Mendocina en la Plaza San Pedro, "quería gritar soy argentina"
Emocionada, exultante, orgullosa de ser parte de una experiencia única y con el valor agregado de compartir ciudadanía con el papa Francisco, la mendocina Valentina Di Paola, resumió lo que vivió en la Plaza San Pedro con una frase casi futbolera: “Quería gritar soy argentina”.
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Y la expresión no estuvo fuera de foco porque la excitación de vivir un momento único, en los instantes previos, durante y luego de la asunción de Jorge Bergoglio como máximo referente de la Iglesia en el mundo, porque a la señorita se la vio enfundada en una destacada bandera argentina que en todo momento brilló en el Vaticano entre la multitud que vibró con las primeras palabras oficiales del papa.
“La sensación para mi fue formidable. Quería gritar soy argentina… Fue una experiencia tan emocionante que te daban ganas de gritar realmente. Yo no podía parar de llorar por la emoción, el orgullo que sentí en ese momento. Fue una mezcla de sensaciones que no podría explicar acabadamente sólo con palabras. Fue algo único. Hay que vivirlo en carne propia para saber lo que se siente. Fue increíble realmente”, lanzó al hablar de la experiencia.
Di Paola, quien representa a un apellido muy conocido y de muchos años en la localidad sanmartiniana de Palmira, destacó que “gracias a Dios tuve la oportunidad para disfrutar la asunción de Francisco bien de cerca. Estaba justo apoyada en la baranda cuando él pasó en el transporte papal y ahí me puse a llorar. Me abrazaba con la gente que tenía al lado, porque había varios argentinos y aunque no nos conocíamos fue como conocernos de toda la vida. Fue un recuerdo que me acompañará para el resto de mi vida. Fue un día histórico. Para mi fue un regalo del cielo poder estar. Fue una bendición”, manifestó en comunicación telefónica desde Vicenza, localidad en el Norte de Italia, muy cercana a Venecia.
Destacando la ruptura del protocolo que demostró el papa en su recorrida por la Plaza San Pedro, Di Paola valoró que “saludó a un discapacitado y también con unos niños. La gente, todo el mundo, se mostró emocionada hasta las lágrimas. No solamente los argentinos, sino también con algunos polacos que viven hace muchos años en Roma. Ellos me contaron que eso nunca lo habían vivido”, expresó.
Haciendo referencia a los cambios anticipa el papado de Francisco, la mendocina apuntó que “los pequeños y simples gestos para el mundo significan grandes cosas. Su pontificado nos está anticipando que habrá importantes cambios tanto en al Iglesia como en la sociedad mundial. Para mi esto representa la continuidad y la ruptura con el pontificado de Benedicto XVI. La continuidad porque la renuncia de Benedicto tiene su pleno significado en la elección de Francisco y la ruptura porque su presencia viene a traernos la esperanza de una Iglesia renovada. Para mi eso fue algo que tenía que pasar. Que Benedicto bajara y subiera Francisco”. Y argumentó su pensamiento considerando que “la gente tiene esperanzas. Siente que algo bueno trae consigo”, cerró.
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Tareas pendientes en Argentina
Valentina Di Paola estudió enología y para completar sus estudios confesó que en lo pronto deberá viajar a su Mendoza natal “para conseguir el título de bromatóloga, porque tengo varios proyectos relacionados con esa profesión” en Italia.
También adelantó que su trabajo como modelo e incipiente actriz, por la diversidad de ofrecimientos que está recibiendo en Europa, la llevará por los senderos del cine: “Porque no me quiero dedicar al modelaje en el futuro. Sí quiero incursionar en el mundo del cine, por eso tengo previsto estudiar recitación”, adelantó.
“Por eso tengo que volver sí o sí a la Argentina porque tengo que terminar todo eso que dejé pendiente. Pero me gusta mucho Europa, la verdad es que la gente acá me trata muy bien. Me valoran mucho pero vamos a ver qué me depara el futuro”, admitió.


