Presenta:

En nombre del amor…

El amor es entendido como ilusión de completud, pretende suspender las diferencias, una forma de tramitar la división subjetiva buscando hacernos Uno con el otro.
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Y si dos están de acuerdo, es por un malentendido.

Todos nos preguntamos sobre el amor. Deseamos encontrar aquel que es para nosotros. Nos
preguntamos “que me quiere el Otro”. Y amamos. O nos dejamos amar. Nos ilusionamos,
sufrimos, gozamos.

El entramado amoroso, organiza al sujeto, nos constituimos en la relación con el Otro y esta
condiciona nuestra existencia de un modo estrictamente particular, único.

La clínica muestra que en el síntoma se encierra una larga historia de desencuentros,
traumas amorosos; amores frustrados, imposibles, fracasados… Pérdidas necesarias, la
madre, como primer objeto de amor, es el primer duelo que se sufre. Imprescindible para el
desarrollo y advenimiento como sujeto, autónomo y listo en su capacidad para amar.

Es así como la relación primordial madre-hijo se fija como modelo para el resto de las
relaciones futuras y, como paradigma de todo vínculo de amor, aspira a ser imitado, por
similitud o por diferencia, a aquella primera relación perdida para siempre. El sujeto quiere
ser todo para el otro como en un tiempo, pregenital e inmemorial, lo fue para la madre.

El amor es entendido como ilusión de completud, pretende suspender las diferencias, una
forma de tramitar la división subjetiva buscando hacernos Uno con el otro. Espejismo que
hace circular el deseo y las demandas siempre insatisfechas porque jamás se obtiene lo
que se desea. Y asi nos tropezamos inevitablemente. Obstáculos en el encuentro amoroso.
Imposibilidad estructural del encuentro pleno. Vivimos en medio de sobreentendidos y
malentendidos.

Dice Collete Soler: “Ya no tenemos mitos del amor, ni el amor cortés, ni el amor precioso
de las preciosas del siglo XVII, ni el divino, ni el glorioso de los clásicos. No tenemos
paradigmas del Ideal del amor ni del Ideal del Otro. Aún tenemos amores. Amores sin
modelos. Podremos inventarlos caso por caso.”

Sin embargo, el amor no cesa de escribirse, calma la angustia dejada por la falta. Y en una
promesa de eternidad en el presente, nos crea la ilusión de superar el vacio y la tremenda
sensación de la finitud de la vida.

Y aunque se haya amado mucho y se haya sufrido mucho más…El amor es un milagro
siempre.

Lic. Laura Alcaraz

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