Inseguridad: "Ladrones abstenerse, consorcio armado"
Un cartel pegado en la puerta de un edificio en La Plata advierte a todos los ladrones que la portera del lugar está armada, y que no dudará en disparar. Tras sufrir un robo, la mujer se compró un arma, 35 balas y asistió a prácticas de tiro al blanco.
El edificio está ubicado en 10 entre diagonal 74 y 48 y sólo la encargada tuvo la idea de comprarse un arma de fuego e instalar el letrero por su propia voluntad, ya que el resto de los vecinos decidió no acompañarla en la drástica determinación.
Según explicó la portera al diario El Día, el mensaje tiene un propósito disuasivo, y fue fijado allí luego de que ayer volviera a registrarse un nuevo ingreso de un delincuente al edificio.
Según informó Infobae, el hecho delictivo ocurrió el pasado viernes cerca del mediodía, cuando "un ladrón menor de edad abrió la puerta de ingreso con una tarjeta SUBE" y empezó a merodear los pasillos. Según contó Nora Amiotti (59), la encargada del consorcio, en su recorrido, el asaltante llamó a la puerta de varios vecinos.
Lo que sucedió luego todavía permanece confuso, pero finalmente alguien del edificio pudo avisar a la Policía y al ladrón terminaron por detenerlo en la vereda, a metros del hall central.
Desde que sufrió un asalto violento en su departamento del primer piso, el año pasado, se trastocó su rutina, dijo la portera. "Empecé a no poder dormir y a perseguirme. Terminé por comprarme un revólver calibre 32 con 50 balas y un frasco de gas pimienta, después de que me lo recomendaran", afirmó.
Con los permisos que le concedió el Renar, los estudios psiquiátricos obligatorios y una serie de lecciones de tiro, la mujer ahora vive alerta. "Tengo sangre fría. No sé si podría matar a una persona; pero si alguien intentara ingresar a mi departamento creo que dispararía a la pared para amedrentarlo. Es difícil predecir cómo puedo llegar a actuar en ese momento. Hace dos años, dos hombres se hicieron pasar por técnicos del cable, entraron en mi casa, me tiraron al piso, me patearon, una y otra vez hasta cansarse. Se llevaron toda la plata que tenía. Después de esa experiencia, como se podrán imaginar, mi vida cambió. Ya no pude dormir tranquila", argumentó la mujer, que se recibió de abogada en 2007.
En otro de los antecedentes delictivos que suma el historial de este edificio tuvo como víctima a María Esther Fermín, una mujer de 95 años, que vive sola. Hace ocho meses la jubilada atendió una llamada del portero eléctrico y bajó a recibir a un supuesto empleado del correo.
"Me hicieron el cuento del tío y me tuvieron entretenida unos minutos, mientras uno de los ladrones subió hasta mi departamento. No sé si se trataba de principiantes, pero al final no se llevaron ninguno de los objetos de valor, que tenían a la vista. Se ve que solamente buscaban plata", explicó.