El Winland, cada vez más comprometido
La historia : en esos días, un cuerpo de técnicos de la Unidad de Información Financiera (UIF) arribó a Mendoza y se dirigieron prestos al subsuelo del casino Winland a efectos de analizar documentos de diversa índole en el marco de una serie de denuncias cruzadas que rozan el delito de lavado de dinero.
Lo que investiga la UIF es el origen y destino de los fondos y operaciones concretadas por Zulú y Olivares, quienes estuvieron al frente del Casino hasta la decisión judicial del 12 de septiembre, cuando se dispuso la intervención recaudadora.
No solo eso: la UIF está en contacto con sus pares de México y Estados Unidos. Esto es, las agencias que saben indagar en el delito de lavado de capitales. El dato no es menor, toda vez que Olivares ostenta una relevante participación en casinos mexicanos que también están bajo sospecha.
Oportunamente, Jorge Grispo —abogado de KLP— confirmó a MDZ la inspección de marras. A su vez, el abogado de la firma Zulú, Ricardo Corica, advirtió:
La investigación de la UIF “va a complicar más a KLP que a Zulú, ya que el responsable ante esa unidad es KLP”.
Como sea, la UIF ya ha accedido a documentación que compromete a los actores de esta trama y les ha advertido que tendrían que haber sido “más estrictos” a la hora de manejarse contablemente. La postal de esas irregularidades es el hallazgo de una factura por 22 millones de pesos que fue abonada al contado, violando todas las normas financieras vernáculas.
Ese documento encendió las alarmas de los investigadores e incluso de los abogados del Hotel Intercontinental, quienes advirtieron a este medio que ese descubrimiento por parte de la agencia anti lavado complicaría la existencia de todos los involucrados en la disputa judicial. ¿Qué se esconde allí, lavado de dinero, fuga de capitales, evasión impositiva? ¿Todo ello junto?
No se trata del único documento que prendió las alarmas de los sabuesos de la UIF. Hay docenas de irregularidades que fueron observadas incluso por los veedores del Winland. Algunas de ellas:
-Al realizar una consulta en la opción de máquinas re facturadas del sistema SOL2000, se obtuvo como resultado que en el mes de setiembre existen re facturaciones varias, sumando un total de $278.478,88 netos ($500.691,08 en valor absoluto) distribuida en 581 máquinas (casi todo el parque actual de máquinas).
-Situaciones similares han sido detectadas e informadas en fecha 07/10/2013 y en informe de auditoría de fecha 21/08/2013.
-Se detectó en las rendiciones de gastos que Zulú presenta al juez la existencia de facturas apócrifas (según listado de AFIP).
-Se detectó desde que comenzó la auditoría un significativo aumento en la facturación de gastos corrientes que no se condice ni con el consumo ni con inflación.
-Se detectó que Zulú no está cumpliendo con el pago de algunas cargas fiscales que le corresponde.
-Se detectaron re facturaciones y diferencias en conceptos variados, cambios de pozos acumulados sin que se detecte la razón de ello y todo tipo de anomalías respecto de las maquinas que están conectadas al sistema (respecto del cual se fueron detectando adulteraciones en los registros.
-Se negó el libre acceso a la UIF en su inspección y sólo se los dejó ingresar luego de que llegara el abogado Ricardo Corica.
Quizás el punto más polémico fue la negativa de acceso al Oficial de Cumplimiento y la imposibilidad de llevar adelante las obligaciones que impone la ley de lavado de dinero.
Las irregularidades mencionadas no solo están en poder de la UIF: se presentó hace unos días un escrito judicial por administración fraudulenta ante una fiscalía y los resultados prometen ser escandalosos.
Las denuncias se cruzan entre sí y se superponen unas a otras. Socios que se señalan ante la Justicia, divorcios que desnudan patrimonios ocultos e investigaciones que complican los negocios de todos los involucrados.
Ya lo dijo alguna vez Napoleón Bonaparte: “En los negocios de la vida no es la fe lo que salva, sino la desconfianza”.