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Cerrado por vacaciones: ¿por qué Mendoza "duerme" a nivel turístico?
En enero, Mendoza parece una provincia "cerrada por vacaciones". Hay pocas alternativas para recrearse y la mayoría de ellas son caras en comparación a otros destinos turísticos. ¿Cómo resolver y revertir esta situación? No hay una sola respuesta, sino varias.En el especial que ha preparado MDZ este domingo, se intenta trabajar sobre los problemas, pero también sobre las soluciones. Pasá, mirá y sorprendete.
El dato surgió del propio presupuesto oficial: Mendoza ostenta un déficit de $1.500 millones en el año en curso. Esto ha llevado al gobernador Francisco Pérez a hacer sendos viajes a Buenos Aires y Estados Unidos para intentar cubrir ese hueco financiero. Cabe preguntarse pues, ¿es correcto endeudarse para "tapar agujeros" sin promover al mismo tiempo puntuales actividades que permitirían acrecentar los recursos que precisa la provincia? Nadie puede pretender que en el corto plazo se consigan los fondos que reviertan el déficit provincial, pero sí achicar el hueco de las finanzas.
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El gobernador Pérez lo sabe y trabaja en varias áreas de su gobierno para no tener que depender nuevamente del endeudamiento. Sin embargo, ¿lo hace a nivel turístico? ¿Existe algún plan concreto para promover y mejorar el turismo en Mendoza? Si es así, no hay muchas especificaciones al respecto, como podrá verse en el especial de este domingo.
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Independientemente de la respuesta a ese interrogante, lo que debería buscarse en realidad son los motivos por los cuales Mendoza no convoca a más turistas en esta época. Si bien en algunas zonas de la provincia, como San Rafael, el éxito turístico es destacable, no es el caso de los demás departamentos. Los motivos de ello no tienen una sola explicación, sino varias, de acuerdo a lo que podrá verse.
Si bien hay poca oferta turística -ello explica parte del problema-, debe destacarse que la estadía en la provincia es onerosa en comparación con otros destinos. El caso de Mar del Plata es emblemático: allí, los precios pueden llegar a ser hasta un 40% más económicos que en Mendoza. Por mencionar un ejemplo, en la zona de Valle Grande, una de las principales atracciones turísticas autóctonas, una gaseosa de dos litros alcanza la friolera de $27 y un agua saborizada de 1,5 litros $22.
Para lograr superar el desafío, no solo habrá que enfocarse en el tema de los costos recreacionales, sino también en la ampliación de la oferta turística mendocina. Hay algunas pistas para hacerlo con eficacia: se sabe que la industria del viajero en la provincia no es la misma que se explota en otros destinos como en Carlos Paz o en Bariloche. Mendoza se identifica con actividades como el turismo aventura o lo que definen desde el Ministerio de Turismo local como el “turismo creacional”.
“El turista no sólo viene a conocer el Gran Mendoza con su amplia oferta de espectáculos o gastronómica. Viene además a conocer la montaña, los ríos, o por ejemplo el Cerro Arco. También se vuelca por conocer el Valle de Uco y el Sur provincial, donde además el atractivo es el gran marco de las bellezas naturales que definen un hermoso escenario montañés”, aseguró a este diario Carla Luna, Directora de Prensa de Turismo.
Por lo visto, habrá que trabajar sobre estos tópicos y ampliar, no solo la oferta, sino también la forma de darla a conocer. En tal contexto, el secretario de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza, Jorge Segovia, dio un dato interesante: “Hemos notado en los últimos años que el viajero llega a la provincia muy informado. Ya no es como antes que necesitaba de los paquetes de excursiones para saber qué iba a ser durante su estadía en Mendoza. Ahora llega con un panorama muy claro de lo que quiere visitar y conocer. Por ejemplo, hasta saben qué bodegas y viñedos ir a visitar porque ya los conocen por Internet”.
Es todo un dato el que aporta Segovia, especialmente en el marco de un mundo tecnologizado y camino a ser aglutinado por las redes sociales. Ergo, no se trata solamente de mejorar la oferta turística, sino, como se dijo más arriba, de saber promocionarla.
No hace falta señalar que falta mucho más que eso para mejorar el turismo a futuro. Sin embargo, admitir estos problemas es un gran comienzo para empezar a revertir la situación de coyuntura actual.
Si bien hay poca oferta turística -ello explica parte del problema-, debe destacarse que la estadía en la provincia es onerosa en comparación con otros destinos. El caso de Mar del Plata es emblemático: allí, los precios pueden llegar a ser hasta un 40% más económicos que en Mendoza. Por mencionar un ejemplo, en la zona de Valle Grande, una de las principales atracciones turísticas autóctonas, una gaseosa de dos litros alcanza la friolera de $27 y un agua saborizada de 1,5 litros $22.
Para lograr superar el desafío, no solo habrá que enfocarse en el tema de los costos recreacionales, sino también en la ampliación de la oferta turística mendocina. Hay algunas pistas para hacerlo con eficacia: se sabe que la industria del viajero en la provincia no es la misma que se explota en otros destinos como en Carlos Paz o en Bariloche. Mendoza se identifica con actividades como el turismo aventura o lo que definen desde el Ministerio de Turismo local como el “turismo creacional”.
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Por lo visto, habrá que trabajar sobre estos tópicos y ampliar, no solo la oferta, sino también la forma de darla a conocer. En tal contexto, el secretario de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza, Jorge Segovia, dio un dato interesante: “Hemos notado en los últimos años que el viajero llega a la provincia muy informado. Ya no es como antes que necesitaba de los paquetes de excursiones para saber qué iba a ser durante su estadía en Mendoza. Ahora llega con un panorama muy claro de lo que quiere visitar y conocer. Por ejemplo, hasta saben qué bodegas y viñedos ir a visitar porque ya los conocen por Internet”.
Es todo un dato el que aporta Segovia, especialmente en el marco de un mundo tecnologizado y camino a ser aglutinado por las redes sociales. Ergo, no se trata solamente de mejorar la oferta turística, sino, como se dijo más arriba, de saber promocionarla.
No hace falta señalar que falta mucho más que eso para mejorar el turismo a futuro. Sin embargo, admitir estos problemas es un gran comienzo para empezar a revertir la situación de coyuntura actual.