Crímenes impunes: la mamá de Aylén pidió justicia
Desde el día que le avisaron que el cuerpo encontrado en un descampado del barrio La Favorita era el de su hija Aylén Brizuela, la vida de Nora cambió para siempre. Dejó su casa, porque no quiere estar sola, envió a su hijo a vivir con su hermana porque teme que le pase algo, falta a su trabajo y sólo pide justicia para que el crimen de su hija no quede impune.
-
Te puede interesar
Video: así fue la primera detención por reconocimiento facial en Mendoza
Nora se instaló en la casa de uno de sus hijos, Roberto, ubicada al lado de la suya, en el barrio Andino, de Ciudad. Dice que no quiere estar sola, que no sabe cómo enfrentar tanta tristeza y que extraña la risa y las muestras de cariño constantes de su hija.
Nora Brizuela está dispuesta a no parar hasta saber quién asesinó a Aylén, aunque es consciente de que la justicia no es igual para todos.”Quiero que se haga justicia, que el que hizo esto vaya preso, pasó un mes y no hay un detenido. Quiero que alguien nos ayude para hacer marchas, yo no tengo nada, soy pobre”, dijo la mujer.
Búsqueda desesperada
El 19 de abril Aylén le avisó a su madre que iría a la casa de una de sus amigas, donde usualmente se quedaba a dormir. Cuando no llegó en la mañana, Nora comenzó a buscarla, pero las amigas le dijeron que no estaba ahí, que se había ido a la casa de otra amiga y comenzaron las evasivas.
Norma recorrió todos los lugares que frecuentaba su hija, pero nadie le dio una pista. El lunes 22 de abril hizo la denuncia de su desaparición en la Oficina Fiscal Nº 2 de Capital. Cuatro días después, la policía encontró un cuerpo en un descampado ubicado detrás de los piletones municipales del barrio La Favorita, a un kilómetro de la casa de Aylén.
Nora no se amilanó ante la noticia y siguió buscando, pero unos días después desde la fiscalía se contactaron con ella para que reconociera el cuerpo. No lo pudo hacer, por el estado en que se encontraba el cadáver, aunque sí reconoció la ropa con que vio por última vez a Aylén.
Nora no se amilanó ante la noticia y siguió buscando, pero unos días después desde la fiscalía se contactaron con ella para que reconociera el cuerpo. No lo pudo hacer, por el estado en que se encontraba el cadáver, aunque sí reconoció la ropa con que vio por última vez a Aylén.
La fiscalía ordenó hacer una prueba de ADN a Nora, cuyo resultado confirmó que el cuerpo encontrado era el de su hija.
Los estudios forenses demostraron que la chica murió asfixiada, por lo que el fiscal cambió la carátula de la causa de averiguación de muerte a homicidio simple. También se demostró que no tenía heridas de bala ni golpes, se descartó el abuso sexual y la ingesta de drogas.
Desde la oficina fiscal informaron a MDZ On Line que se realizaron diversos allanamientos, pero aún no hay detenidos.
La vida de Aylén
La adolescente de trece años vivía en el barrio Andino junto a su madre, Nora y a uno de sus hermanos, Franco (16). La chica estudiaba en el Ceba Nº 3096 Puesto Lima, porque quería terminar la primaria, que había abandonado años antes.
Sentada en la cocina de la casa de su hijo Roberto, Nora contó que Aylén era muy alegre y cariñosa y que no tenía novio. También explicó que la chica pasaba mucho tiempo con sus amigas del barrio, que muchas veces se quedaba a dormir en la vivienda de alguna de ellas, pero que nunca dejó de avisarle dónde estaba.
Nora preguntó a las amigas de su hija qué pasó esa noche, primero le comentaron que se fueron a la casa de otra chica y después evadieron la respuesta. Días después, desde la fiscalía le pidieron que no intentara comunicarse con las menores.
Uno de los rumores que se escucha en el barrio es que la mejor amiga de la adolescente asesinada se fue del barrio.
Uno de los rumores que se escucha en el barrio es que la mejor amiga de la adolescente asesinada se fue del barrio.
El recuerdo de sus maestras
Las autoridades del colegio al que asistía Aylén también pidieron que no se olviden de la joven. La directora del Ceba, Mónica Inchauspe y la maestra de la joven, Mariana Villegas la recordaron como divertida, simpática, respetuosa y buena alumna.
“Aylén era muy divertida, siempre con sus labios rojos y su rodete. Nos quedamos consternados con la noticia”, aseguró Inchauspe.
“Aylén era muy divertida, siempre con sus labios rojos y su rodete. Nos quedamos consternados con la noticia”, aseguró Inchauspe.
Las maestras, al igual que la mamá de Aylén pidieron que no se olviden de la chica y sobre todo que su muerte no quede impune.