Hitler, un "cerdo de retaguardia"
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En noviembre de 1914 se libró en Bélgica uno de los encuentros más carniceros de la Primera Guerra Mundial, la Primera Batalla de Ypres, apodada por los alemanes la Masacre de los Inocentes. En la Kindermord murieron 40.000 germanos, pertenecientes a nueve divisiones, casi la mitad de los combatientes implicados.
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Adolf Hitler fue uno de los pocos afortunados de la 1º compañia del regimiento List que salió indemne (42 de 250). ¿Milagro o suerte? No; a pesar de servir como enlace de comunicaciones, se hallaba a bastantes kilómetros del frente, a salvo del fuego de ametralladora y de las estériles cargas a la bayoneta para desalojar a los británicos del saliente de Ypres.
Tras examinar documentos inéditos del regimiento bávaro List, intactos pese a los intentos de los inquisidores nazis por ocultar el historial de su jefe, Weber desvela aspectos poco conocidos del dictador. Tanto ha llamado la atención su publicación, que el director Niki Stein, autor de Rommel rodará una serie de televisión inspirada en la obra de Weber. La miniserie constará de diez capítulos que comienzan en 1914, en los albores de la Gran Guerra, y terminan en 1945 con el suicidio de Hitler en su búnker berlinés.
El libro esclarece que las convicciones antisemitas de Hitler no estaban formadas de antemano y que después de la derrota de los ejércitos del Káiser las ideas de aquel joven de 25 años se radicalizaron. Durante el conflicto no expresó su odio a los judíos, es a partir de 1919 cuando empieza su dialéctica furibunda.
También descubrimos que, pese a haber sido condecorado dos veces, con la Cruz de Hierro de primera (1918) y segunda clase (1914), y de haber sido herido y gaseado, su trabajo como enlace no era demasiado peligroso, pues era a nivel de regimiento, a varios kilómetros del frente y no de trinchera en trinchera.
La obra desmiente que los veteranos del Regimiento List se alistaran en masa en el partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, es más, destacan por el poco porcentaje en hacerlo (2% hasta 1933). Sus camaradas consideraban que el trabajo de Hitler era poco peligroso. El dictador solo acudió a una reunión de veteranos de su regimiento, y tras ser tratado fríamente no volvió a hacerlo.
Seguí leyendo aquí la nota de Carlos de Lorenzo en laaventuradelahistoria.es