Cómo mejorar la educación en sintonía con lo económico
La crisis en la calidad de la educación y cómo superarlo, la educación y el mundo laboral, el examen PISA y Argentina, la fórmula para que Chile pueda tener universidades gratuitas, las naciones que están haciendo bien las cosas en educación y la manera en que un presupuesto educativo pueda rendir lo suficiente para que los docentes sean bien pagos. Críticas y propuestas, en boca de uno de los pocos argentinos que pueden opinar con conocimiento de educación y economía, para al menos aportar lo necesario para iluminar la situación oscura en la que se encuentra la educación argentina, a esta altura tocando fondo en lo que es calidad –basta con compararnos con otras naciones latinoamericanas- y en camino de tocar fondo en lo que hace a niveles salariales y autoestima de los trabajadores de la educación.
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Durante 30 años fue miembro de la carrera de investigar del CONICET. Como economista, entre 1991 y 1996 fue viceministro de Economía de la Nación, secretario de Programación Económica, también enseñó economía de la UBA y fue presidente del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). Como educador, además de docente universitario ocupó el cargo de Ministro de Economía entre 1999 y 2000. Es miembro de la Academia Nacional de Educación y también de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Y enseña en la Escuela de Negocios de la Universidad Austral.
Economía y educación conforman un matrimonio que necesita llevarse a la perfección. No existe buena educación si no es bien paga, como tampoco se puede proyectar un porvenir económico razonable con una secundaria en el que sólo el 44% del alumnado se gradúa a tiempo.
Está claro que no estamos pasando un buen momento en educación y algunos conceptos de Juan José Llach pueden aportar respuestas:
“La educación tiene desafíos inéditos en todo el mundo porque estamos frente a educar a las masas. Hoy el objetivo es que todos tengan educación secundaria. Hace 60 años iba al secundario el 10% de la población. Era educación para elite y ahora es para toda la sociedad, un desafío sin precedentes. Entonces, el desafío es gigantesco y ha habido avances, por ejemplo la ley de Financiamiento educativo ha sido un paso importante”, inició para diagnosticar la primera falla estructural: la falta de ganas de ser docente.
“Si vos no jerarquizás la carrera docente de tal manera que sea una profesión apetecible como cualquier otra hay un problema estructural”.
También hizo un planteo de ser más óptimo con el tiempo adentro de las aulas y además se refirió a la educación inclusiva:
“El tiempo escolar en la Argentina es muy exiguo. Hay una ley de 180 días. Pero si ves cuántas horas está el alumno adentro del aula con el maestro o la maestra no debe ser más de dos horas y media por día (sin tener en cuenta la bandera, las palabras, la copa de leche y otros). Es poquísimo tiempo. Entonces un desafío grande es extender la jornada escolar. Tener, por lo menos, jornada extendida (no sé si doble escolaridad)”.
“¿Para qué? Para que los chicos de todos los sectores sociales puedan acceder a lo que hoy sólo acceden los de un sector social, que es el acercamiento a la segunda lengua, a las tecnologías, a la expresión artística, al deporte y recreación hecho de forma sistemática. Y después la calidad de las escuelas. Las escuelas en la que asisten los sectores con más necesidad en general tienen peor calidad. Si vos no corregís eso el sistema educativo no está haciendo lo necesario para generar una sociedad más integrada. Ha habido una segregación más que una integración”.
A la hora de opinar si la educación argentina tuvo momentos históricos destacados, el asesor del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) valoró las escuelas técnicas –que siguen aportando egresados bien capacitados- pero destacó que en otras épocas un perito mercantil tenía salida laboral, como también las que se convirtieron en maestras con el título secundario y a partir de esa experiencia sugiere que hoy todos los colegios enseñen, al menos, una competencia laboral que permita al egresado desempeñarse en la vida :
“Hay una distancia muy grande entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo. La Argentina tuvo modelos exitosos en el pasado. Se habla siempre en este contexto de las escuelas técnicas, que es un caso especial. Vos tenías las escuelas normales, en que todas las maestras que se destacaron en términos educativos tenían estudios secundarios. Y después los que eran peritos mercantiles hubo cientos de miles de ellos que se ganaron dignamente la vida con el diploma secundario. Para mí –y en esto estoy un poco solitario- habría que repensar la escuela media de tal manera de que los chicos adquieran, al menos, una competencia laboral en la escuela media porque no todos podrán o no querrán seguir estudiando toda la vida.
Presupuesto, educación y calidad
No dio grandes recetas para que los docentes cobren un salario digno y el sistema educativo pueda sostenerse bien: el mismo llega solucionando un problema que las gestiones educativas han intentado frenar y aún no lo logran: el ausentismo docente, que lleva a nombrar muchos suplentes y de este modo, a engrosar los números del presupuesto educativo:
“Cuando dije de jerarquizar la docencia incluye un nuevo contrato entre docentes y sociedad, que tiene que incluir una disminución sustancial de ausentismo. El ausentismo de docentes es el secreto mejor guardado porque no hay ninguna estadística oficial publicada, pero todos sabemos que es alto y eso absorbe muchos recursos. Hay que ir por una acción de jerarquización, pero por otro lado un compromiso de reducir el ausentismo. Eso sería muy importante porque ayudaría mucho en la parte recursos. No es el único, pero es un tema importante”.
Pero también sostiene que no alcanza con el 6% del Presupuesto si el objetivo es mejorar la calidad:
“En los últimos 15 años, en las evaluaciones internacionales (el 3 de diciembre se conocerá el último examen PISA), Argentina fue perdiendo posiciones en América Latina. Antes era primero o segundo y ahora es quinta o sexta, según los rubros. Eso es tremendo. Entonces la mejora de la calidad es una prioridad fundamental y para eso hay que trabajar escuela por escuela, porque el tema con las evaluaciones las usan como un tema netamente competitivo, como algo para hacer un ranking, y eso no es lo más conveniente. Para mi la evaluación tiene que ser algo que ante todo se devuelva a la escuela para identificar fortalezas y debilidades, es decir, en un diagnóstico preciso. Hay algunos indicios de que eso se está pensando hacer pero falta mucho. La agenda en materia educativa tiene que ser una agenda mucho más ambiciosa y honestamente pienso que si Argentina quiere recuperar ese papel que tenía América Latina debería invertir más del 6%”.
Cómo cualquier chileno podría estudiar en su país
“Respecto de la universidad gratuita lo que debería haber hecho (Chile) es un sistema de crédito como hay en varios países, inclusive Uruguay: en ese país existe el impuesto al graduado, esto es que cuando se gradúan y llegan a tener un cierto nivel de ingresos, esos egresados hacen una contribución para de alguna manera devolver lo que recibió en la universidad. Es decir, en Uruguay es gratuita pero a la vez hay una restitución. Eso debería existir porque de lo contrario es un sistema muy elitista, sistema que está subsidiando a gente que tiene capacidad de pago y eso no debería existir”.
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“Ahora también es cierto que en Chile muchos no pueden acceder a la universidad por el precio y eso es ilógico. En este sentido los dos extremos son malos: la gratuidad absoluta para todos –inclusive para los que pueden devolverlo en algún momento después”.
E indicó que hay muchas ideas que se pueden aplicar. “Por ejemplo, acá en Entre Ríos existe un impuesto pagado por todos los profesionales que se destina a pagar becas a chicos que no pueden terminar la secundaria”.
“La gratuidad absoluta es una ficción. El obrero de Tucumán cuando va a comprar la yerba (al pagar el IVA) está pagando la universidad a un chico de Barrio Norte de Buenos Aires. La idea de la gratuidad es una ficción: no hay gratuidad, ya que alguien lo está pagando. Salvo que tengas un sistema de impuestos muy progresivos, la gratuidad, así como está entendida es una ficción”.
Los países que combinan bien la educación con la economía
“Los que están en la vanguardia tienen una cultura muy distinta a la nuestra. En Occidente todo el mundo mira a Finlandia, que es el país que mejor le va en las evaluaciones internacionales”.
Y luego apuntó más cerca:
“En muchos países de Latinoamérica está habiendo cambios muy importantes. Países de ideologías diversas como México, Colombia, Brasil, Ecuador están cambiando de manera importante la educación en lo que son metas a alcanzar para 2020 y niveles de escolaridad. Por ejemplo, en Argentina hoy tenés un problema estructural tremendo: solamente el 44% de los chicos se gradúa a tiempo en la escuela secundaria ¡es bajísimo! y el 52% no puede reproducir cabalmente lo que han leído (según evaluación PISA). Los desafíos son realmente tremendos”.
“En todos estos países de Latinoamérica, por ejemplo Brasil –para mi de manera exagerada- quiere para 2021/22 que en las evaluaciones salga igual que en las naciones más desarrolladas. En muchos países se trabaja bien. Hay caminos”.
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“Siento que la Argentina no está en la vanguardia, sino que en la retaguardia en este tema de poner en marcha las políticas educativas necesarias para el siglo XXI”, sostuvo.
Dio una conferencia en Mendoza
Este jueves, Llach disertó en el hotel Executive sobre oportunidades y desafíos para Argentina y Mendoza, en un evento en el que presentó un programa para capacitar en la formación de líderes para el desarrollo local.
Destacó que a nivel comercial Argentina está ante una gran oportunidad en el mundo porque “un 70% de la población mundial -5 mil millones de personas- se está incorporando a la sociedad de consumo y se estima que entre 2010 y 2040, el número de personas no pobres o de clases medias en los países emergentes saltará de mil a cinco mil millones” y se trata de un sector Argentina aún no atiende mucho.
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DGE y Sarmiento
A diferencia de otras provincias argentinas, donde hay ministerios de Educación, en Mendoza aún prevalece el nombre de Dirección General de Escuela. En sentido, Juan José Llach elogió que la Provincia conserve esa denominación y luego agregó lo siguiente:
“Sarmiento, luego de ser presidente de la Nación (1868 – 1874) fue director general de escuelas de la provincia de Buenos Aires. El rol de esa persona era saber lo que pasaba en cada escuela”.