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El caso del micrero burlón que deja "tirados" a los pasajeros

No es la primera vez que un chofer de micro se burla de los pasajeros. Ahora fue el turno de un micrero de El Cacique.

No caben dudas de que la profesión de micrero, comparando con otros trabajos, es una de las mejores pagas en un país donde hasta los profesionales deben caminar mucho para conseguir un buen sueldo.

Sin embargo, también es una de las más estresantes. Por ello es que muchos han dejado de percibir ganancias y en cambio se han cruzado al mundo de los taxistas o de los choferes con carnet profesional para dirigir con sus manos un transporte pesado.

“Dejé el micro porque la cabeza nadie me la iba a saber manejar y en consecuencia no me la cuidaría. Me estaba volviendo loco”, confesó no hace mucho un taxista al ser abordado en la Terminal Padre Contreras y ser preguntado sobre su antiguo trabajo.

El hombre, evidentemente hizo blanco en el caro asunto de la sanidad mental que muchos micreros ponen en riesgo por estar expuestos al tedioso ritmo del tránsito, sobre todo, del Gran Mendoza.

Le sacó la lengua por el espejo a una pasajera

Antes de las 14 del martes Andrea Rossel (26), estudiante de periodismo, abordó la unidad de la empresa El Cacique, Grupo 8, línea 102, patente JBE144, en la parada de Peltier a metros de Avenida San Martín.

La joven, debió tomar esa unidad, comandada por el micrero burlón, “porque el anterior pasó a toda velocidad y no levantó a nadie”, inició el relato de la triste experiencia en la que una clienta de El Cacique fue dejada a pie con sus tres críos.

“Todo empezó en la parada de Morón entre De la Torre y Rioja, donde había una mujer con sus tres hijos. Creo que eran de 9, 10 y 11 años. La señora iba cargaba con las mochilas escolares de sus hijos. A la señora le faltaban unos metros para llegar a la parada y gritó que la esperaran. Algunos pasajeros escuchamos a la mujer y le avisamos al chofer del micro quien hizo caso omiso al aviso”, contó Rossel.

La joven que aún no sale de su asombro por la falta de compromiso del micrero con su trabajo y con la ley que regula en Mendoza su trabajo, a través de la Secretaría de Transporte local, continuó: “Como a los pocos metros de su marcha el micrero se encontró con el semáforo en rojo en la intersección de Morón con Rioja la madre con sus chicos empezaron a correr para poder abordar la unidad y regresar a casa. Fue entonces que una señora que iba en el micro le avisó al chofer que venía la mujer corriendo con los niños. Otros pasajeros hicieron lo mismo pero el chofer no sólo insistió en su acto de desidia sino que se burló de la pasajera sacándole la lengua por el espejo. Entonces fuimos muchos los que nos enojamos”, completó Rossel.

“Eso no se hace le dijo la pasajera indignada luego de haber visto la lengua del chofer por el espejo. El chofer, dueño de la situación, siguió como si nada. Entonces la señora le pidió al chofer que frenara para bajarse y tocó el timbre pero el chofer, al contrario, siguió y la dejó una parada más allá de donde debía bajarse. En la parada  indicada no le abrió la puerta”, recordó la estudiante de periodismo. Y agregó: “Se bajó en la calle Adolfo Calle y Espejo”, recordó cerrando el relato de la triste historia.

Ahora la chica asegura estar dispuesta a radicar la respectiva denuncia en la Secretaría de Transporte de Mendoza, en las oficinas que posee en la Terminal Padre Contreras, en Guaymallén.