De peritos, peritajes e impericias
Días atrás, escuchaba a un periodista radial y me llamó la atención el uso de un verbo que parece ser muy utilizado en el ámbito judicial; se trata del verbo ‘periciar’. ¿Existe ese verbo? ¿cuál es su significado?
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El Diccionario de la Real Academia no lo registra, aunque sí figura el vocablo ‘pericia’, a partir del cual debería formarse el verbo; para ese sustantivo, el significado es “sabiduría, práctica, experiencia y habilidad en una ciencia o arte”. De él deriva el adjetivo ‘pericial’, cuyo significado es bien preciso: “Funcionario del cuerpo de aduanas”.
Tampoco está registrado ‘periciar’ en el Diccionario integral del español de la Argentina, donde para ‘pericia’ se da un significado más amplio: “conjunto de estudios y exámenes científicos o técnicos realizados por un profesional o grupo de profesionales en un tema determinado y legalmente habilitados, con el fin de esclarecer los detalles de un hecho; frecuentemente, se lleva a cabo por el pedido de un juez: una pericia balística / una pericia caligráfica”. También da este diccionario otra acepción: “capacidad y destreza para aplicar en la práctica el conjunto de conocimientos relacionados con una ciencia, un arte, una disciplina, etc.: Demostró gran pericia en su trabajo”. Hace derivar de este sustantivo el adjetivo ‘pericial’, cuyo valor es “de la pericia o el perito, o relativo a ellos”: resultados periciales, actuación pericial.
En cambio, sí registra el verbo ‘periciar’ el Diccionario de americanismos que da la forma como usada en Honduras y en Chile, con el valor de “realizar un informe pericial”.
Hay un vocablo similar, que sí aparece en los diccionarios académicos y que sería preferible utilizar en todos los casos: se trata del verbo ‘peritar’, para el cual el valor es “evaluar en calidad de perito”. ¿A quién se considera ‘perito’? La primera acepción que encontramos es “entendido, experimentado, hábil, práctico en una ciencia o arte”. Así, pues, Miguel es perito en descifrar mensajes ocultos. Hay una segunda acepción, más especializada, utilizada en el ámbito del derecho: “Persona que, poseyendo determinados conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos, informa, bajo juramento, al juzgador sobre puntos litigiosos en cuanto se relacionan con su especial saber o experiencia”: perito en criminología, perito en medicina legal, perito calígrafo. Es a partir de este adjetivo que se forma el verbo ‘peritar’, que recalca la labor del perito. También, el sustantivo ‘peritaje’, con el valor de “estudio o investigación que realiza un perito”: La causa tomó otro giro, a partir de las pruebas obtenidas en el último peritaje.
En relación con el vocablo ‘perito’, nos interesa leer lo que dice el Diccionario argentino de dudas idiomáticas, publicado en 2011 por nuestra Academia Argentina de Letras: “Puede ser adjetivo (experimentado o práctico en una materia) o sustantivo (persona con titulación técnica). En ambos casos, el femenino es perita: ‘La institución es perita en recobrar y poner en valor facetas del arte argentino’”.
Volvemos a la pregunta inicial: ¿periciar o peritar? La primera voz, en uso en determinados ámbitos, aunque no aceptada totalmente, pone el acento en la acción, en la pericia; la segunda, aceptada en el diccionario académico, se centra en la persona del perito y en su experimentada labor. El uso será el que determine cuál de las dos ha de triunfar en el habla cotidiana.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.


