¿Qué será de nosotros cuando seamos viejos?
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Ni las cirugías, ni la fuente de la juventud han logrado revertir el envejecimiento de las personas. Quizás las cremas logren cubrir arrugas momentáneamente, las tinturas podrán ocultar las canas, pero lo cierto es que tarde o temprano todos llegaremos a la tercera y quizás con suerte a la cuarta edad.
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Por cada jubilado deberían existir de tres a cuatro trabajadores activos, pero la realidad en Mendoza indican que hoy esa relación es casi del uno a uno.
El Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) estimó que para 2020 la población del Mercosur con más de 65 años de edad será de 24.773.200 millones de habitantes, equivalente al 9 por ciento del total.
Los mayores de 65 años serán alrededor de 18.600.000 adultos mayores en Brasil y 5.225.000 en Argentina, de acuerdo al centro de estudios, dependiente de la CEPAL. En la Argentina ya viven 3.487 habitantes mayores de 100 años y esa tendencia se acentuará en los próximos años, planteando un desafío para los sistemas de salud, ya que la vejez demanda mayor atención médica y en consecuencia mayores gastos, según indican los especialistas en la medicina afín.
Actualmente en Mendoza más de un 17 por ciento son personas de más de 60 años, en la Capital mendocina hay un 20 por ciento en estas condiciones. La población envejece y tenemos que prepararnos para ello.
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“La familia debe adaptarse a esta nueva situación, afirmó a MDZ el doctor Eduardo Hernández titular de Pami en Mendoza, pero también el sistema sanitario debe acompañar con medidas que permitan la integración del adulto mayor. Hoy una persona mayor pasa de estar en su casa a un hospital de agudos o a un geriátrico, es necesario algo intermedio que hoy no existe”. La preocupación de este profesional pasa por dos aspectos fundamentales, uno es la falta de personal capacitado para atender a las personas mayores, desde médicos, enfermeros hasta personas de cuidaddo. La segunda preocupación es que el Estado implementa medidas para contener a los ancianos, pero no son suficientes.
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“No me siento vieja", dice Irma de 71 años , ama de casa, "me siento útil a la sociedad y con ganas de hacer muchas cosas en especial ayudar a los otros".
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“La gente mayor es dejada de lado", dice Judith Accardi, vendedora por naturaleza, ama de casa y muy inquieta aun con sus 65 años. "Los hijos llevan a sus padres al geriátrico sin mediar otra opción y no es lo ideal para una persona que ha trabajado toda su vida cuidando de sus hijos”.
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“He tenido muchas operaciones (cirugías en su cuerpo) en mi vida y pienso que ni mis hijos ni me esposo me van a abandonar, dice Rosa de 62 años, soy muy activa y hago muchas cosas en mi casa”.
Las personas mayores se preocupan por su futuro, saben que mientras puedan desplazarse por sus propios medios y mantenerse sanos, podrán decidir qué hacer durante el día. Pero la realidad de estas tres mujeres no es lo habitual en las personas que tienen más de 70 años. Muchos tienen problemas de salud graves, otros están impedidos de movimientos y en los casos más severos, los problemas mentales dificultan que puedan decidir por sí solos qué hacer en esta estapa de la vida.
Hay ancianos que permanecen muchas horas encerrados en sus casas, solos, sin que nadie los visite o los invite. Muchas veces esta simple atención por parte de hijos o nietos es a veces el "mejor remedio o cura", sostiene Estela Flamarique, Subsecretaria de Familia.
Aunque hay situaciones más graves que a veces no conocemos en detalle, cuando los ancianos son maltratados y golpeados por sus familiares o cuidadores. “Nosotros recibimos varias denuncias sobre maltrato a los mayores, afirma Flamarique, generalmente estas denuncias las realizan los vecinos o familiares de las víctimas que no conviven pero saben de la situación. Cuando comenzamos a investigar los temas por lo general la raíz de los mismos es mucho más profunda”.
Lo cierto es que no son muchas las denuncias que se reciben sobre estos temas ya que los adultos no se atreven a realizarlas y tampoco saben a dónde.
Dolores cuida en su casa a cinco ancianos, ella les da de comer, los baña, les da sus medicamentos, le cambia los pañales y está atenta a todo lo que necesitan, cosas que sus familiares por distintos motivos no hacen. Dolores cobra por este servicio, los ancianos viven en su casa, es el sustento que ella tiene para vivir desde que perdió a su esposo hace ya varios años.
Esta mujer accedió a contestar las preguntas de MDZ vía telefónica pero sabe que su hogar no es “legal”, no cumple con los requisitos, pero tampoco podría legalizarlo, sabe que si tiene una inspección su futuro y el de esas personas quedará a la deriva. Estos lugares abundan en Mendoza, se los conoce por la información que va de boca en boca, no hay avisos y pocas veces teléfonos disponibles. En algunos de estos lugares se los atiende bien pero en otros no, por eso la subsecretaría de Flamarique al tomar conocimiento de estos lugares "clandestinos" debe actuar y clausurarlos. No es fácil, de pronto los jubilados vuelven a las casas de sus familiares sin que estos así lo deseen. Una situación que se agrava con el crecimiento demográfico de las personas adultas.
Luz es una joven peruana que llegó a Mendoza hace unos cinco años, ella trabaja como empleada de lunes a sábado, por las tardes y noches cuida a los abuelitos que por distintos motivos, están internados en los hospitales. "Yo hago esto no sólo porque es mi medio de vida sino también porque me gusta estar con los abuelitos. Hay algunos que están muy solos, nadie los visita y conmigo charlan contándome sobre su vida, hay casos muy tristes".
Argentina se está convirtiendo en uno de los países con la población más envejecida y no nos estamos preparando para ello. Hernández sostiene que hoy “las obras sociales no contemplan esta asistencia, sólo lo hace Pami. Entre 1993 y 1994 nosotros empezamos con la experiencia del Hospital de Día en el Lencinas, el sistema fue tan exitoso que no sólo los mayores participaron, también gente con distinto tipo de capacidades”.
El hospital de día consiste en que las personas mayores son llevadas en la mañana al lugar, se le realiza un chequeo médico, realizan actividades y hasta en algunos casos comen en la institución. Casi funciona como un jardín para mayores. Pero la demanda es mucho más grande que la oferta y esto por ahora no soluciona el problema.
En Mendoza Pami tiene 205.000 afiliados, sólo 80.000 se incorporaron en un período de dos años luego de la moratoria en la cual se incorporaron amas de casa, veteranos de Malvinas, nietos a cargo de adultos mayores al sistema provisional.
El doctor Osvaldo Elías es director Técnico Geriatra, trabaja en el hospital Gailac, un lugar en donde actualmente se lleva adelante un programa en donde se atienden afiliados de Pami y aquellos carentes de obras sociales, allí son atendidos en cuanto a su demanda de salud, pero además reciben cuidados especiales con gimnasia y otras actividades que mantienen a los abuelos más activos. El problema es que sólo 70 pacientes reciben este servicio, la capacidad está colmada.
Para este médico el crecimiento de la población adulta es un fenómeno mundial que se evidencia en los países desarrollados con más claridad. "La pirámide poblacional se está invirtiendo, hay menos nacimientos y más población mayor". Este profesional está convencido que la falta de profesionales en el sector se agravará, hay mucha gente empirica trabajando que no es lo ideal "pero cubren una necesidad de la sociedad".
"Hay muchos ancianos encerrados en geriátricos que no son minusválidos, dice Elías, por una cuestión social y por las obligaciones en los hogares, estas personas no son atendidas en sus casas y son derivadas a geriátricos. En muchos de esos lugares no se los estimula como necesitan y pasan horas sólo viendo televisión".
En las consultas realizadas por MDZ casi todos los entrevistados concordaron en algo: "no hay suficiente personal médico, enfermero o personas de cuidado, capacitados para este segmento de la sociedad".
En la UNCuyo, en la Facultad de Ciencias Médicas su decano el doctor Roberto Vallés dijo a MDZ que dentro de la carrera no hay una cátedra que enseñe sobre geriatría o gerontología, "nuestra Facultad cuenta con un postgrado en Geriatría y Gerontología que dura dos años. En el postgrado se iniciaron 23 alumnos pero en la actualidad sólo siguen 17 estudiantes. El título que otorga la carrera de Medicina es el de Médico generalista y la temática de Geriatría está incluída en los programas de las áreas relacionadas. No existe una asignatura específica y no estamos en condiciones de agregar un número mayor de horas de cursado en la carrera".
más horas cátedras para incorporar esta especialidad, que quien lo desee debe recurrir al curso de postgrado disponible para tal fin.
En el ámbito privado hay una cátedra que sí contempla la geriatría como una materia más, pero no alcanza para cubrir las necesidades del sector.
Ideas para cambiar la situación
Dr. Eduardo Hernández, Pami:
“Yo comenzaría trabajando más en la idea de cuidar antes de curar, buscaría que existan más casas de cuidado para que los abuelos sean atendidos durante el día y en la noche vuelvan a sus casas. Esta es una necesidad que no está satisfecha. La gente tiene que participar de estas actividades, tomar conciencia y conocer los derechos que tiene al respecto”.
Estela Flamarique, Subsecretaria de Familia:
“Creo que es importante realizar campañas de concientización de la sociedad, hay que hacer visible a la vejez porque es un camino que vamos a recorrer todos. “Hoy mi realidad es tu realidad mañana, el presente de algunos será el futuro de todos”. Además es importante inculcarles a los niños de esta realidad, nosotros lo estamos haciendo con muy buenos resultados.
Judith, Irma y Rosa
Las tres comparten la idea que dejar a nuestros abuelos en un geriátrico no es bueno, “es preferible contratar a una empleada para que los atienda y no moverlos de su casa porque es una situación muy triste”. Además recalcaron la necesidad de que haya más respeto con nuestros padres y abuelos.
Dr. Osvaldo Elías, médico geriatra
Hay que concientizar sobre la capacitación del personal adecuado. Es necesario también concientizar sobre políticas de programas de la tercera edad, mientras más se envejecen aparecen nuevas patologías. Mientras somos jóvenes tenemos que tomar en cuenta medidas preventivas, manteniendo una buena alimentación, ejercicio cotidiano y conservar un estatus mental adecuado porque hay muchas cosas que afectan nuestra mente y no hay medicamentos para ello. Es decir debemos cuidarnos del estrés. No debemos dejar solos a nuestros abuelos, hay mucho para hacer es un área muy delicada.
Las patologías que más se están viendo en los últimos años en las personas mayores son los problemas de demencia en sus diferentes variedades tales como el alzheimer y problemas vasculares. También la artrosis es muy frecuente en la edad adulta.
Lic. Viviana García Sotelo