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Túnel de la Terminal: trabajo para algunos e inseguridad para otros

En ese sector hay varios locales comerciales. Los dueños se quejan de que venden poco, mientras que los peatones aseguran que es "tierra de nadie".
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El túnel peatonal que conecta Capital con la terminal de ómnibus de Mendoza es un mundo en el que se puede vivir todo tipo de experiencias. Quienes circulan por allí pueden ver desde apasionadas parejas hasta punguistas que les hace pasar un mal momento a turistas y mendocinos.

El túnel está dividido en dos partes: una pertenece a Ciudad y otra a Guaymallén. Los comerciantes que tienen locales en ese sector aseguran que por allí circulan cerca de 25 mil personas diarias. Y a pesar de la gran cantidad cada vez venden menos.

En ese sector hay dos ferreterías, una casa de música, una tienda de ropa, una juguetería, una zapatería, un kiosco y un local de comidas. Todos coincidieron en que las ventas han disminuido y que una de las mayores problemáticas es la inseguridad.


Algunos prefirieron no hablar del tema por miedo. "Prefiero que de eso no hablemos porque después sufrimos aprietes de ciertos personajes que andan por acá", dijo uno de los comerciantes.

Mientras que el dueño de una de las dos ferreterías, quien lleva 16 años atendiendo ese local, confirmó que "la zona jamás fue segura", pero que el túnel del lado de Ciudad es más inseguro aún. Y es que los locales que pertenecen a Guaymallén al menos cuentan con la seguridad privada de la terminal de forma constante.

"Acá hay muchos rateros y a eso sumales las gitanas que circulan constantemente y también roban. Es sin ánimo de discriminar", expresó otros de los comerciantes que lleva apenas un par de meses allí y que no quiso dar su nombre por seguridad.

Desde la sanguchería La Muralla comentaron que fueron asaltados en dos oportunidades en poco tiempo y que el ambiente por las noches se torna complicado. El lugar atiende desde las 9.30 hasta las 3 de la madruga (los fines de semana) y muchas veces deben tener mucho cuidado con los clientes.



"Por la zona circula gente de todo tipo. Nuestros precios son accesibles, pero muchas veces tenemos que atender con guantes de seda porque viene gente pesada y pasada en alcohol y si no los atendés te amenazan con que te van a pegar", comentó uno de los empleados.

Los peatones que por allí circulan dijeronn que tratan de atravesar el túnel lo más rápido posible ya que lo más frecuente son los robos de billeteras o arrebatos de carteras.

"Pasó por aquí a las 7 de la mañana para ir a mi trabajo y vuelvo a pasar a las 15 y la verdad que a la hora que sea el lugar es complicado. No sé cómo hacen los comerciantes para trabajar sin que los asalten porque a veces esto es tierra de nadie", expresó Fernando, un joven que vive en Maipú y se toma el colectivo todos los días en la terminal.



Sandwich de milanesa para vivir

Silvia y Yanina son dos mujeres oriundas de El Algarrobal. Son suegra y nuera y desde hace un año y medio venden comida sobre el puente peatonal del Cacique Guaymallén. "Empezamos vendiendo empanadas pero luego nos dedicamos a los sándwich. Con lo que ganamos acá mantenemos dos familias", contó Silvia, quien empezó a vender desde que la dejaron sin trabajo en una clínica privada.

Por su lado, Yanina trabajó en uno de los locales de comida de la terminal pero también fue despedida: "No tenemos trabajo y no nos queda otra que hacer esto. Yo tengo siete hijos y quiero terminar mis estudios secundarios para salir adelante", comentó la joven madre, quien detalló que los sándwiches salen 10 pesos y que algunas veces llegan a vender hasta 100, que "son los días en los que hay mayor circulación en la zona".