Un barrio de Palmira, una bomba social que puede estallar en cualquier momento y producir muertos
El domingo por la noche una mujer de apellido Pastrana fue agredida por unos jóvenes con trastornos de conducta del Barrio Ramonot, de Palmira, San Martín, que por la golpiza que le propinaron llegaron a dejarla dentro de una acequia. Por la fortísima agresión la mujer casi perdió el bebé del que estaba embarazada y en la trifulca también resultó herido (con unas costillas quebradas) su pareja, Daniel Pastrana.
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La familia Amaya es muy conocida por los incidentes en los que ha estado involucrada en el Barrio Ramonot y en total son seis los hermanos quienes además cuentan con una quincena de amigos que considerando sus códigos de la calle “les hacen el aguante, pero eso a nosotros ahora no nos importa, porque no vamos a perder nuestras casas porque a ellos se les ocurra y tampoco vamos a dejar que nos toquen a nuestras familias. Yo tengo a mi familia viviendo en otro lado al igual que hizo el Rambito. Lo que me preocupa es que esto se va a ir de las manos en cualquier momento”, refexionó el Futre.
Por los hechos, la madre de El Futre, anoche visitó la Unidad Fiscal de San Martín para poner en conocimiento a las autoridades sobre el problema en ese conocido barrio de Palmira. Situación de la que también está en conocimiento el Jefe de la Distrital Zona Este de la Policía de Mendoza, el comisario Daniel Silva: “Sí, estamos muy atentos a lo que pueda suceder. Estamos trabajando con la oficina de Relaciones con la Comunidad para ver la forma de que este conflicto social no llegue a mayores”, dijo el jefe de la fuerza mientras participaba de los actos por el 25 de Mayo en las Bóvedas, en San Martín.
Sin embargo, anoche, un grupo de vecinos que quieren que los Amaya abandonen el Ramonot, comenzaron a armarse con el fin de repeler lo que consideran será la embestida final de la conflictiva familia compuesta por seis hermanos: “Esto no está bien, pero no nos queda otra. No tendríamos que estar juntando armas para defendernos pero no podemos dormir. Esto se tiene que acabar en cualquier momento y algunos vecinos están dispuestos a quemarle la casa a los Amaya y hasta a matar a un par”, expresó El Futre.
Mientras tanto, un grupo de madres se comenzó a organizar para juntar firmas para llamar la atención tanto de las autoridades judiciales como municipales para que atiendan “la necesidad de que estos muñecos se vayan del barrio. Porque sino esto se va a poner denso, muy denso, porque no vamos a dejar que nos metan más miedo estos c……”, reiteró.
En tanto, el Rambito cerró filas junto a El Futre: “Mirá el golpe que tengo en la frente. Esto me lo hicieron mientras trataba de alejar a los Amaya cuando el domingo le estaban pegando a la señora Pastrana. La tuvimos que sacar desde dentro de la cuneta. ¿A vos te parece? Esto no puede seguir pasando, ya no nos podemos dar el lujo de ir a comprar comida al almacén después de que anochece por los señoritos estos se adueñan de la calle. Se juntan en la esquina a ponerse en pedo y a decirle de todo a quien pasa. Ni te cuento cuando pasa una chica, por poco se le tiran encima. Y si les contestás te empiezan a tirar piedras y a corretearte”, graficó.
“Anoche mi mujer que se llama Carina estaba enloquecida por conseguir un camión para llevarse las cosas de la casa. La cocina, la heladera, las camas y las cosas de los chicos porque dice que no quiere vivir más acá. Yo le pregunté: ¿Y la casa, que ya está a mi nombre…? Y yo le dije que ni en pedo les voy a dejar mi casa a estos hijos de p…”, lanzó el Rambito.
Carina, la mujer del Rambito, relató que "ya tengo la orden judicial para poder sacar las cosas de mi casa y me dicen que sólo me puede acompañar un sólo móvil policial. El asunto es que tengo información que por el fondo de mi casa hay como 20 vagos, incluídos los Amaya, que están esperando que vaya para hacerme mierda", dijo preocupada esta tarde.
Así las cosas, los vecinos se quejan porque afirman que la policía no hace nada. Hay una versión que afirma que porque tienen miedo los vecinos no realizan la pertinente denuncia y por consiguiente la fuerza de prevención no puede actuar. Mientras tanto el barrio sigue en ebullición y las promesas de “te voy a matar” o de “te voy a quemar la casa” siguen a la orden del día, mientras el encono contra los Amaya sigue creciendo y éstos por su parte se siguen armando para resistir en su tozuda postura de ser los más fuertes y temidos del barrio, del Ramonot, claro, en Palmira, en el departamento de General San Martín.


