Hasta 33 días sin clases en un año difícil
El año lectivo finaliza, no sin tropiezos: desde problemas climáticos hasta cortes de agua, pasando por paros docentes. Ello conspiró contra los días de clases en detrimento de los chicos que perdieron horas y días de estudio.
A partir del lunes próximo comienzan las instancias recuperadoras para los que no. Esta no es una decisión de la Dirección General de Escuelas (DGE), sino que es un recurso por el que optan las instituciones educativas para poder prestarles mayor atención a los alumnos que deban asignaturas.
Según explicó una directora de un colegio de Maipú: "la DGE da por finalizado el ciclo para todos los alumnos que no deban recuperar el 13 de diciembre, mientras estamos en el periodo de clases de apoyo, lo que significa que todo el alumnado debería continuar asistiendo a clases a pesar de que los trimestres hayan cerrado y las planillas hayan sido entregadas", explicó la directora.
"Resulta absurdo tener un aula con 30 alumnos, en las que como mucho 10 se llevan la materia y darle clases de apoyo a los que necesitan mientras los otros 20 se aburren y por lo tanto molestan", opinó.
Según la docente, "la mayoría de las escuelas tratan de que aquellos que no se llevan materias y que no han superado el límite de faltas permitido durante el año, dejen de asistir hoy para que en las próximas semanas los profesores y maestros se encarguen sólo de los que necesitan recuperar".
"Lo que no significa que la escuela esté cerrada para aquellos que, pese a no tener que rendir ninguna asignatura, quieran asistir igual", aclaró.
Para los que finalizan el ciclo, como se dijo, fue un año estuvo signado por problemas climáticos cortes de agua y paros docentes. Además el ausentismo docente, aunque inferior a años anteriores, continuó siendo un factor importante por el cual los chicos perdieron horas y días de estudio. ¿Cuántos días de clases hubo realmente?
Este año algunas escuelas alcanzaron los 33 días sin clases. El viento zonda, la falta de agua, el caño roto de Luján, feriados, elecciones, fiestas patronales, jornadas institucionales y paros docentes evitaron que se llegara al objetivo de 188 días de clases que planteó la DGE.
El ciclo lectivo empezó con un paro docente por reclamos salariales, por lo que solo tuvieron clases los alumnos de algunas escuelas privadas en la que los profesionales no adhirieron al mismo. Por eso mientras las clases debían empezar el 25 de febrero se pospusieron hasta el 28 -primeros dos días del año sin clases- más tarde el reclamo docente se tradujo, nuevamente en días sin actividades escolares, los días 13, 14 y 15 de marzo.
Las fuertes ráfagas de viento Zonda hicieron imposible el dictado de clases en algunas escuelas del Valle de Uco y Alta Montaña el 27 de mayo, más tarde en el resto de la provincia -a excepción del sur- el 31 de mayo y el 7 de agosto, y la última suspensión por el viento fue la del 14 de noviembre.
A las inclemencias del tiempo se sumaron los días en los que, si bien los docentes acudieron a los establecimientos educativos, los alumnos no, es decir, días destinados a la discusión y al tratamiento de problemáticas escolares, como son las jornadas institucionales. Pueden contarse 3 en la primaria -9 de abril, 25 de junio y 28 de agosto-, mientras que la secundaria destinó el 14 de junio y el 28 de agosto a los mismos efectos.
Los distintos actos electorales generaron 6 días en los que los jóvenes no concurrieron a los establecimientos educativos:
Las internas de los partidos provocaron suspensiones los días 3, 12 y 17 de junio -en algunas escuelas- lo mismo provocó el recambio de autoridades del SUTE el 3 de julio -23 establecimientos fueron afectados en esa oportunidad-, más tarde el día posterior a las PASO -12 de agosto- afectó a todos los establecimientos de la provincia, lo mismo que las elecciones del 27 de octubre.
Luego la famosa rotura del caño provocó que la mayoría de los establecimientos del gran Mendoza, suspendieran las clases el 1 de septiembre por falta de agua.
Los aniversarios de cada departamento restaron un día de clases, a excepción de los establecimientos situados en Junín, San Martín y Capital que celebran sus días en vacaciones -18 de enero, 16 de julio y 20 de diciembre, respectivamente-.
Por supuesto los 13 días feriados que afectaron el calendario académico, más el Día del Maestro aumentaron a esa sensación de que era difícil encontrar una semana en la que los niños y jóvenes acudieran cinco días seguidos a la escuela.
Incluso las escuelas que no tuvieron que cerrar sus puertas luego de las elecciones del SUTE o de las internas partidarias, suman entre 26 y 30 días sin clases.
A esto haría falta sumar los casos especiales que tienen los departamentos del sur y del Valle de Uco, los que si bien no debieron cerrar en algunas oportunidades en las que sí lo hicieron las instituciones del norte y centro de la provincia, sí suspendieron las clases por nevadas y frío intenso.
En síntesis- cantidad de días sin clases
Feriados que afectaron el ciclo lectivo: 14.
Paros docentes: 5.
Jornadas institucionales: 3 (primaria) y 2 (secundaria).
Elecciones: hasta 6.
Cortes de agua: 1.
Viento zonda: 4.
Sin contar feriados los días sin clases en algunas escuelas sumaron 16.
Estas situaciones que en su mayoría escapan al accionar de la DGE, generan molestias en los padres y tutores de los alumnos que deben reorganizar rápidamente para ver qué hacer con los chicos en casa, sobre todo en aquellas familias en la que ambos progenitores trabajan.
Ausentismo docente
A estos sucesos que afectaron la vida familiar hay que sumarle la pérdida de clases a causa del ausentismo docente, si bien este se ha reducido considerablemente, las últimas mediciones registraron un ausentismo cercano al 8%.
Es decir que de los 54.ooo docentes que tiene la provincia, cerca de 4.320 faltó al aula por causas justificadas tan solo durante el primer semestre, según datos de la Dirección General de Escuelas.
Entre las causas más frecuentes están los trastornos clínicos, traumatológicos, psiquiátricos y ginecológicos. Las ausencias son controladas por personal de la clínica Schweizer que realiza más de 300 visitas por día.
La misma directora, explicó que el ausentismo docente es una problemática grave tanto para escuelas privadas como públicas, y lo es por "lo mucho que cuesta conseguir un reemplazante apto para cubrir un cargo de manera transitoria".
"En el sector privado pueden elegir al remplazante, por eso a veces se facilita un poco cubrir el cargo, pero en el ámbito público se concursa, y si no se presenta nadie pueden pasar meses sin que los alumnos tengan clases", explicó la docente, quien comentó que hace poco se hizo cargo de un aula que llevaba más de 3 meses sin profesor.