A 75 años de la creación del "Guernica"
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El Gobierno de la República decidió participar, en plena Guerra Civil, en la Exposición Internacional de París de 1937. El pabellón español fue diseñado por Luis Lacasa y Josep Lluís Sert, una joya arquitectónica que albergó tanto en su interior, como en el jardín, grandes tesoros. Ahí estaban «El segador», de Miró; la «Montserrat», de Julio González; la «Fuente de Mercurio», de Calder, «El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella», de Alberto Sánchez... También varias obras de Picasso: «La dama oferente», «Cabeza de mujer», «Busto de mujer», «Bañista»... Pero, sin duda, la joya del pabellón fue el «Guernica». Esta es la historia de cómo se creó una obra de arte, de cómo se gestó un icono del siglo XX.
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Pasaron los meses y Picasso, inmerso en una crisis personal y creativa, no lograba ejecutar el encargo. El 26 de abril se produjo el bombardeo de Guernica a cargo de la aviación alemana de la Legión Cóndor. Todos los medios se hicieron eco de la noticia y, por supuesto, Picasso, que seguía muy atento a todo lo que ocurría en su país, se enteró. El 1 de mayo, la manifestación por el Día del Trabajo en París fue un grito en contra de la guerra, en recuerdo con las víctimas de aquel bombardeo. Ese mismo día Picasso comenzó a pintar un inmenso lienzo (351 por 782 centímetros), su cuadro más emblemático en su estudio de la Rue des Grands Augustins de París. Lo hizo frenéticamente, enfurecido. Tan solo en 33 días. El 4 de junio se colocó en el pabellón español.
Mirá las fotos y seguí leyendo aquí la excelente nota de Natividad Pulido en el diario abc.es.