¿Por qué se celebra hoy el Día del Trabajador?
En Estados Unidos la celebración equivalente al 1 de mayo se hace el primer lunes de septiembre y se lo llama Labor Day, es decir, Día del Trabajo, no precisamente Día del Trabajador. En cambio allí y en Canadá al 1 de mayo se denomina Law Day (Día de la Ley).
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Paradójicamente, el "juzgamiento" de aquellos trabajadores fue posible pese a que el gobierno de los Estados Unidos veía en la reducción de la jornada -por entonces de 12 y 18 horas- la posibilidad de generar más empleo y reducir la desocupación.
Es más: el 25 de junio de 1868, el presidente Andrew Johnson había promulgado la Ley Ingersoll, estableciendo para los empleados estatales de Columbia y para todos los contratistas de obra pública, la jornada de 8 horas, que una veintena de estados imitó casi en seguida para bajar el desempleo.
Pero a la hora de imponerla a la esfera privada, la medida fue mal vista: los principales diarios la calificaron de "indignante e irrespetuosa" y de "delirio de lunáticos".
La American Federation of Labor, dirigida por socialistas y anarquistas, había advertido en 1884 que si para el 1 de mayo de 1886 no regía la jornada de 8 horas, comenzaría la huelga.
Como pasado un año y medio todo seguía igual, el 1 de mayo de 1886 Parsons movilizó por las calles de Chicago a 200 mil trabajadores y enseguida se sumaron 350 mil en todo el país.
La huelga afectó a más de mil fábricas, pese a que la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (principal organización de trabajadores en Estados Unidos) había advertido que "ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1 de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto".
El comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de Estados Unidos, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero.
El 3 de mayo, Spies, que dirigía un periódico obrero, dirigió otra marcha de 6 mil trabajadores hasta la fábrica McCormick, donde apalearon a quienes no habían acatado el paro y a la vez, fueron reprimidos a sangre y fuego por la policía. El 4 de mayo tuvo lugar la masacre de Haymarket: Spies, Parsons y Fielden citaron a los trabajadores frente a ese mercado para protestar por la represión del 3 de mayo.
Fisher, redactor del Arbeiter Zeitung, había escrito en su periódico esta proclama: "Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. Su sangre pide venganza! (...) Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! Tened coraje, esclavos! Levantaos!".
Pero ese día -se presume que por accidente- una bomba detonó dentro de un móvil policial y esto, que se disfrazó de atentado terrorista, sirvió de pretexto para perseguir a los líderes del paro, saquear sus casas y condenarlos con pruebas falsas.
El 21 de junio de 1886, 31 trabajadores fueron procesados por conspiración y asesinato, pero la acusación sólo prosperó contra ocho, de los cuales cinco fueron condenados a muerte. El fiscal le pidió al jurado: "Castigue a estos hombres, haga un ejemplo de ellos, cuélguelos y salve nuestras instituciones".
La jornada de ocho horas -¿una hora por cada mártir?- recién fue aprobada en 1935 bajo la presidencia de Franklin Roosevelt; el miedo a cederle a la "izquierda" tamaña conquista social, impidió hacerlo antes.

