II Guerra: un gato les sirvió para comer diez días
Te puede interesar
Cielo gris y más frío en Mendoza: qué pasará este lunes con la lluvia
Elena Vladímirovna Mujina, Lena.
|
Lena tenía 16 años cuando comenzó el asedio a Leningrado y dejó un diario escrito a mano que comienza el 22 de mayo de 1941. Las primeras anotaciones son propias de una adolescente, sobre amistades y amores, pero un mes después anota que las tropas alemanas han atravesado la frontera, y da cuenta de los preparativos militares. “La ciudad ha empezado a transformarse”, registra.
Las alarmas antiaéreas le llaman al principio la atención y las registra como un hecho más, pero con el correr de los días comienzan a aparecer en el diario el registro de bombas que caen y la cantidad de víctimas.
“No me dan nada de miedo los muertos pero se me caen las lágrimas de pena” anota luego de que el 8 de octubre viera por primera vez a una víctima del asedio, en un hospital en el que prestaba colaboración.
Y la llegada del invierno trae consigo la escasez definitiva y las anotaciones más horrorosas. “Hay nieve por todas partes y hace un frío atroz”, comenta en su diario, y también hace referencia a los bombardeos, pero comienza a aparecer el hambre como tema.
“Tengo un hambre atroz, siento un vacío horrible en el estómago. Qué ganas tengo de comer pan, qué ganas”, escribe, y señala que, por el hambre, ya hay gente que no tiene energías ni para bajar a los reugios. Y es el 18 de diciembre cuando anota que han matado y se han comido al gato. “Nunca pensé que la carne de gato sería tan sabrosa, tan tierna”, registra, y da gracias al gato, “que nos dio de comer durante diez días”.
Pero las anotaciones relacionadas con la hambruna continúan, y más adelante Lena cuenta sobre unas albóndigas de caballo que comieron, y después sobre una gelatina hecha con cola de carpintero.
El diario de Elena Vladímirovna Mujina apareció entre documentación que se conserva del asedio a Leningrado, y quienes estudiaron el diario no sabían a quién pertenecía, hasta que entre los registros de Lena apareció una referencia a una pintora, y así fue como pudieron llegar hasta la autora, a partir del cruce de correspondencia entre ambas.

