El peligro de consumir grasas trans: qué son y qué hacen
Las autoridades de seguridad alimentaria de los Estados Unidos adoptaron medidas para avanzar hacia la prohibición del uso de las llamadas grasas trans por considerar que son una amenaza para la salud.
Entre otros justificativos, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aseguró que la mayor parte de las grasas trans ya no son “reconocidas como seguras”, y además señaló que esta iniciativa puede evitar 7.000 muertes y 20.000 ataques al corazón en ese país cada año.
En la Argentina esta noticia causó revuelo en los ámbitos de la salud y la nutrición, pero paralelamente a esto, la población en general demostró no saber a ciencia cierta qué son y qué causan estas “grasas trans”.
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¿Qué son las grasas trans?
La Lic. en Nutrición Catalina Vespa explicó que “es muy difícil explicar o resumir la explicación de lo que significan las grasas trans, porque es un concepto químico complejo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el nombre ‘trans’ no tiene nada que ver con lo que son los alimentos transgénicos –que son aquellos que fueron producidos a partir de unorganismo modificado genéticamente mediante ingeniería genética-".
Por su parte, la licenciada en Nutrición Daniela Blanco compartió una definición “entendible”. “Básicamente, y para que todo el mundo lo entienda, las grasas trans son un tipo de grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida por el añadido de hidrógenos. Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos”.
“Lamentablemente, esta grasa es muy útil para la industria alimentaria ya que ayuda a mejorar la durabilidad, sabor, textura y estabilidad ante la fritura de los alimentos. La mayoría de la grasas trans de nuestra alimentación proviene de alimentos procesados y elaborados con aceite parcialmente e hidrogenado como margarinas, galletas, productos de pastelería como hojaldres, pasteles, alfajores, snacks, productos con baño de cobertura y fritos entre otros”, informa Blanco.
“Hay tres tipos de ácidos grasos, desde el punto de vista químico: los ácidos grasos saturados, los monoinsaturados y los poliinsaturados. El ser humano necesita consumir los 3 tipos de grasas -saturadas, monoinsaturadas y polinsaruradas- diariamente en cantidades adecuadas. Pero no necesita consumir grasas trans, pues nuestro organismo no está preparado para ello”, completa la Lic. Vespa.
¿Qué tan malas son las grasas trans? Es decir, quiero saber concretamente qué le hacen a mi cuerpo…
Catalina Vespa explica que “El mayor consumo de grasas trans se asocia a un aumento del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como cardiopatía coronaria, producto de que tienden a aumentar el colesterol sanguíneo. Además pueden inducir el desarrollo de diferentes tipos de cáncer. Otro efecto perjudicial es que las grasas trans impiden que los ácidos grasos esenciales omega 3 y 6 (w-3 y w-6) adquieran sus formas activas dentro del organismo. Estas grasas esenciales nuestro cuerpo no las puede producir y deben ser ingeridas con los alimentos, y son transformadas hacia otros compuestos bioactivos de gran importancia: las grasas trans impiden esta transformación”.
“Además de que elevan el ‘colesterol malo’ (LDL) y disminuyen ‘el bueno’ (HDL), se adhieren en las paredes de arterias y venas de todo el organismo incluyendo corazón y cerebro. Se las asocia también con el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Hay estudios que demuestran que las grasas trans retrasan el crecimiento y maduración del cerebro en niños (por efecto indirecto con respecto a la transformación de ácidos grasos esenciales encargados de esta función)”, completa Daniela Blanco.
Estados Unidos las ha prohibido. ¿Hay que prohibirlas?
“Más que prohibirlas, lo importante es controlar la cantidad de grasas trans que los alimentos contienen e incentivar a la industria a usar otros ingredientes más saludables. También promover en la población la adopción de un estilo de vida más saludable, con una mejor alimentación y con actividad física”, considera Catalina Vespa.
“En general hay poco control de la cantidad de grasas trans que contienen los alimentos. Prohibirlas puede ser una medida útil, siempre que eso lleve a que la población abrace una vida más saludable. Porque si, a pesar de la prohibición, igualmente mi alimentación es mala –es decir, si consumo alimentos de mala calidad nutricional- igual estoy en riesgo de tener problemas cardiovasculares y cáncer. La prohibición tiene que ir acompañada de otras cosas”, opina Vespa.
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¿Qué alimentos tienen grasas trans?
“Hay alimentos que naturalmente contienen grasas trans, como por ejemplo la leche. Pero contienen cantidades muy pequeñas, menores al 1%, y no son tan perjudiciales como las producidas a nivel industrial. Las que verdaderamente producen riesgos son las que se originan industrialmente. El claro ejemplo de esto son las margarinas, también llamadas aceites hidrogenados. Los aceites vegetales en su mayoría tienen ácidos grasos poliinsaturados y son líquidos a temperatura ambiente. La industria les agrega hidrógeno transformando estos dobles enlaces en enlaces simples, es decir, rompe los dobles enlaces de las grasas poliinsaturadas para obtener una grasa sólida, como la margarina. Durante ese proceso se producen las grasas trans”, explica la Lic. Vespa.
“Actualmente hay empresas que han mejorado el proceso de hidrogenación para obtener margarinas sin grasas trans o con una mínima cantidad”, completa Catalina.
¿Se informa en las etiquetas o en los envases que el alimento tiene grasas trans? ¿Cómo nos damos cuenta que este tipo de grasas está presente?
“En Argentina la ley obliga a informar si el producto tiene grasas trans. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Según la ley de rotulación, se informan las grasas trans por porción de alimento y si la porción tiene 0,2g o menos de grasas trans, está permitido poner 0 g de grasas trans. Además, debemos que tener en cuenta que usualmente cuando comemos un alimento nunca comemos "la porción", por lo tanto, sí estamos consumiendo grasas trans aunque pensemos lo contrario”, alerta la Lic. Catalina Vespa.
“Si el alimento que voy a consumir trae la información nutricional cada 100gr, es mejor fijarse ahí la cantidad de grasas trans que contiene ese alimento. Si aparece en porcentaje, recordar que el consumo diario de grasas trans no debe exceder el 1% del total de las grasas consumidas. En una dieta de 1500Kcal el 1% de grasas trans son 0,5gr, y en una dieta de 2000kcal 0,7 gr.”, sigue Vespa.
“Muchos alimentos indican en sus paquetes que no poseen grasas trans y lo hacen como una estrategia de marketing, pero muchos otros (casi la mayoría) no aclaran nada, por lo tanto, lo ideal es que nosotros como consumidores aprendamos a leer siempre las etiquetas de todos los productos. Si donde se detallan los ingredientes, en letra pequeña se señala: ‘Aceite vegetal parcialmente hidrogenado’, o ‘grasa vegetal hidrogenada’, pues ese alimento posee grasas trans”, aporta la Lic. Blanco.
“Te diría que si la gente se pone a leer todos las etiquetas y todos los ingredientes casi ningún producto industrializado se salva. Por lo tanto lo importante a rescatar es tratar de consumir solo la porción, y consumir más alimentos naturales como frutas, verduras, lácteos, comida hecha en casa. ¡Y hacer actividad física!”, completa Vespa.
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¿Cómo sustituimos a las grasas trans?
“Muy sencillo, por aceites vegetales como aceite de girasol, soja, oliva, maíz, canola. Si tengo que preparar algo en mi casa y la receta dice agregar "margarina" puedo usar igual cantidad de aceite vegetal o usar una margarina que no tenga trans. La única marca que en teoría no excede los trans, es la de la reconocida publicidad de la nena que salta la soga y dice ‘era para untar’. Pero lo ideal es usar aceite vegetal de una semilla”, responde Catalina.
“En particular creo excelente que organismos como la FAO (Food and Agriculture Organization) Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Y OMS (Organización Mundial para la Salud) estén tomando medidas respecto al uso y abuso de este tipo de grasas y creo que las mismas deberían ser erradicadas de la industria alimentaría ya que estudios están demostrando que es posible sustituirlas sin que los consumidores noten la diferencia”, dice Daniela.
“Argentina ya forma parte del grupo ‘Las Américas Libres de Grasas Trans’, conformado por varios países que trabajan para evaluar el impacto de estas grasas en la salud y métodos para erradicarlas paulatinamente de los alimentos”, comenta la Lic. Blanco.
Para finalizar la charla, la Lic. Vespa relata una anécdota: “hay una panadería en la 5° Sección de Ciudad muy conocida que vende tortitas "libres de colesterol". Cuando les pregunté cómo las hacían, me dijeron que reemplazaban la grasa animal (grasa de vaca) por margarina. ¿La conclusión? A pesar de que no tenían colesterol, eran peores para la salud que las tortitas comunes, porque estaban llenas de grasas trans que aumentan el colesterol en sangre”.
Agradecimientos: Lic. en Nutrición María Catalina Vespa, Mat. n°1081 y Lic. en Nutrición Daniela Blanco, Mat. n°967.