Graciela Fernández Meijide analiza a Montoneros
En su libro "Eran humanos, no héroes" encara una lectura de esa violencia que aún pesa a los argentinos. "Fue una militancia llena de equivocaciones", escribe.
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La ex fundadora de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y ex ministra en el Gobierno de la Alianza, Graciela Fernández Meijide, vuelve a colocar la memoria en letras de molde.
Esta vez es en un nuevo libro en el que pretende analizar lo que sucedió en los años '70 y en el que critica la violencia bajo un eje: "¿Por qué nos pasó lo que nunca debió haber pasado?".
En su trabajo Eran humanos, no héroes. Crítica de la violencia política de los 70, editado por Sudamericana, Fernández Meijide recurre, también, a la memoria ajena. Entrevista al ex presidente chileno Ricardo Lagos, a la senadora uruguaya Lucía Topolansky, el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, a su colega oriental Julio María Sanguinetti y a la pensadora argentina Beatriz Sarlo, y con ellos demuestra que el camino de la violencia debió ser evitado.
¿Por qué nos pasó lo que nunca debió habernos pasado? se pregunta Fernández Meijide y abre una serie de entrevistas que realizó como parte de la investigación para este valioso libro.
Luego del camino que inició con La historia íntima de los derechos humanos en la Argentina, Meijide se sumerge en nuestra historia reciente para intentar comprender por qué algunos argentinos, sobre todo jóvenes, se involucraron en la lucha armada y cómo el Estado y la sociedad actuaron luego para tratar de curar las heridas provocadas, tanto en nuestro país como en Chile, Brasil y Uruguay.
Beatriz Sarlo explicita en el prólogo: “Este libro es posible por dos motivos. En primer lugar, porque ha llegado el momento de revisar algunas certezas de la cultura de la memoria que, hasta hace poco, parecían intocables. En segundo lugar, porque lo ha escrito una de las protagonistas de la lucha por la verdad durante la dictadura y, luego, de la política de derechos humanos en Argentina”. En efecto, no es cuestión menor recordar que Graciela Fernández Meijide, cuando habla de los desaparecidos, habla también de su hijo Pablo.
La idealización, la entronización como héroes de las víctimas de la dictadura, que según algunos sostienen tuvo una función emotiva y estratégica, después de tres décadas ya no puede seguir invalidando el reconocimiento de que se trató de “una militancia llena de equivocaciones”.
Como reseña Pablo Avelluto, el punto central de este libro “es indagar cómo fue que millares de personas, muchísimas de ellas universitarias, cultas, formadas en la Argentina, tomaron la opción por la lucha armada para intentar cambiar una realidad que, vista en perspectiva, parece mucho más justa que la actual”. Para hacerlo, la autora “deja de lado, con coraje y honestidad intelectual, todos los lugares comunes que se establecen en torno de la guerrilla, el terrorismo, las ‘orgas’, la subversión o como prefiera nombrarlo el lector”.
Concluye Fernández Meijide: “Estoy convencida de que sostener en el presente la memoria heroica para satisfacer las frustraciones del pasado, no es una buena respuesta a las demandas del presente ni a la mirada sobre el porvenir. Porque pienso en las generaciones presentes, que cada vez necesitan más herramientas que les tornen menos difícil la construcción de su futuro, coincido con Héctor Leis cuando habla de ellas: “Aun sin ser responsables por los acontecimientos de la reciente historia argentina continúan siendo castigadas con la ignorancia de su verdadero sentido, impidiéndoles así parar el yira-yira del karma nacional”.
Eran humanos, no héroes es un análisis valiente y lúcido sobre la violencia de los setenta. Meijide escribe desde el equilibrio que le otorga la experiencia vivida, como mujer política y militante de los derechos humanos y en especial como madre de Pablo, cuya desaparición fue el motor que impulsó no sólo su búsqueda, sino la lucha por la verdad y la justicia.
¿Por qué nos pasó lo que nunca debió habernos pasado? se pregunta Fernández Meijide y abre una serie de entrevistas que realizó como parte de la investigación para este valioso libro.
Luego del camino que inició con La historia íntima de los derechos humanos en la Argentina, Meijide se sumerge en nuestra historia reciente para intentar comprender por qué algunos argentinos, sobre todo jóvenes, se involucraron en la lucha armada y cómo el Estado y la sociedad actuaron luego para tratar de curar las heridas provocadas, tanto en nuestro país como en Chile, Brasil y Uruguay.
Beatriz Sarlo explicita en el prólogo: “Este libro es posible por dos motivos. En primer lugar, porque ha llegado el momento de revisar algunas certezas de la cultura de la memoria que, hasta hace poco, parecían intocables. En segundo lugar, porque lo ha escrito una de las protagonistas de la lucha por la verdad durante la dictadura y, luego, de la política de derechos humanos en Argentina”. En efecto, no es cuestión menor recordar que Graciela Fernández Meijide, cuando habla de los desaparecidos, habla también de su hijo Pablo.
La idealización, la entronización como héroes de las víctimas de la dictadura, que según algunos sostienen tuvo una función emotiva y estratégica, después de tres décadas ya no puede seguir invalidando el reconocimiento de que se trató de “una militancia llena de equivocaciones”.
Como reseña Pablo Avelluto, el punto central de este libro “es indagar cómo fue que millares de personas, muchísimas de ellas universitarias, cultas, formadas en la Argentina, tomaron la opción por la lucha armada para intentar cambiar una realidad que, vista en perspectiva, parece mucho más justa que la actual”. Para hacerlo, la autora “deja de lado, con coraje y honestidad intelectual, todos los lugares comunes que se establecen en torno de la guerrilla, el terrorismo, las ‘orgas’, la subversión o como prefiera nombrarlo el lector”.
Concluye Fernández Meijide: “Estoy convencida de que sostener en el presente la memoria heroica para satisfacer las frustraciones del pasado, no es una buena respuesta a las demandas del presente ni a la mirada sobre el porvenir. Porque pienso en las generaciones presentes, que cada vez necesitan más herramientas que les tornen menos difícil la construcción de su futuro, coincido con Héctor Leis cuando habla de ellas: “Aun sin ser responsables por los acontecimientos de la reciente historia argentina continúan siendo castigadas con la ignorancia de su verdadero sentido, impidiéndoles así parar el yira-yira del karma nacional”.
Eran humanos, no héroes es un análisis valiente y lúcido sobre la violencia de los setenta. Meijide escribe desde el equilibrio que le otorga la experiencia vivida, como mujer política y militante de los derechos humanos y en especial como madre de Pablo, cuya desaparición fue el motor que impulsó no sólo su búsqueda, sino la lucha por la verdad y la justicia.