Un mundo en miniatura muestra la comida como nunca la viste
Son fotografías de figuras mínimas de hombres y mujeres que posan junto a distintos alimentos como si hubiesen sido sorprendidos durante un hecho. Los epígrafes de esas imágenes hacen de cada una de ellas una historia enigmática. Todas pertenecen a “Edible worlds” (Mundos comestibles) una exposición que Christopher Boffoli –escritor, periodista, artista plástico y fotógrafo de Seattle– inauguró con éxito hace unos días Nueva York. Cukmi habló con él:
CUKMI - ¿Recordás cuál fue el inicio de tu trabajo con estos pequeños mundos?
CHRISTOPHER-La génesis de mi serie de fotos “Big Appetites” (Grandes apetitos) está en una gran cantidad de medios a los que estuve expuesto cuando era chico. Entonces había muchas películas y programas de televisión que explotaban el potencial dramático y de comedia de la yuxtaposición de diferentes escalas: personas pequeñas en mundos de tamaño normal, principalmente. Ese es un tema de nuestra cultura que vuelve una y otra vez desde Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift del siglo XVIII, y probablemente desde antes también. Además, yo era un ávido coleccionista de los autitos Matchbox, tenía trenes en miniatura y me gustaba mucho construir modelos de autos, barcos o aviones en escala. Me fascinaban, como a muchos chicos, las cosas muy pequeñas, meticulosas y llenas de detalles.
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CUKMI - ¿Por qué armaste ese nuevo universo con comida?
CHRISTOPHER- Cuando comencé a sacar fotos para esta serie, entre 2003 y 2004, elegí conscientemente la comida como uno de sus componentes porque tiene grandes posibilidades estéticas –en términos de textura y color– especialmente cuando se la fotografía con buenas luces y lentes macro. Además, al combinar comida con juguetes se logra que el trabajo sea inmediatamente accesible para casi todo el mundo. Más allá del lenguaje, la cultura y el estatus social, la mayoría de nosotros puede recordar juguetes de su infancia. Y, sin importar, si uno come con cubiertos, palillos o la mano, todos entienden de qué se trata cuando hablamos de alimentos. El hecho de sentarnos alrededor de una comida nos hace sentir más humanos.
CUKMI - Una de las claves de tus obras es la línea del epígrafe que acompaña cada imagen. ¿Cómo y cuándo surge?
CHRISTOPHER- Es una parte muy importante del trabajo porque refuerza el humor y el mensaje de las imágenes. Lástima que muchas veces cuando lo roban y utilizan sin premiso en Internet, se olvidan de incorporarla. A veces esa línea viene a mi mente apenas saco la foto, otra tengo que pensar y corregirla mucho. Pero siempre la imagen ha estado antes que el epígrafe.
CUKMI - En el universo que planteás, ¿es todo juego o hay algo de denuncia sobre nuestro uso de los alimentos, nuestros excesos o incluso algunas cuestiones del mundo laboral y sindical?
CHRISTOPHER- No fue esa mi intención original pero pienso que está muy bien que genere la oportunidad de reflexionar sobre algo tan importante como los alimentos, su producción y consumo. La industrialización de los alimentos y la ciencia de los alimentos es, para mí, algo sensacional. Sin embargo, aunque la mayoría de los estadounidenses tienen acceso a una increíble cantidad de opciones en términos de comida, comemos mucho y mal. Existe una relación muy compleja en nuestra cultura con la producción, el abastecimiento, la gran oferta y el consumo de alimentos, y me gusta plantearlas desde una perspectiva completamente distinta. Algo que nos haga ver los obviedades de lo cotidiano de una forma nueva. Me gustaría saber por qué, por ejemplo, en un país con una oferta tan variada de comida, donde la televisión está llena de programas sobre cocina y alimentos, muchísima gente ya no cocina. ¿Por qué preferimos la comida rápida y comprar alimentos precocinados?
LINK: Ver todas las fotos en Big Appetites