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Un hachazo en una pierna dejó ver la pelea entre guardaparques y crianceros en el Sur

Humberto Sagal, criancero de la zona sur, ofreció su versión de los hechos del domingo, cuando su hijo le produjo una herida de arma blanca a un guardaparque. Explicó que los puesteros están indefensos ante el ataque de zorros y pumas a su ganado.

El domingo a la mañana, un incidente involucró a guardaparques y a un supuesto grupo de cazadores furtivos, quienes agredieron a los primeros, provocándole a uno de ellos un importante corte en una pierna, por lo que debió ser trasladado de urgencia al hospital regional y posteriormente hasta el Schestakow de San Rafael, y el hecho destapó la olla sobre una enemistad de vieja data.

Los guardaparques explicaron que en un control de rutina encontraron a un grupo de doce personas reunidas en un rial (corral de piedra), y al momento de presentarse fueron recibidos por Humberto Sagal, dueño del campo. Posteriormente, y ante la sospecha de que se tratara de un grupo de cazadores furtivos, procedieron a una inspección. Fue entonces cuando el hijo de Sagal agredió a Érica Rojas y Edgardo Soto, dos de los cuatro guardaparques.

Con el correr de los días, los guardaparques han fortalecido su reclamo ante esta agresión de estos supuestos cazadores furtivos y piden soluciones inmediatas. Paralelamente, desde varios puntos del departamento sureño comenzaron a circular rumores sobre roces entre los guardaparques y los crianceros, que cambiarían radicalmente el análisis de la situación.

Buscando echar luces sobre lo sucedido, MDZ Online pudo dialogar con Humberto Sagal, catalogado por los guardaparques como uno de los cazadores furtivos, quien ofreció su versión de los hechos.

“Vos callate”

Humberto Sagal relató que el domingo se encontraban en la zona de Pampa Palauco Sociedad Anónima, lugar que él alquila para la producción de su ganado, y no en Pampa Palauco, adonde habían llegado a buscar algunos vacunos para posteriormente venderlos.

Fue entonces cuando llegaron los guardaparques, a quienes recibieron Humberto y su hijo, pero los visitantes no los trataron bien y solicitaron revisar las pertenencias. Así fue como el hijo de Humberto indagó el porqué de la requisa, a lo que el guardaparques agredido contestó: “Vos callate”, y posteriormente los empujó, explicó el puestero.

“Mi hijo reculó trastabillando y reaccionó mal”, manifestó Sagal para explicar el corte con un arma blanca que le produjo a Soto. Y en cuanto a Érica Rojas, indicó que a ella su hijo sólo la empujó pero que no la golpeó. Sin embargo, a pesar de explicar cómo sucedieron los hechos, Sagal fue rotundo al sostener que no justificaba de ninguna manera la agresión de parte de su hijo a los funcionarios de Recursos Naturales.

Por otro lado, en cuanto a lo denunciado por Érica Rojas, Sagal aclaró que ellos nunca los amenazaron. Incluso, destacó que ni los guardaparques ni la policía les encontró nada que indicara que estaban cazando y que los han acusado injustamente.

En tanto, los funcionarios agredidos mencionaron que en el grupo de supuestos cazadores furtivos había personas que tenían indumentaria municipal (campera naranja fluorescente), hecho que Sagal aceptó, e insistió con que nadie estaba cazando, sino que estos empleados municipales los estaban ayudando con el trabajo del ganado.

Pumas, zorros y guanacos

Esta situación reflotó un problema de vieja data. Desde Recursos Naturales protegen la flora y la fauna del lugar, amparados por una ley provincial, situación a la que se contrapone que los crianceros protegen su ganado y las pasturas, por lo que reaccionan ante la amenaza de pumas, zorros y guanacos.

Así es como, en el caso de que maten a alguno de estos animales, los guardianes de la flora y la fauna actúan, y es entonces cuando se producen los roces.

Sagal trajo a su memoria un hecho en el que un puma mató a más de 50 chivos de su ganado, por lo que presentó reclamos en Recursos Naturales, teniendo en cuenta que el animal en cuestión está protegido, pero nunca pudo recuperar lo perdido.

“El puma nos genera a los crianceros grandes daños y los guanacos nos dejan sin comida para nuestros animales”, puntualizó Sagal, y agregó que no “pueden hacer nada” si ven a un puma atacando al ganado.

De acuerdo con el testimonio de Sagal, la situación ha llegado a tal punto que “los crianceros deben hacer de perros pastores”, es decir, llevar las cabras a los lugares de pasturas, quedarse todo el día allí junto a su capital y, ya en horas de la noche, retornar al hogar.

Esta situación genera cierto encono hacia los guardaparques, advirtió el entrevistado, porque, ante los daños que generan los animales protegidos, el puestero es el perjudicado. “De a poco, los ganaderos nos estamos quedando sin nada, pero qué vamos a hacer, no nos queda otra”, manifestó resignado el hombre de campo.

Sin embargo, “a los que vienen a cazar en las 4x4 no les hacen nada”, manifestó el criancero, y concluyó: “Pero a nosotros, que trabajamos la tierra y que cuidamos nuestro ganado, nos tratan de cazadores furtivos, y eso molesta”.

El hombre de campo no justificó el actuar de su hijo, pero reconoce la bronca de los crianceros hacia los guardaparques al ver que su ganado queda desprotegido y que esto pone en juego el pan de su familia. Mientras que, por su parte, los funcionarios de Recursos Naturales cumplen con su trabajo.

Gustavo Yañez