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El portero terminó confesando: "Fui yo..."

El portero Jorge Mangeri se autoincriminó durante su declaración testimonial, cuando pidió desvincular a su esposa. Por eso pasó de testigo a imputado del crimen. Hay un informe completo de la fiscalía.
Foto: Télam
Foto: Télam

El portero, señalado como responsable del crimen de Ángeles Rawson pidió en la madrugada del sábado volver a declarar ante la fiscal María Paula Asaro para dar un testimonio estremecedor: "Mi esposa no tiene nada que ver, no la involucren a ella en esto... fui yo".

Tras esa declaración, la fiscal quiso saber qué significaba esa expresión. El portero explicó que hablaba de la muerte de Ángeles pero aseguró que lo que sucedió "fue un accidente".

En ese momento, un secretario de la fiscalía interrumpió a Mangeri porque, ante la virtual autoincriminación, como estaba prestando declaración como testigo y bajo juramento de decir verdad, si continuaba hablando todo podría haber sido determinado nulo.

Otro dato que se dio a conocer es que, si bien Mangeri se negó a declarar ante el juez de instrucción Roberto Ponce, en un momento en que ya estaba detenido y se quedó a solas con policías que lo estaban custodiando habría deslizado que golpeó a Ángeles porque ésta lo habría llamado "negro de mierda", aunque no trascendió en qué contexto, ni por qué razón.

La fiscal María Paula Asaro dio a conocer su segundo informe sobre el estado de la causa, en el cual detalla los avances en la investigación que dieron lugar al pedido de detención Mangeri.

"Durante las últimas horas del 14 de junio y las primeras del día 15 Mangeri prestó declaración testimonial, para lo cual debió disponerse una orden de traslado por la fuerza pública, en virtud de las inasistencias injustificadas a las citaciones previas", dice el informe de la fiscal.

Cuando por fin se llevó adelante la audiencia, Mangeri incurrió en continuas contradicciones, razón por la cual -a efectos de garantizar el debido proceso y con el objeto de evitar la autoincriminación-, la fiscal ordenó la suspensión de la declaración testimonial.

"Con motivo de las lesiones que denunció Mangeri, vinculadas a supuestos apremios ilegales y a la privación ilegítima de la libertad que dijo haber sufrido horas antes de su concurrencia a la fiscalía, fueron convocados por orden de la fiscal Asaro médicos de la División Medicina Legal de la Policía Federal, quienes determinaron la existencia de dos tipos de lesiones en su cuerpo", expresa el escrito de la fiscal.

Los médicos que revisaron a Mangeri refirieron que las lesiones que dijo haber sufrido antes de su detención por supuestos apremios ilegales, se corresponden en realidad con heridas que podrían haber sido realizadas por la víctima durante su defensa de un ataque, o tal vez autoproducidas, posiblemente para enmascarar aquellas que habría sufrido inicialmente con motivo del ataque.

Según se desprende del informe, tras la revisación médica, a las 5.15 de la madrugada, Mangeri solicitó una entrevista con la fiscal y el secretario de la fiscalía, de la cual se labró un acta. En esa audiencia, el ahora imputado manifestó:

“Soy el responsable de lo de Ravignani 2360; fui yo”. Luego remarcó: “Mi señora no tuvo nada que ver en el hecho” y ratificó que ella no había estado el lunes en el edificio.

Frente a esas manifestaciones, la fiscal interrumpió a Mangeri y le solicitó “que guarde silencio y que lo que quiera referir lo haga en presencia de su abogado defensor en el momento oportuno y ante el Juez de la causa”, según consignó en el acta. Minutos más tarde, la fiscal dio aviso al secretario del juzgado interviniente.

Dice el informe: "En el pedido de indagatoria de Mangeri, la fiscal describió que el imputado 'habría causado la muerte de Ángeles Rawson horas después de haberla interceptado en el interior del hall del edificio sito en Ravignani 2360, PB de este medio, en momentos en que regresaba de una clase de gimnasia a las 09.50 hs. aproximadamente' y que 'previo maniatarla de pies, manos y muslos, colocarle una bolsa plástica color verde en la cabeza e introducirla en una bolsa tipo consorcio de color negro, Mangeri la habría depositado en un container de residuos de la zona, para su recolección por los camiones compactadores'."

La fiscal afirma que la muerte de la niña se consumó “ya dentro de una de estas unidades”, dado que “el mecanismo de compresión instalado en las mismas le habría provocado lesiones vitales, como ser traumatismos múltiples, producto del aplastamiento progresivo sobre tórax, cuello y cabeza, causando su deceso”.

La hipótesis coincide con el informe del médico a cargo de la autopsia, Héctor Konopka, quien también informó que la causa de la muerte se vincula con “traumatismos múltiples”, principalmente en el tórax, el cuello y la cabeza, que “consistirían fundamentalmente en fractura de clavícula derecha, fractura maxilar inferior, fractura de columna cervical y de base de cráneo”.

De acuerdo con el testimonio del médico, esas lesiones habrían ocurrido “como consecuencia del aplastamiento progresivo sobre esa superficie corporal, en sentido anteroposterior”.

Konopka confirmó además que, tal como se indicó en el primer comunicado y fue corroborado en el día de hoy con el resultado de los peritajes, la víctima no fue violada.

La fiscalía tuvo por acreditado en principio que la joven se despidió de sus amigas en la esquina de Cramer y Arevalo y que luego fue a su domicilio, tal como lo revela la imagen de video de la cámara de seguridad de un edificio contiguo. La filmación da cuenta que a las 9.50 Ángeles Rawson pasó caminando, con el uniforme de gimnasia y el morral que usualmente utilizaba para sus actividades físicas, por el frente de este inmueble. En la imagen se advierte, al momento de salir del cuadro, que efectuó un ademán buscando las llaves de su domicilio.

De la declaración de la empleada doméstica de la familia Rawson, Dominga Trinidad Torres, quien dijo que Ángeles no fue esa mañana a su casa, la fiscal concluyó que la niña ingresó al edificio pero no a su departamento. “Ciertamente ello habla a las claras que fue atrapada en el lobby de la propiedad horizontal”, explicó la fiscal en el pedido de indagatoria.

Asaro tuvo en cuenta el testimonio de Mangeri respecto al hecho de que él era una de las pocas personas que tenía acceso al sótano del edificio y que también trabajaba en el edificio situado enfrente de donde vivía la niña".

“Cuadra señalar que en este último se estaban efectuando refacciones de cañerías, producto de lo cual los residuos del material eran sacados en bolsas de consorcio a la calle”, indicó la fiscal en el pedido de indagatoria.

“Esta particularidad indica que no sería extraño ver al encargado transportando bolsas de peso, como la que habría sido utilizada para descartar el cuerpo de la ofendida, parte de la cual fue secuestrada en el predio provincial del CEAMSE alrededor del cadáver”, agregó la fiscal.

Asaro también ponderó que Mangeri conocía el horario de paso del camión recolector y que además solía comprar mercadería en el supermercado “Día” de la avenida Santa Fe entre Ravignani y Arévalo. “Este no es un dato menor si se tiene en cuenta que el cadáver de Angeles Rawson fue hallado con una bolsa color verde de esta cadena de supermercados”, evaluó.

También se indica en el informe de la fiscal que “resulta por demás extraña la actitud posterior asumida por Mangeri, en el sentido de no saludar a la familia de la víctima, a pesar de la trascendencia de la tragedia sufrida, y sobre todo cuando los conocía desde hacía 12 años a la fecha, amparándose en una enfermedad”.