Ancianos, embarazadas y turistas varados en la Terminal
Una familia entera esperando desde hace dos días para ir a la Quiaca. Un hombre discapacitado que, sin acompañante, también espera en un banco para ir a Neuquén. Una anciana durmiendo sobre cartones. Otra joven embarazada que consiguió un colchón para pasar la noche. Angustiados y con incertidumbre. Así están las personas que tenían que viajar a otras provincias y fueron sorprendidas por el paro de colectivos de larga distancia. La mayoría pudo ir a casa de familiares u hoteles, pero algunas familias que tienen pocos recursos económicos debieron quedarse en la terminal. “El paro nos agarró en la Terminal y no tenemos dónde quedarnos. Por eso dormimos acá para ver si en algún momento salen los colectivos o encontramos otra forma de irnos”, decía Cruz, que esperaba junto a 6 personas para viajar al Norte del país.
Por ahora no hay respuestas oficiales, pero desde las empresas ya informan que es probable que no haya novedades al menos hasta el lunes. Sí funcionan normalmente los colectivos de media distancia internos, es decir las líneas que unen los distintos departamentos de Mendoza. También salen los colectivos hacia Chile, pues se abrió el paso internacional Cristo Redentor.
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Las alternativas que encontraron los mendocinos que debían volver es sacar pasajes en avión. Pero esa maniobra les costó más de 2 mil pesos. Es lo que le pasó a Alejandra Chapochnikoff. “Es un desastre. La gente en Retiro (Buenos Aires) no sabe qué hacer. Yo tuve que sacar el pasaje para mí y mi hija en avión. Ahora tengo que ir a San Rafael. Entre pasajes, taxi, colectivos me he gastado un dineral. Nadie hace nada, es un desastre”, relataba Alejandra mientras esperaba el colectivo hacia San Rafael.
A Roxana le pasó algo peor. La mujer y su familia trabajaron hasta el jueves en una finca de Santa Rosa. Ayer, sin saber lo que pasaba, fue a la terminal de Rivadavia y sacó los pasajes hasta Jujuy. En el local de Andesmar se los vendieron sin advertirle que el paro estaba vigente y al llegar a Mendoza se enteraron. “Nos vendieron el pasaje y ahora no nos devuelven la plata para buscar otra forma de viajar. Pasamos la noche con frío y no sabemos qué hacer”, explicaba Roxana. La joven está embarazada de dos meses. Anoche un funcionario de la Terminal se acercó y les entregó colchones a Roxana y a otras personas vulnerables. Esa fue la única ayuda que recibieron. “Al menos queremos recuperar la plata para ver si podemos irnos en otra cosa”, decía Luis Coite, el esposo de la mujer.
Las agencias están desiertas. Sólo funciona la venta de pasajes locales. Por ahora no hay información oficial ni certezas sobre cuándo puede resolverse el conflicto. Sin embargo desde las empresas aseguran que el impacto ha sido menor que otros paros porque estaba previsto. Y hay curioso: por la baja venta de pasajes que hay, muchos agencieros aseguran que en realidad el paro beneficia a las empresas. “Los colectivos estaban saliendo con poca gente y se iba a pérdida. Por eso creo que a las empresas les conviene más seguir el paro que arrancar los colectivos”, explicó el expendedor de boletos de una importante empresa de transporte.