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Murió un chico de Chacras en un asado con drogas pesadas

Fue en la madrugada de ayer. Estaba con amigos en un asado y consumían porros y LSD. Le dio un ataque de casi dos horas y no supieron qué hacer. Intervinieron la justicia y la policía. Un caso conmocionante. Tenía 21 años.
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Empezaron con asado y algo de alcohol. Y siguieron con porros y luego algo más pesado: presumiblemente LSD, hasta que ocurrió la tragedia. Un chico de 21 años, rugbier, falleció en la madrugada del sábado luego de sufrir un ataque que sus amigos no supieron cómo controlar. Cuando llamaron al 911 y llegó la ambulancia ya era tarde. Cristian Puleo (21) había fallecido -según los testimonios- luego de consumir LSD (ácido lisérgico) en una modalidad muy agresiva, a través del ojo, según declararon sus propios amigos a la justicia. No está claro si la droga fue la causa de la muerte y habrá que esperar al jueves a la necropsia. Pero el caso ha causado conmoción. El joven Puleo pertenece a una conocida familia de Chacras de Coria.

El joven y sus amigos celebraban un clásico asado de varones en un quincho en Lunlunta, en la Calle Maza, cuando ocurrió el accidente. No está claro qué cantidad consumieron ni qué variedad de drogas. Fuentes de la investigación dicen que había pastillas de éxtasis, pero allegados a sus amigos lo negaron de manera terminante. Sí se sabe que el chico habría utilizado un “papelito” de ácido colocado en el lagrimal y que habían ingerido alcohol aunque en cantidades no significativas.

La práctica de ponerse ácido lisérgico en los ojos puede producir alucinaciones en 15 ó 20 minutos. Según los testimonios recogidos por la justicia entre la madrugada del sábado y ayer por la mañana, aportados por la decena de amigos que estaban en el quincho, Cristian tuvo un fuerte episodio de alucinaciones en el que lloraba y gritaba. En un momento no reconocía ni a sus amigos, hasta que empezó a “dar vueltas como loco en el parque” según reveló una fuente relacionada a la investigación. Sus amigos tardaron casi dos horas en llamar a la ambulancia, porque en medio de la crisis no supieron qué hacer. En un momento, el joven no reaccionó más, y allí la fiesta se transformó en tragedia.

El caso Puleo es tremendo, porque demuestra que los jóvenes mendocinos tienen acceso prácticamente a las drogas que quieran. El viernes, el ministro de seguridad Carlos Aranda dijo en MDZ Radio que Mendoza ya no era un lugar de paso, sino de decidido consumo y tráfico de estupefacientes. Los crímenes relacionados a la droga y la acción de sicarios son prueba de ello.

También la Iglesia, a través del Episcopado, alertó la semana pasada sobre el tráfico y los crímenes narcos y recibió una dura respuesta del SEDRONAR. Pero la muerte de un chico deportista, querido, de sólo 21 años, da por tierra con todos los discursos.

A raíz de la muerte de Cristian Puleo intervinieron la policía, la división Narcocriminalidad, jueces y fiscales. También se ordenó una autopsia cuyos resultados estarían listos el jueves. Por ahora, la carátula es “averiguación de muerte”, aunque es imposible no relacionar el consumo de drogas con la crisis, el ataque y la muerte que sufrió el joven. Los restos de Cristian fueron sepultados hoy domingo por la mañana en un cementerio privado, y sus amigos volverán a declarar ni bien se conozca el resultado de la necropsia. La consumieron entre ellos, pero semejante muerte es también un hecho de inseguridad. La inseguridad de la droga.

Por tratarse de un tema muy delicado, la dirección del diario ha decidido cerrar esta nota a comentarios.