Las diferentes visiones del Cielo y el Infierno
En el contexto de las Pascuas católicas, las cuáles han tomado un nuevo impulso religioso gracias a la entronización de Francisco como papa de la iglesia, comienzan a repreguntarse algunos conceptos de la religión que, si bien parecen obvios y simples, no son sencillos de explicar.
Uno de las novedades que introdujo el Pontífice argentino es el de reutilizar algunos conceptos fundamentales del cristianismo, tal como explicó en su primera homilía del jueves pasado: "Quien no reza al Señor, reza al diablo", dijo en aquel momento, retomando la figura de Lucifer como representación física del mal, un concepto que había caído en desuso e incluso era cuestionado por algunos sectores eclesiásticos.
A partir de este punto, comienzan a surgir algunas dudas con respecto al bien y al mal: ¿Qué significado y qué vigencia tienen los conceptos de Dios y diablo para la tradición judeocristiana? ¿Cómo se vinculan con el cielo y el infierno?
En un informe realizado por el portal de noticias Infobae, se les preguntó a tres teólogos, dos cristianos y uno judío, para responder a estas dudas. Con respecto al significado del Cielo como Reino de Dios, el padre Tomás Trigo, profesor de Teología Moral de la Universidad de Navarra, explicó: "El cielo es aquello a lo que estamos destinados todos los hombres. Es la unión con Dios para siempre. Aquí no lo podemos ver, pero en el cielo podemos estar cara a cara con él y amarlo absolutamente. Precisamente para que podamos tener ese destino, que es el que quiere Dios para todos los hombres, Cristo ha muerto por nosotros en la cruz".
"Tanto el cielo como el infierno son dos lugares reales. Estados reales donde va a encontrarse cada persona humana después de esta vida", agregó.
Por su parte, los sectores protestantes difieren de esta visión. Hugo Santos, pastor del Iglesia Evangélica Metodista y profesor del Instituto Superior de Estudios Teológicos señaló que “el cielo y el infierno deben ser pensados en término simbólicos. El primero aparece como el lugar donde están Dios, los ángeles, y los creyentes que han sido fieles a él. La Biblia se maneja con una concepción en la que se pensaba como un lugar que está arriba, mientras que el infierno estaría abajo. Pero esto pertenece al horizonte científico de la época”.
"Yo más bien me inclino a pensar que sobre el cielo y el infierno hay una serie de misterios a los que no tenemos acceso. Los cristianos creemos que la muerte no detiene la relación de la persona con Dios, sino que hay una realidad que va más allá. Ahora, suponemos que es mejor que la de esta tierra, pero nadie fue y volvió como para contarnos lo que hay", agregó.
Sin embargo, las diferencias con la percepción judía son aún más profundas. El rabino Shlomo Levy, Tomjei Tmimim formado en la Yeshivá de Montreal lo expone de esta manera: "Nuestra alma existía antes de venir aquí y habitaba un mundo espiritual llamado cielo. Pero venimos para hacer una misión, para cumplir con nuestro propósito, que es traer a Dios a este mundo. Cuando la persona cumple con esa misión, como consecuencia se adhieren a ella energías positivas y sagradas, y se conecta con la divinidad. Entonces su alma va a esperar a un lugar espiritual, aunque está a un nivel más elevado del que provino originalmente. Es un paraíso espiritual".
"Pero esto es sólo un nivel intermedio, porque más tarde el propósito último es la resurrección: que el alma vuelva dentro del cuerpo a este mundo para ver la divinidad que plantó. Eso se producirá con la llegada del Mesías. Entonces se podrá percibir a Dios en un nivel mucho más elevado que en el mundo espiritual. Así el mundo estará preparado y divinizado para poder traer a Dios de manera revelada", concluyó Levy
Otra explicación que se busca desde tiempos pasados es la existencia del infierno. “Es el estado de las personas que mueren en pecado mortal sin querer arrepentirse. Es el alejamiento eterno de Dios, es no querer estar con él para toda la eternidad. Podemos decirle sí a Dios, y eso es lo que él quiere porque busca nuestra felicidad, pero también podemos hacer un mal uso de esa libertad”, explicó Trigo.
Mientras que Santos resumió: "En la simbología cristiana es un lugar de castigo para los pecadores: aparece como un lugar de fuego inextinguible por la idea del juicio divino. Algunos están convencidos de que el castigo va a ser feroz y que el infierno, que ya no es necesariamente concebido como un lugar de fuego, supone la extinción de la persona. Otros piensan que Dios no es sádico y que la misericordia también llegará a los pecadores".
"A algunos les gusta mencionar el infierno e infundir miedo en los no creyentes bajo la amenaza del juicio eterno. Yo prefiero hablar más de esta vida, y pensarla cerca de Dios como un anticipo de una vida realizada y plena más allá de la muerte", agregó el pastor.
Uno de los puntos que muestra mucha controversia y polémica es el purgatorio, lugar que suele ser entendido como un punto medio entre el cielo y el infierno.
"El purgatorio es un estado previo al cielo. La doctrina de la Iglesia afirma que las personas que mueren en gracia de Dios, pero que aún no se han purificado plenamente, tienen que pasar por él antes de entrar al cielo. Esas almas saben que se van a salvar y por eso están llenas de esperanza. El purgatorio es un estado en el que las personas se enamoran cada vez más de Dios", cuenta Trigo.
Mientras que Levy señaló que para el judaísmo no existe el purgatorio como ente físico y real: "Si la persona hizo cosas malas en este mundo, lo que tiene que hacer es limpiar esa suciedad antes de la elevación espiritual. El purgatorio no es un lugar, sino la instancia de limpieza. No hay nadie que no haya hecho cosas buenas, por eso el purgatorio no es nunca algo definitivo. La excepción a la regla son las personas que causaron una destrucción demasiado grande".
Otra de las grandes intrigas que despierta en las religiones judeocristianas es la figura del diablo, o también conocido como "ángel caído" por la tradición que señala que Satanás era un ángel creado por Dios que se corrompió e insta a los humanos a alejarse de la religión. Tanto la fe católica como la judía tienen muchos puntos en común con respecto a Lucifer, mientras que los protestantes niegan la existencia física del mismo.
Trigo explicó que "el papa Francisco se ha referido al diablo hablando de la tristeza y del desánimo, una de las tentaciones que pueden deberse a él. El Papa nos ha dicho que tenemos que rechazar esas tentaciones. Somos pecadores pero siempre contamos con el perdón de Dios, que es misericordioso. Hay que ser humildes, pedir perdón y seguir luchando".
"Por la revelación divina sabemos que Dios creó a los ángeles. Así como con nosotros, que somos temporales por ser corporales, quiso que los ángeles, que son espíritus puros sin cuerpo, ejerciesen su libertad, pero en un solo acto, diciendo sí o no a Dios. Los que dijeron que sí son los que consideramos ángeles. Los que respondieron que no, por soberbia y para no reconocer que Dios es Dios, son los diablos. Satanás es uno de estos ángeles, el más perfecto", agregó el sacerdote.
"Su existencia es real. Trata de tentar a los hombres para que se aparten de Dios. Pero el diablo nada puede contra nosotros, que somos libres para decir que sí o que no ante las tentaciones. No es otro Dios, uno malo, es una criatura de Dios", aseveró Trigo.
Mientras que Santos fue tajante al sostener que "la figura del diablo es controversial. Algunos creen en un diablo real y concreto. Pero otros nos inclinamos a pensar que el pecado no es un problema de un diablillo que se nos mete adentro, sino que somos nosotros mismos. Uno podría hablar de lo demoníaco, pero en un sentido simbólico".
Uno de los enigmas relacionados con el diablo y que inquieta a muchos creyentes se refiere a que cómo es posible que Dios, siendo el bien absoluto, haya podido crear un ser cuyo fin es pervertir a los hombres.
"Dios creó ángeles, que están bajo su control. Algunos tienen una misión divina para algo bueno, y otros tienen una misión divina para algo malo, como incitar a las personas a hacer el mal. El líder de la maldad es el Satán, encargado de todos los ángeles negativos, que igualmente está sometido a Dios", precisó Levy.
"Dios lo creó para poder dar libre albedrío a las personas, al incitarlas a hacer el mal, pero posibilitando que éstas elijan hacer el bien. Si no existiera la oscuridad y sólo hubiera luz, no habría libre albedrío", concluyó.

