ángeles con la afirmación de que la joven murió tras caer empujada? Dudas en torno a una muerte que aún no tiene móvil.
Foto: Infobae
Foto: Infobae

Hoy, el único imputado por el crimen de Ángeles Rawson tenía que presentarse a declarar y lo hizo al mediodía, pero se negó a responder a una indagatoria del juez Javier Ríos, ya que dijo que fue “hostigado” y “apretado” dentro de la fiscalía por personal policial para autoincriminarse en el hecho.

¿Quién lo está amenazando y por qué? Lo que sigue no ayuda para nada a responder esta pregunta:

"No la quise matar. Ese lunes yo hacía tareas de mantenimiento cuando apareció la piba. En broma la rocé con el escobillón. Ella empezó a insultarme. Y le di un empujón, con tan mala suerte de que al caer al piso se mató. Me convertí en un monstruo".

No son declaraciones oficiales de Jorge Mangeri: estas palabras surgen del diario Tiempo Argentino, según testimonios recogidos del penal de Ezeiza, donde está detenido el encargado del edificio donde vivía Ángeles Rawson.

Si esta afirmación fuera verdad, ¿acaso un empujón en una superficie plana puede terminar en fatalidad? Si fuera así, ¿no era más fácil llamar a un servicio de ambulancia para que al menos intentara hacer algo por la joven gravemente golpeada por la caída? Y si aún todo esto no se le hubiera pasado por la cabeza, ya sea por nervios o confusión, ¿de dónde sacó la macabra idea para deshacerse del cuerpo de la víctima de forma que apareciera al día siguiente en un basural?

Por último, supongamos que toda la hipótesis descripta hasta el momento fuera cierta, ¿qué sentido tiene que luego de ese supuesto hecho apareciera –tal como lo declaró Mangeri- “un auto negro, modelo Polo”, con un  conductor que “lo encerró y lo amenazó con una pistola y un cuchillo tramontana”?

Si esto último fuera cierto, entonces se explica admitiendo que alguien ayudó a Mangeri a sacarse de encima el cuerpo de la víctima.

“El tipo parece un santo. Tal vez tuvo un rol activo en el asesinato. O tal vez sólo encubre. Lo cierto es que el crimen fue súbito, tal vez imprevisto. No así el ocultamiento”, dijo su abogado, Miguel Ángel Pierri.

Y así todo parece cerrar: a lo expuesto hasta el momento se le agrega que la víctima no presentó signos de violación, el apoyo de los vecinos del edificio de la calle Ravignani de Palermo Viejo en al menos dos marchas,  la primera declaración de la mamá de Ángeles apenas enterada del caso ("ningún ser humano es menos importante que el peor acto que haya realizado") y que el cadáver apareció con numerosas lesiones causadas por el camión de residuos compactador del CEAMSE –que evita así descubrir si hubo un golpe en la cabeza fatal, causado por la caída tras el empujoncito.

Sin embargo, esto no cierra del todo. Ya que si fue un empujoncito seguido de un accidente, ¿por qué no se presentó de inmediato ante la Justicia apenas fue citado?, ¿por qué ahora sus abogados cuestionan la prueba del ADN de Mangeri en los dedos de la víctima?

¿Acaso ese rastro de ADN debajo de las uñas de Ángeles fue producido por un empujoncito?

Hoy, Jorge Mangeri estuvo reunido 45 minutos con el juez de instrucción Javier Ríos y allí sólo declaró sobre los supuestos apremios policiales y se negó a hablar sobre las acusaciones en su contra respecto al crimen de Ángeles.

La novedad fue que Mangeri le contó al juez que en la madrugada del 15 de junio último fue "hostigado" y "apretado" por personal policial para "hacerse cargo" del hecho, y aclaró que el jueves de esa misma semana había sido amenazado por varios hombres que se movilizaban en un automóvil Polo.